Rugido de ratón

En plena Guerra Fría, Leonard Wibberley publicó una novela que fue traducida al español como Rugido de ratón. Tuvo una versión al cine en 1959, en la que Peter Sellers interpretó magistralmente tres papeles completamente diferentes.

La historia lleva a sus últimas consecuencias la paranoia de la Guerra Fría. El Gran Ducado de Fenwick queda en algún despeñadero de Los Alpes. Es tan pequeño que no le cuadra eso de llamarse «Gran Ducado». Su único y lucrativo producto es el vino Pinot Grand Fenwick, pero un viñedo californiano comienza a producir uno del mismo nombre. La aristocratísima gran duquesa Gloriana XII no tiene otro remedio que declarar la guerra a los Estados Unidos.

La idea del astuto Ministro de la Defensa es perder la guerra para aprovechar el Plan Marshall que vendría de inmediato y tener la suerte de posguerra de Alemania, Italia y el Japón. Invaden Nueva York con una pequeña hueste de arqueros. Tal como imaginaste, ganan la guerra. Eso desata todas las situaciones cómicas que también te estás imaginando.

Hubo un chiste análogo según el cual el Estado Mayor argentino discute las estrategias para la Guerra de las Malvinas. Un ordenanza osa proponer declarar la guerra a los Estados Unidos, Francia e Inglaterra para perder y, la misma idea, tener la suerte de Alemania, Italia y el Japón. Silencio por igual consternado y aprobatorio, hasta que un mariscal pregunta: «¿Y qué tal si ganamos?».

Rugido de ratón tuvo vigencia durante la Guerra Fría, pero vuelve a tenerla en esta Guerra Caliente del Imperio, en su comportamiento de matón de barrio, buscándole pleito a todo el que lo mire feo, tratando de armar patotas contra su «peor pesadilla», Hugo Chávez, el único antagonista abierto desde Fidel para acá, con el peso que da el petróleo y la larga lista de fortalezas de Venezuela.

Siempre he deseado enfrentarme con Mike Tyson y perder. Luego de la terapia intensiva, figuraré como el que se fajó con Tyson, lo que disuadirá a mucho agresor potencial.

Uno de los terrores nocturnos que me causa el humorismo es que casi siempre se me da y peor que como decía el chiste ¿Qué tal si tuviéramos una guerra con los Estados Unidos y la ganásemos? O mejor, como se decía en los años 60, ¿qué tal si dieran una guerra y nadie fuera?.


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Roberto Hernández Montoya

Licenciado en Letras y presunto humorista. Actual presidente del CELARG y moderador del programa "Los Robertos" denominado "Comos Ustedes Pueden Ver" por sus moderadores, el cual se transmite por RNV y VTV.

 roberto.hernandez.montoya@gmail.com      @rhm1947

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