A propósito de las expropiaciones

Es increíble que todavía a estas alturas la oposición esté poniendo manos arriba al gobierno con el asunto de las expropiaciones; que todavía ni éste ni el Partido que lo apoya hayan podido encontrar la forma de neutralizar estos injustificables ataques, los cuales provienen incluso de personas tan moralmente descalificadas como María Corina Machado, que se la pasa por el mundo enseñando y dando desvergonzadamente lo que nunca un mujer honesta y decente se atrevería enseñar y dar.

   Y no porque no existan argumentos más que suficientes no sólo para invalidar las imputaciones que al respecto se esgrimen contra el gobierno, sino también para devolverlas contra sus inescrupulosos autores. Lo que sucede es que dentro del Partido la incapacidad es tanta que, o no se sabe cuáles son esos argumentos o que no se sepan utilizarlos.

   Por ejemplo, donde estaba esta mujercita, Maríaco, la de las piernas desnudas y la jeta grandecita,  cuando Rafael Caldera realizó las expropiaciones para construir el Paseo Ciencias aquí en Maracaibo? ¿A quien le estaba enseñando lo que no debía enseñar cuando se realizaron las expropiaciones de centenares de inmuebles, de casas de familias, para construir el citado Paseo?  Y ojo, observen que digo casas de familias y no empresas y negocios de especuladores, que se enriquecían y se enriquecen con las necesidades y el hambre de la población y a las que Marico…ri tanto defiende. No, hablo de hogares en los que vivían personas que nacieron y envejecieron en los mismos y los que al verse desarraigados a la fuerza de su lar nativo, del que habían llegado a formar parte inseparable, enloquecieron, perdieron la razón.

   Hay que ver la cantidad de insólitos atropellos que se cometieron contra esta pobre gente. Para empezar, no les cancelaron el valor real de sus inmuebles. Se valieron de la subordinación de los tribunales al gobierno para que éste les pagara lo que le diera la gana. Pero, además, fueron desalojados por la policía y tirados en los extramuros de la ciudad, de donde muchos de los miembros de esas  familias cogieron cada quien por su lado. En resumen, un terrible drama humano imposible de describir con palabras.

    Pero no sólo lo dicho, que ya es bastante, porque además de destruir con esas expropiaciones a familias enteras, se destruyó también lo más genuino y representativo de nuestra ciudad. El famoso barrio El Saladillo, que le sirvió de cuna y escenario a las más puras y genuinas tradiciones marabinas. Cerca de allí nació y vivió nada más y nada menos que nuestro Udón Pérez y dónde se celebraban una especie de Juegos Florales en los que los más destacados poetas populares, como Francisco Cano, Antonio Briñez, Juan García , Titán, y muchos otros, exhibían sus excelsas dotes de inspirados improvisadores. De Titán , por ejemplo, un modesto sepulturero a quien una tal Carmela Soto le había encargado realizar unos trabajos en la sepultura de su esposo, se recuerdan muchos versos. Pero uno de los más conocidos es el siguiente: “Mirá, Juan, decíle a Carmela Soto/que dice el sepulturero/que si no me manda el dinero/le saco a Orozco y lo boto. Y de Francisco Cano, el siguiente: Se encontraba Federico Schmilinsky en una taguara echándose unos “lamparazos”.  De repente se presenta Francisco Cano  y dirigiéndose al primero le dice: don Federico, bríndeme un palo”. Y el aludido, de nacionalidad alemana, pero absorbido totalmente por nuestros hábitos y costumbres, le responde: “si me echáis un verso, Francisco”. De inmediato el vate se arrancó¨:  “¿Drinki? Yes, dice el inglés./y yo digo yes y drinki/por ser la primera vez/que me lo pego con Schmilinsky”.   

   Y todo lo anterior para qué, para construir una plazoleta que para lo único que ha servido es para que Manuel Rosales, no encontrando mejor destino que darle a los reales de la gobernación, instalara en ella un muñeco de plástico al que sacrílegamente bautizara con el nombre de la Chinita. Porque para nada más ha servido esa obra ni esas expropiaciones, como no haya sido sino para destruir familias enteras y para que unos cuantos corruptos se llenaran los bolsillos a punta de comisiones y de otras repugnantes fechorías.  Y todo eso a costa de una obra que a todas luces se encuentra totalmente desubicada. Tan desubicada y contrastante con el medio que la rodea se encuentra esta construcción, que cuando obligado tenemos que transitar por ella, nos sentimos como unos extraños, como si nos encontráramos extraviados en medio de un sitio completamente desconocido. Y me imagino que no es al único que le produce esta extraña y desagradable sensación.

   Pero no se vaya a creer que el mencionado fue el único desmán que en tiempos de la cuarta se cometió  contra la familia marabina. Se cometieron muchos más. Como el que se perpetró, por ejemplo, contra los habitantes de la urbanización La Paz en tiempos en que ese depreciable sujeto que es Álvarez Paz, por cuyas arterias no circula sangre sino aguardiente, fue gobernador de este estado. También aquí, como en el caso anterior, familias, con fuertes raíces afectivas que las unían entrañablemente con sus hogares y con el lugar donde nacieron y crecieron, de repente fueron sacadas virtualmente a empujones de sus casas y obligadas a vivir en cuchitriles, ubicados en lugares sumamente inhóspitos y desagradables. Provocando con ello,  fuertes desajustes psíquicos y emocionales entre los afectados, y especialmente entre las personas mayores y de avanzada edad. Y todo para qué, para construir una planta de televisión, Niños Cantores del Zulia, donde poco después se realizarían los sorteos amañados de la Lotería del Zulia. ¿Es esto Marico…ri de utilidad pública?

