El aluvión de aquel febrero de 1989

Han pasado 23 años de aquel febrero de 1989 y aun vamos empujados por aquella arrechera y disposición de un pueblo que dijo ¡¡BASTA!! Fue el comienzo o la apertura de un proceso de cambio, la gente quizá no estaba clara a lo que estaba dando origen pero tuvo reflejos para responder a unas medidas anti-populares, pérfidas y desgarradoras como aquellas que pretendía imponer el gobierno de aquel tristemente recordado Carlos Andrés Pérez.

Yo soy de los que creo que aquí hubo una revolución el 27 de febrero de 1989, que no tuvo dirección revolucionaria es otra cosa, pero fue tan bárbara la gesta de aquel humilde pero bravío pueblo, que aun cuando “la izquierda oficial” de aquellos años, ni se entero de lo que estaba pasando, el reflejo de clase le pudo a este pueblo e hizo frente no solo al aparato opresor de todo un Estado, sino que se deslastro del temor eterno infundado por una lógica maldita y devastadora como lo es el de todo un sistema concebido para privilegiar a unos pocos y someter a la mayoría.

El Caracazo, fue el yesquero que incendio definitivamente la gran mecha revolucionaria del pueblo Bolivariano, fue el hecho que consolido el llamado histórico y pendiente de los pueblos a revelarse contra aquello constituido para someterle, fue el acontecimiento que instalo la gran disposición de cambio que se anida en la cabeza de la gente, que con todas las dificultades conocidas, igual hace vida con esa premisa.

La consigna brotada de aquellos días “NO HAY PUEBLO VENCIDO”, recoge el sentir de la gente, obligada a recogerse a punta de balas, pero que plasmaba en dicha consigna su disposición de regresar a las calles, “SUS CALLES”, y consolidar la iniciación de un hecho emancipador, que la sangre de nuestros “tira piedras” no fue derramada en vano, y que una cosa es replegarse de momento y otra muy distinta es resultar vencido, como efectivamente este pueblo no resulto, pues desde aquel entonces hasta hoy todo le ha sido ganancia. Por cierto, algunos parecen olvidar o su arrogancia de poder es tal, que hoy aluden a nuestros “tira piedras del barrio” de manera despectiva.

El proceso que este pueblo parió, ha sido tan grande que ha desnudado a muchos y otros no han estado a la altura del mismo. Hay quienes han entendido clarito las claves pero no responden a las perspectivas o no les interesa. Intentar poner por encima del Caracazo, cualquier otra fecha suscitada después de dicho acontecimiento histórico, es cuando menos un atentado a la moral revolucionaria y al espíritu libertario de este enorme pueblo, además que se le subestima en demasía.

“El deber primordial de un revolucionario es conocer las leyes que rigen los sucesos de la vida y saber encontrar, en el curso que estas leyes trazan, su lugar adecuado” 

León Trotsky

Viva el pueblo Venezolano y los pueblos del mundo

Viva el proceso Revolucionario

Honor y Gloria a los caídos

NO HAY NI HABRA PUEBLO VENCIDO JAMAS

NI BUROCRACIA NI CAPITAL



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Gustavo Martínez Rubio / Miembro de Marea Socialista


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