El imperio anda cojo y cojonudo

El libro de Eva Golinger debe hacerse de obligatoria lectura en América
Latina y que se discuta en escuelas, liceos y universidades. Es la
historia viva contemporánea más importante de los últimos tiempos y al
nivel de lo que escribió, por ejemplo, José Rafael Pocaterra en “Memorias
de un venezolano de la decadencia”. Un libro definitivamente fundamental,
y que el gobierno debe hacer lo imposible por difundirlo en el mundo. Muy
bien escrito, bien narrado, sencillo, ágil, directo. Provoca una
estremecedora arrechera descubrir cómo el país más vil, más terrorista,
más manipulador y desestabilizador, más mafioso, más monstruosamente
violador de la soberanía de casi todos los pueblos del planeta quiera
ponerse a ponderar sobre fuerzas negativas en la región, sobre la defensa
de los derechos humanos, de que hay que controlar a países que amenacen a
sus vecinos (como Venezuela) y los que pretendan armarse para poner en
peligro el continente americano. Coño, dan ganas, verdaderamente, de
ponerse de una buena vez a accionar esos AK-47.

Lo que no me convence es esa posición de nuestra querida Eva cuando
procura hacerle ver a los gringos de qué manera tan criminal está usando
el gobierno de Bush el dinero de los contribuyentes en EE UU. Porque EE UU
es un imperio descomunal, bárbaro, precisamente porque el dinero del que
dispone el Estado, le sirve para chantajear, para invadir pueblos
indefensos, para amenazar naciones pobres y para robar a diestra y
siniestra en cualquier lugar del globo que le interese, y mantener ese
estándar de vida tan derrochador de energía. De modo que los gringos medio
enterados de lo que sucede en el mundo no pueden ser unos imbéciles,
ignorantes bellacos o canallas que no sepan lo que han hecho sus marines
en Centroamérica y en el Caribe, en Asia, en el Medio Oriente, en África.
Con esas mismas contribuciones con las que funciona la NED y la CIA, desde
hacen más de cincuenta años los gringuitos andan asesinando gobernantes,
derrocando gobiernos, provocando caos y pánico en las naciones que no son
sus perros falderos. Nadie entiende por qué carajo, metiendo Bush la pata
como la ha metido en Irak y Afganistán, vuelve a ser reelegido. Esto no es
nuevo: recuerden lo que dijo George Miller, que con más de mil millones de
dólares EE UU pudo trastocar las elecciones en Nicaragua, destruyeron la
economía de ese país, montaron en el gobierno a la señora Chamorro,
sufragaron su periódico y costearon las operaciones de los Contra. Es
decir que esos contribuyentes son efectivamente asesinos pasivos,
cómplices de los crímenes que comete su gobierno.

Es contundente Eva cuando dice en la página 134 (de la edición cubana),
que como en Venezuela no había una crisis real que llegara al nivel de los
horrores que ocurrían en el Congo, donde miles de personas estaban siendo
masacradas, el gobierno estadounidense tenía que ayudar a crearla (claro,
con los dineros de los contribuyentes norteamericanos y con lo que le
roban al mundo).

Resulta que el país que habla de que Chávez quiere desestabilizar a sus
vecinos, le entregó varios millones de dólares a la NED para financiar a
la oposición, para dar un golpe, para mantener un paro petrolero por tres
meses y montar un espectacular fraude en el referendo revocatorio pasado.
Si con algo parecido a la NED, un grupo de chavistas se hubieran metido
con el Tío Sam, por el Código Penal Federal les habría salido una
espantosa multa y cárcel para toda la vida. Pero EE UU no sólo jode, sino
que pretende que cuando el gobierno venezolano deba aplicar las leyes de
la Nación, entonces protestan internacionalmente poniendo por delante la
defensa de la sociedad civil y los derechos humanos de los golpistas y de
los terroristas. No nos joroben.

Y qué ridículo show han montado en el mundo contra el terrorismo por lo
del 11-N, y han puesto a millones de focas a danzar con los tambores de
sus lloronas, cuando en su país se refugian bestias feroces como Luis
Posadas Carriles, como Orlando Bosh, y la piara de gorilas golpistas que
durante tanto tiempo estuvieron concentrados en Plaza Altamira.



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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