   De todo lo anterior se desprenden dos cosas realmente canallescas. Una, que las expropiaciones en la cuarta República estaban siempre y en todo momento dirigidas contras la familia venezolana. Y la segunda, que la convirtieron en una rica fuente de enriquecimiento ilícito, pues cuando por casualidad se tenía que afectar algún inmueble de cualquier ricachón, entonces se sobrevaloraba. Lo cual no era el caso de las expropiaciones anteriormente descritas, las que se pagaban muy por debajo de su valor real, y eso mucho tiempo después de haberse efectuado. 

   Como se habrá podido observar, no han faltado argumentos con los cuales neutralizar la aviesa campaña de la oposición relacionada con esta materia de las expropiaciones. Pero por si faltara alguno más, está el caso que se denunció en su oportunidad y que yo, a través de un artículo en Aporrea, hice conocer, y que sin embargo, a pesar del terrible peligro que representaba para la población, nadie le paró pelota. En seguida, esa denuncia acompañada de un breve comentario mío a manera de introducción.

      “En tiempos del etílico e incestuoso Jaime Lusinchi, la administración pública, debido a la corrupción y otros latrocinios semejantes, entró en una grave crisis fiscal. La disponibilidades de recursos eran tan precarias que casi no alcanzaban ni para pagar los sueldos y salarios a los empleados públicos.

   Ante esta desesperada situación, a los estafadores del gobierno adeco se les ocurrió  una genial idea. La misma consistía en hacerle pagar a la gente las obras que el ejecutivo proyectara, real o ficticiamente, realizar. La malévola idea consistía en lo siguiente:

   Planificar la construcción, preferentemente en zonas urbanizadas, de obras como plazas, puentes, carreteras, viaductos, etc. Y una vez publicada ésta en la Gaceta Oficial, todas las casas y edificios que supuestamente se beneficiarían con las mencionadas obras, quedarían automáticamente hipotecadas, sin que sus dueños se hubieran enterados de eso. Con estas  hipotecas se obligaba a los dueños de los inmuebles afectados a pagar los costos de construcción de las supuestas obas y, además, a cancelar indefinidamente un impuesto adicional. Cabe agregar que las obras se podrían construir o no, lo que no exoneraba a los propietarios del pago de los costos y los impuestos establecidos por la ley de marras, cuyo nombre era Ley por Contribución por mejoras.

   Para fortuna de los venezolanos, en esos días los precios del petróleo, que el mismo gobierno había contribuido a desplomar, registraron una significativa recuperación. Por lo que no hubo necesidad de promulgar el mencionado instrumento confiscatorio, y eso pese a que ya había sido aprobado en primera discusión en la Cámara de Diputados. A continuación, la nota de prensa que dio a conocer ese proyecto, repetimos, confiscatorio:

NOTA DE PRENSA TOMADA DE EL NACIONAL

   “Está en el Congreso Nacional el Proyecto de Ley de Contribuciones por Mejoras. La finalidad de  la misma es que los propietarios de inmuebles en toda la nación contribuyen en el pago del costo de las obras que construya la República o entidades autónomas nacionales, cuando ellas los afecten.

   Al costo de construcción se añadirán los gastos de “financiamiento” y los de recaudación  –na, guará-. Los inmuebles afectados quedarán automáticamente con hipotecas a favor del Fisco Nacional. La afectación opera al inicio de la ejecución de las obras. Se creará un nuevo organismo: “Consejo Nacional de Contribuciones por Mejoras”, con todo el personal que lógicamente será necesario par poder controlar lo que esta nueva ley ha de significar.

   El porcentaje que deberán de aportar todos los propietarios será del 60 por ciento. Es decir, que si una obra tiene un valor de mil millones, el aporte privado habrá  de ser, sin contar los ajustes por inflación, de 600 millones.

   Estos dará como consecuencia que habrá propietarios que se acuesten un día con la serena tranquilidad que les depara el no tener ninguna clase de compromisos, ni deuda ni nada que les perturbe el sueño, y al amanecer al día siguiente se encuentren con una hipoteca sobre su inmueble, sin que haya mediado en absoluto su voluntad. De aprobarse esta ley no habrá en el país ningún propietario con sueño tranquilo. Tal vez ni lo marginales, porque no importa que los propietarios sean ricos o pobres, ya que todos serán afectados, y por lo tanto, verán con miedo cualquier declaración sobre la construcción de obras públicas a realizarse en las cercanías de sus hogares, y con pánico cuando se trate de algo faraónico.

   Más terrorífico será  el caso de los que vivan al día o estén sin trabajo, ya que el no tener los medios para pagar esa hipoteca colocada con camisa de fuerza, podría significar la pérdida de su hogar. Es de preguntarse entonces ¿cuál será el destino que se le dará a ese dinero tan draconianamente recaudado. Tomado del Diario de Informaciones del Congreso Nacional No. 10.352”. Siguen algunas consideraciones más del autor de la nota, pero lamentablemente por falta de espacio, no me es posible transcribirlas.-

   A riesgo de ser fastidioso, hay algo que no debo omitir. Se trata de una recomendación a los directivos de VTV. Les sugiero a estos funcionarios que cuando se quiera entrevistar a “expertos” económicos -o que presumen de tal- de la oposición, lo hagan a través de periodistas que dominen la materia sobre la cual van a realizar la entre vista. Porque de lo contario pueden ir por lana y salir trasquilados. ¡Hasta cuando coño la maldita improvisación!

  alfredoschmilinsky@hotmail.com      



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Alfredo Schmilinsky Ochoa


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