Venezuela no es Libia ni Chávez Gadafi

Venezuela y su ''petroleo tan amargo"

  De “excremento del diablo” habló el venezolano Juan Pablo Pérez Alfonzo, de los fundadores de la OPEP, para expresar la magnitud del mal que la riqueza petrolera ha representado para nuestro país.

 El gran poeta cubano Nicolás Guillén, cantó al respecto:

 “Con mi tres o con su cuatro,

  cante, Juan Bimba,

  yo lo acompaño.

 Canto en Cuba y Venezuela

 y una canción se me sale,

 ¡qué petróleo tan amargo,

 caramba,

 ay, qué amargo este petróleo,

 caramba,

 que a azúcar cubana sabe!”

 Por poseer petróleo los venezolanos tuvieron que sufrir la larga dictadura de Juan Vicente Gómez. Asesinatos, torturas, violaciones de toda naturaleza, abusos sin medida, sin que ningún organismo internacional hiciese nada ni siquiera para aliviar aquello. Por el abundante hidrocarburo encerrado en las entrañas de nuestro territorio, pusieron fin tempranamente al ensayo democrático del general Isaías Medina Angarita, mediante aquella comedia que mal llamaron “Revolución de Octubre”, en 1945, al frente de la cual estuvo Rómulo Betancourt, entonces ya en componendas con el capital internacional. Por lo mismo, sacaron violentamente de Miraflores, palacio presidencial de Venezuela, al ilustre escritor Don Rómulo Gallegos, de rica producción literaria, demócrata a carta cabal, el 24 de noviembre de 1948. El autor de “Doña Bárbara” reconoció la injerencia de agentes de la Casa Blanca en el asunto y hasta habló de un militar gringo asesorando a los golpistas.

 El petróleo, en posesión de “Las Siete Hermanas”, empresas petroleras internacionales que lo explotaban en Venezuela, fue la causa por la cual Marcos Evangelista Pérez Jiménez, manejó con criterio personal, ultra autoritario y dictatorial los asuntos venezolanos por más de diez años. De nuevo reaparecieron los vicios del gomecismo como la tortura, asesinatos, campos de concentración, prisioneros eternos, exiliados, etc. Para mantenerse contó con el respaldo del Departamento de Estado, por permitir buenos negocios a los inversionistas internacionales del petróleo.

  A todas estas, mientras todo aquello sucedía, el petróleo valía la miseria de dos dólares el barril en el mercado internacional, el cual era controlado por el cartel de las “Siete Hermanas”, quienes como sabemos producían, compraban y vendían. Es decir, cobraban y se daban el vuelto en el negocio petrolero.

 ¿Y el venezolano?

 Era apenas un lejano observador desde las gradas más lejanas, un simple mirón de su propia tragedia. Mientras le robaban riquezas y derecho a construir un país a su conveniencia.

 Por defender su política petrolera de bajos precios, después de caído Pérez Jiménez y la política entreguista de sustitución de importaciones, que fue la entrada en grande del capital gringo en Venezuela, en áreas distintas a la petrolera, mediante la creación de empresas de ensamblaje y a medio terminar para cerrar el círculo y llevarse por completo nuestro ingreso petrolero, la Cuarta República que se inauguró con los gobiernos de AD, encabezados de nuevo por Betancourt y Leoni, impusieron una férrea dictadura, disfrazada de democracia, donde se asesinaron, secuestraron, aprisionaron, torturaron, fusilaron, implantaron nuevos campos de concentración como “La Isla del Burro” y hasta exiliaron más venezolanos que todos los gobiernos anteriores juntos. Pero también crearon la cruel figura del desaparecido que luego copiaron los despiadados y dictatoriales gobiernos del cono sur. Toda aquella aberración se aplicó con asesoría y cooperación norteamericana. Los casos de Posada Carriles y Orlando Bosch son demasiado conocidos y delegación militar en plan de capataz.

 Todo eso por el petróleo. Mientras el país se mantuvo en el atraso más absoluto y al venezolano soportando una vida depauperada. Si se analizan las cifras de intercambio comercial con los países del mundo, podemos constatar que hemos sido un país que esencialmente exporta petróleo y lo que compra se expresa en una cifra descomunal.  Casi cien años de producción petrolera no sirvieron para nada. Cuando Chávez llega al poder, encuentra como él mismo dice con frecuencia, “un país destrozado”. Nos mantuvimos con una balanza comercial desfavorable de manera crónica que disminuía paulatinamente las reservas internacionales y lo peor, para nada importante, desde la perspectiva del interés nacional.

