Acerca de la productividad en el trabajo

Al tratar de explicar, que el problema en la economía de transición no se relaciona con un nuevo modelo de gestión en la cual tengan un rol de liderazgo la organizativa revolucionaria de los consejos de trabajadores, sino la productividad del trabajo, se está obviando el carácter capitalista del modo de producción actual en nuestro país y lo más importante, se olvida que el socialismo nace de las entrañas del capitalismo.

¿Es que acaso el incremento de la productividad en el trabajo no engorda el bolsillo de los capitalistas contratistas del Estado, y los capitalistas productores de los productos de consumo común de la cesta alimentaria y de servicios?

Recordemos que la productividad impacta el precio del trabajo (salario) y la plusvalía o beneficio del capitalista privado o del capitalismo de Estado. La fórmula de la jornada laboral incluye el salario más la plusvalía. Y ya se sabe que el esfuerzo en aumentar la productividad solo incrementaría la plusvalía. La única clase social interesada en eliminar la plusvalía o grado de explotación es la clase trabajadora aliada a los sectores oprimidos, que en la República Bolivariana de Venezuela está luchando por emanciparse del capital, que va más allá de una simple liberación nacional. Ese objetivo económico es de hecho un objetivo político de primer orden para que el poder recaiga en la clase trabajadora y el pueblo revolucionario. Un medio indispensable para lograr la emancipación es mediante una asociación consciente de trabajadores en comités o consejos que practiquen la democracia más amplia que en nada se parece a la democracia de origen burgués, es decir, la superación del viejo Estado burgués por un Estado de transición que pueda librar la batalla por la expropiación definitiva de los grandes capitalistas. De lo contrario, la revolución se reduciría a mejorar las condiciones de la producción sin eliminar los fundamentos del sistema capitalista, todo esto liderado por los estratos superiores de la clase trabajadora o capas pequeño burguesas. Esto es lo que se define como reformismo. ¡¡Tanto nadar para ahogarse en la orilla!!

El socialismo científico explica que la revolución socialista debe ser liderada por la clase trabajadora en su conjunto y las màs amplias masas populares, más no por un sector reducido de sabihondos meritócratas, que nunca han sido realmente productivos para el Pueblo oprimido. Si deseamos contribuir a la revolución socialista, tenemos que ser humildes y ponernos a la orden de la clase trabajadora y ser sus servidores, no sus amos.

Al hablar de la productividad, es de destacar que la magnitud relativa del precio de la fuerza de trabajo y de la plusvalía dependen de tres factores: 1)De la duración de la jornada de trabajo, 2) De la intensidad del trabajo (inversión de una determinada cantidad de trabajo en un determinado espacio de tiempo), y 3)De la fuerza productiva del trabajo (según el grado de desarrollo de las condiciones de producción, la misma cantidad de trabajo puede dar por resultado en el mismo espacio de tiempo una cantidad mayor o menor de productos). El valor de la fuerza de trabajo no puede disminuir, ni por tanto aumentar la plusvalía, sin que aumente la fuerza productiva del trabajo. Y por el contrario, al disminuir la productividad crece el valor de la fuerza de trabajo y la plusvalía disminuye. El grado de descenso del valor de la fuerza de trabajo depende de la resistencia de los trabajadores, que ven mermada su capacidad adquisitiva, su calidad de vida.

Pero más claramente, en términos relativos, comparados con la plusvalía, el valor de la fuerza de trabajo (salario) disminuirá constantemente, agrandándose el abismo entre el nivel de vida del capitalista y del trabajador. Esa inmensa desigualdad no la que queremos para nosotros los trabajadores y el pueblo bolivariano, esto es lo que quieren perpetuar los Machado y la MUD. Mientras hay individuos que ganan 40 salarios mínimos, la mayoría calificada de los trabajadores solo percibe en promedio 2,5 veces en el mejor de los casos.

Si se desea la reducción de la jornada de trabajo, sin alteración de la fuerza productiva ni de la intensidad del trabajo, esto no modifica el valor de la fuerza de trabajo, ni por tanto, el tiempo de trabajo necesario. Lo que hace es reducir la plusvalía del capitalista (¿lo aceptarían?). La única opción es que el capitalista bajara el precio de la fuerza de trabajo (salario) a menos de su valor y pusiera a pasar hambre al trabajador y a su familia. En la actualidad, la reducción de la jornada de trabajo en todos los países capitalistas va siempre precedida o seguida directamente de un cambio en cuanto a la productividad e intensidad del trabajo. De allí la necesidad de expropiar a los grandes capitalistas (Machados, Cismneros, Mendozas) para poder realmente transitar de capitalismo al socialismo.

El aumento de la fuerza productiva del trabajo y su creciente intensidad actúan en el mismo sentido, aumentan la masa de productos elaborados en un período de tiempo. Ambos disminuyen la parte de la jornada que el trabajador tiene que laborar para producir sus medios de subsistencia o su equivalente. Si toda la jornada se redujese a la parte necesaria, desaparecería el trabajo excedente o plusvalía, cosa inconcebible bajo el régimen del capital, pero perfectamente posible bajo un estado de transición. Estas son las consecuencias de las propuestas de los consultores revolucionarios que realmente no se han sacudido de los trapos viejos del reformismo.

La supresión de la forma capitalista de producción y la implantación del socialismo científico permitiría reducir la jornada de trabajo al trabajo necesario mediante la expansión de la industria y la agroindustria. Se podría dilatar el tiempo trabajo necesario porque las condiciones de vida del trabajador serían más prósperas y sus exigencias mayores, para así lograr el desarrollo de nuestra economía en beneficio del pueblo. Y además, porque se incorporaría al trabajo necesario una parte de lo que actualmente es trabajo excedente o plusvalía, a saber: la cantidad de trabajo necesaria para crear un fondo social de reserva y acumulación que se emplearía para propósitos de ampliación de la producción y la inversión social.

Cuanto más crece la fuerza productiva del trabajo más puede acortarse la jornada, y cuanto más se acorta ésta más puede crecer la intensidad del trabajo. La productividad del trabajo permite suprimir todo lo que sea trabajo inútil. Pero mientras que el régimen capitalista de producción impone la economía dentro de cada empresa individual, su sistema desordenado de libertad de mercado engendra el despilfarro más desenfrenado de medios sociales de producción y fuerza de trabajo, obligando además a sostener un sinnúmero de funciones superfluas o burocráticas.

En el período de transición a la sociedad socialista el incremento de la intensidad y la fuerza productiva del trabajo reduce la parte de la jornada social de trabajo necesaria para la producción material, y alarga la parte de tiempo usada para la actividad espiritual y social de los individuos y la sociedad. Se hace necesario distribuir el trabajo equitativamente entre todos los miembros útiles de la sociedad, para reducir los sectores sociales que NO trabajan, para generar la mayor cantidad de empleos. En la sociedad capitalista, la clase burguesa goza de tiempo libre a costa de convertir la vida la clase trabajadora en agotador tiempo de trabajo.

Los anteriores aspectos económicos corresponden al período político de transición al socialismo, que implican que la democracia formal y el parlamentarismo burgués deben ceder el paso a un nuevo tipo de sociedad organizada en comunas, donde el sufragio universal está a su servicio y que las tareas de Estado se simplifiquen con la finalidad de vencer la burocracia y eliminar los privilegios y castas de funcionarios ubicados por encima de la sociedad.

Independencia y Patria Socialista. Venceremos!

(*)Asesor del Sindicato Unitario de Trabajadores de PDVSA Intevep
lucidiowx@gmail.com
garcialwx@pdvsa.com


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Lucidio García (*)


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