El uso de las estadísticas

He oído muchas veces decir que las estadísticas engañan, lo que es casi igual que decir que la física miente, la biología adultera y la matemática falsifica. La afirmación la hacen quienes en un momento particular son contrarios o no están de acuerdo con el panorama social, económico o político, que les presentan, sean los presentadores del Gobierno o de la oposición. También en el campo de las ciencias naturales se dan discusiones en relación, no con la necesidad y utilidad de las estadísticas, sino con el uso que se haga de ellas para respaldar una hipótesis o avalar un descubrimiento. Ésta última controversia, sin embargo, a diferencia de la primera, se realiza en términos técnicos y con suficientes argumentos para que una audiencia no prejuiciada ni parcializada sepa perfectamente a qué atenerse y saber quiénes tienen la razón en la disputa.

Los datos estadísticos no mienten, si se sabe cómo obtenerlos y cómo interpretarlos. Lo que sí ocurre, y en esto son maestros los gobiernos y quienes se les oponen, es el engaño proselitista mediante la manipulación del método estadístico, bien sea en la forma de obtención de los datos, en las comparaciones que se realizan y en la interpretación de los resultados que se presentan. Las estadísticas no engañan, entonces, sino que hay gente que engaña con la mala utilización de las estadísticas. Una de las formas más burdas y frecuentes de engaño, en el campo económico, es la comparación de gastos o inversiones entre diferentes períodos en cifras monetarias absolutas, en lugar de efectuarla en términos relativos que tomen en cuenta los cambios ocurridos en la capacidad adquisitiva de la moneda utilizada.

En el caso de la economía de un país, la comparación de las inversiones en determinados rubros en períodos distintos, separados por lapsos de muchos años, tiene que hacerse en bolívares que mantengan su valor, para lo cual generalmente se hace referencia al bolívar de un año determinado, pues si no se hace de esta manera el valor de la unidad de medida variaría con el correr del tiempo y no podría medir absolutamente nada. En períodos muy separados, inclusive, habría que tratar de controlar otras variables, pues su influencia puede llevarnos a conclusiones equivocadas. Si lo que se quiere es demostrar la mayor o menor preocupación de un gobierno en relación con otros previos, habría que tener en cuenta además variables como la del desarrollo tecnológico, que al aumentar la eficiencia del capital hace necesarios menos montos de inversión.

Quizás para los políticos, gobernantes o no, estas consideraciones no sean importantes, pues lo que desean es lograr votos y el pueblo votante no tiene lamentablemente la preparación para darse cuenta de estos aspectos. Entiende la comparación fácil manipulada y decide. Pero quienes hacen las comparaciones pueden terminar creyéndoselas y acabar muy mal, víctimas de las mismas.       

lft3003@yahoo.com



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Luis Fuenmayor Toro

Médico-Cirujano, Ph. D., Ex-rector y Profesor Titular de la UCV, Investigador en Neuroquímica, Neurofisiología, Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Luchador político.

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