 Quiero resaltar algo significativo: después de tanto desarrollo de la gran economía capitalista, en buena medida por el recurso petrolero, cuando en 1999, Chávez asume la presidencia, el barril del petróleo sólo valía en el mercado internacional siete (7) dólares. La deuda externa llegó a una cifra descomunal y lo peor y más censurable que nadie nunca supo para dónde se fueron esos reales. Las reservas habían llegado a un nivel crítico, la corrupción fue un cáncer y la filosofía del venezolano se expresó en la triste frase ¿cuánto hay pa´eso? En las arcas del Estado no había para pagar los empleados.

 Por todo eso, Pérez Alfonzo habló del “Estiércol del Diablo” y Nicolás Guillen, de “¡un petróleo tan amargo, que a azúcar cubana sabe!”.

 Hoy el petróleo tiene un valor distinto, razonablemente más elevado y no por sólo por el simplismo de “las leyes del mercado”, sino porque la OPEP se levantó del estado de postración y en ello tuvo que ver la valentía y disposición del presidente nuestro. Los venezolanos, en cifra mayor al 90 %, comen tres veces al día, 97% consume diariamente proteína de origen animal, somos un país libre de analfabetismo, más del 94 % tiene acceso al agua potable; el servicio eléctrico llega a los más apartados rincones, pese las fallas por las circunstancias de la amplitud e intensidad del mismo; las cifras de desempleo son de las más bajas; la atención en salud, lo que incluye el acceso a medicinas, es evidente; como lo es el progreso deportivo. Las oportunidades de estudio que ahora tiene el venezolano no tienen precedente. Tanto que se rompió el cuello de botella del cupo que anualmente dejaba a miles de venezolanos pobres sin acceso a universidades. Los niños, en los primeros años de la escuela, tienen derecho a libros, alimentación y hasta computadoras sin costo alguno. El programa de pensión a la tercera edad, a través del Seguro Social y otras instituciones, es de una amplitud y generosidad que cuesta creerlo. Las distintas misiones, como en materia de vivienda, alimentación, etc. no tienen antecedentes en ninguna parte. Hay una sostenida actitud por quebrar el latifundismo y aumentar la producción agrícola. Sería muy larga la lista de las ejecutorias del gobierno nacional y las manifestaciones de cómo el ingreso nacional se vuelca al servicio del pueblo. Pero para mantener esas ejecutorias y el desarrollo del plan de reconstrucción nacional y de cambio profundo, se requiere el ingreso petrolero y los mejores precios del hidrocarburo. Porque no podemos olvidar que el petróleo, por disposición constitucional primigenia, es de los venezolanos y ningún capitalista, empresa a país distinto puede reclamar derecho aquél recurso. Pero requerimos también, de un proyecto político como el encarnado por el presidente Chávez, que defienda la soberanía, cambie la sociedad venezolana, le haga productiva y sostenibles las tareas que se han emprendido;y  verdadera la consigna que “el petróleo es de los venezolanos.”

  Por eso, volvemos a Pérez Alfonzo y Nicolás Guillén. Los países más poderosos de la tierra, especialmente quienes forman parte de la OTAN, encabezados por Estados Unidos, nos tienen en la mira. Nos sobra agua y energía. Lo que ellos no tienen; carencias que amenazan su viejo status.

 Pero esa apetencia de dominio; bastardo sentimiento que impulsa a la usurpación, lo estamos enfrentando con inteligencia, verdad y justicia. Las armas de fuego, por muy sofisticadas, no son suficientes. Soldado muy preparado para la guerra es inferior ante hombres libres, cargados de dignidad y patriotismo. No basta tener sofisticadas, suficientes armas de fuego y excelente preparación militar, se necesitan razones nobles, alta moral y convicción que se sirve a una digna causa. No atemoriza que Obama, cínicamente ponga énfasis en decir que lo de Libia es un buen ejemplo

 “Recordar a Vietnam”, como un pueblo humilde, además de defenderse pudo abrir una grieta en el corazón mismo del imperio. Los indignados de Nueva York, revelan que allá dentro nos sobran aliados. Mientras que en América Latina, con UNASUR, ALBA, Banco del Sur y el CELAC que nacerá en diciembre, estamos produciendo un cambio sustancial en las relaciones internacionales con repercusiones en lo político y hasta militar. Sin olvidar que nuestras relaciones con los pueblos hermanos son de las mejores y estos pueblos están alertas y conscientes de lo que en el mundo pasa.

 Venezuela no es Libia, no hay término de comparación, salvo los recursos que empresarios gringos y europeos quieren robarse para asegurarse una subsistencia barata a cambio del hambre y miseria de los demás pueblos. Tampoco está aislada, sino bien posicionada en un área continental donde la solidaridad crece, como el deseo de ponerle fin a las intromisiones de gente ajena a nosotros. Chávez, tampoco es Gadafi.

damas.eligio@gmail.com




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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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