Un interesante Cuento de hadas

Una Tarde de Verano


Un padre sienta a su hijo en las piernas y comienza a contarle un cuento:

-Hace mucho tiempo hubo un rey malo, muy malo, que se quería quedar con todo el poder.

-¿No habían elecciones en ese reino?

-Bueno, no, sí habían elecciones, pero el pueblo se había reunido para pedirle que las adelantara.

-¿No preveía referendums ese rey tan malo?

-No. -dijo sorprendido el padre - Sí había referendums, pero la gente quería que se adelantaran inmediatamente... ¡Entonces, el Rey respondió ferozmente!: “¡no voy a hacer ningunas elecciones hasta que toquen!”. Y el pueblo, humillado, se fue a una gran huelga. Ese día los vasallos amanecieron asombrados viendo que algunos negocios cerraron las puertas para que la huelga pusiera a temblar las barbas al rey aquel.

-¿Asombrados? -respondió el niño- ¿no fue el mismo pueblo el que decidió hacer la huelga?

-No. Comenzaron los patrones, para que los vasallos tomaran conciencia de la maldad del Rey.

-Ajá.

-Bueno. Sigo. No hubo mas heno para los caballos, ni se podía vender heno a los reinos vecinos.

-¿Eso también lo decidieron los vasallos?

-No, no. Pero muchos vasallos también estaban de acuerdo.

-Ajá.

-Entonces, el reino, furioso ¡Muy furioso!, mandó a matar a unos pobres campesinos que estaban reunidos en una plaza protestando contra el Rey. El Consejo de La Guerra Contra el Rey denunció las intenciones asesinas de Rey y lo publicó en todas las paredes del reino y del mundo. Los escribas estaban en la plaza y lo escribieron todo. La gente lloraba mucho, mucho.

-¡Uy qué malo era el Rey!... y papi, ¿tenían las pruebas?

-No. Pero todo el mundo sabía que era el Rey malo.

-Ajá ¿y si fue otro rey malo, aprovechándose de la situación?... si los escribas estaban ahí, no era muy inteligente de parte del Rey que hiciera eso.

-No, mi amor, no era otro rey malo, estás viendo muchas películas. Era este Rey malo. Era como te digo... El caso es que la gente despertó, salió a los caminos a protestar, y ahora sí que no quedó más heno. A pesar de que el Rey reunió a sus súbditos más manipulados para asustar a aquel pueblo, ellos nunca miraron atrás.

-¡Ah! ¿y habían muchos súbditos manipulados?

-Si. Muchíiiiiisimos. Eran muy peligrosos, eran feos y muchos eran pagados.

-Pero, si eran tantos, el Rey no estaba tan solo. ¿Por qué no se unían al pueblo?

-Porque aquellos no son del pueblo, son del Rey, dijo ya exhausto el padre.

-¿Eran esclavos?

-No. No eran esclavos, pero vivían en la mentira... Déjame que termine... Entonces las barbas del Rey malo temblaron, pero él era tan obsecado, tan avaro, tan desquiciado, que no cedió. Y ahí fue que todos salieron a derrotar al Rey, y lo derrotaron. Se sufrió mucho por la falta de heno, los caballos estaban flacos y muchos se murieron, los prestamistas no prestaban, los súbditos manipulados se quedaron odiando a los del pueblo, y los del pueblo tuvieron que mandarlos a callar y ponerlos presos por el bien del reino y de sus generaciones postreras. Por muchos años siguió habiendo guerras y muertos entre los vasallos, pero el Rey se había ido, y ya todos podían vivir feliz.

-Papá, perdóname, pero yo no veo que ese sea un final feliz.



Entonces el papá se despertó de aquella siesta tan extraña. Restregándose los ojos se dijo, aun flotando en el vapor de la tarde:



“Sueño pa’ raro. Mi hijo no tiene la edad de estar hablando así”.


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Daniel Castro A.


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