Por favor Fidel, dile a Hugo…

Nada hay más inútil que discutir una creencia, disputas por fe o esperar tolerancia de fanatismo. Cuando las causas de un fenómeno se hayan coyunturalmente fuera de nuestro alcance, nos queda la duda metódica y seguir la práctica humana, la comprensión de esa práctica. Porque la vida social es en esencia práctica, según la Tesis Nº 8 de Marx, a propósito del materialismo de Feuerbach.

Sea cual fuere la dolencia de Hugo, mi deseo más hondo es su plena salud. Tal certeza, que en mi convive como principio y afecto, no es extensiva para el enemigo convicto y confeso; a éste (al enemigo, por si las dudas), nada de querer verlo enfermo o con dolores que desdicen la omnipotencia de Dios, simplemente crear las condiciones históricas para su desaparición física y cultural; sabio como es, vive en guerra y en este escenario debe caer pues cotidianamente se lo plantea con nosotros.

Uno de los aspectos fundamentales de la guerra de cuarta generación (el capitalismo seguro irá por la décima) es la manipulación, específicamente el “milagro” de producir “esclavos libres”. Luego el asunto de la verdad como ética le sabe… Su estrategia es hacer creer; conocer sus métodos y la ciencia a su disposición para tal fin, es nuestro deber. Quien repare en la moral, ignora la racionalidad de una clase social genocida que profesa serena el humanismo y escamotea hasta conmover el significado de los valores cristianos. Salvando distancias, es como advertir la existencia de un santero adeco o ver, en plena convalecencia a Hugo, predicando a Zaratustra. No hubo en “su equipo”, al parecer, quien le sugiriera un texto más adecuado; desde la perspectiva del ser (ontología) y del conocer (gnoseología), es como canonizar al Che o concederle al Capital rasgos humanos… ¿Sujeto histórico el “superhombre” de Nietzsche? ¿De cuál historia?. De estar cerca de ti en semejantes circunstancias, Hugo, te hubiera ofrecido a Brecht, a Bloch, a Benjamin, a Marx y sus manuscritos. Bueno, mis respetos para Nietzsche, al menos no fue “Sopa de pollo para el alma” o “La culpa es de la vaca”.

Negarse a observar la coincidencia entre la afección de salud de Hugo y la parafernalia típica de una campaña electoral de la IV República, quizás no sea objeto de estudio del “diálogo de saberes”; a corto plazo impacta, a mediano y largo plazo es como analgésico para dolores por caries. Yo fui “malformado” en otra academia, donde no se disuelve el conocimiento en relativismos y lo veo clarito. Probablemente por ello no comprenda la complejidad de una “bulla revolucionaria” o el rumbo de la marea roja.

Para ser coherente con las consideraciones antes expuestas, me parece políticamente legítimo el aprovechamiento de tal situación si además de exacerbar y renovar la fe, propiciar actos de contrición, dibujar la imagen de un hombre por encima del mal, de libertador en este siglo, de insistir hasta la novela mejicana en la fortaleza del amor y de un “palantecomandante” donde se ignora, por lo general, dónde es adelante (aunque digan que “pa’llá”), donde ese pa’ lante no es distinto a la espera y a la inacción política de personas atadas a “deudas morales” en las que hasta una casa puede llamarse “Huga”; si además, repito, para que se distinga de la burla, del miserable pan y circo, Fidel le dices a Hugo:

  • Que las autoridades del Partido sean en verdad autoridades: autoridades morales electas y no cooptadas.

  • Que las responsabilidades de dirección en la administración pública coincidan con la República. El apátrida elige su lugar.

  • Que se concrete la intervención de los Ministerios de educación, cultura, salud, comercio, interior y justicia, comunicación e información, ciencia y tecnología.

  • Que se exponga por qué la medida de control de precios y creación de la Superintendencia para este sector fue aplazada para “el último trimestre del año” (con censura de artículos referidos a la materia).

  • Que la “nueva etapa” anunciada por Hugo, rompa el cerco del “equipo que tanto quiere” e incorpore revolucionari@s en todos los niveles.

  • Que basta de discriminar la publicidad y las necesidades de la gente hacia un sector de la sociedad, adjudicándole un protagonismo ajeno a sus medios, restringido al espíritu y/o a la “voluntad de querer”.

  • Que además del “pueblo sufriente”, si tiene decidido “consumirse”, lo haga también para quienes se asumen realizados y dichosos.

  • Que gobierne obedeciendo, mirando y escuchando. Que gobierne respetando la gestión de su gabinete, cuando éste le proporcione a la gente seguridad, orgullo y sentido de gentilicio.

  • Que no concluya en la vejez o luego de medio siglo de proceso, admitiendo que “no hay generación de relevo”.

  • Que asuma la “necedad” de asumir al enemigo, sin la pendejada de tener qué decirlo como eje de su discurso.

Si ya lo has hecho Fidel, repítelo. El fin justificaría los medios, la estrategia tendría sentido.

Hugo habla de amor, Hugo volvió a mostrar el crucifijo, Hugo insiste en el alma y en el espíritu y de allí a proponer unidad nacional es acercarse a un precipicio. Quienes conmigo militan, Fidel, no piden ortodoxia, no se identifican en copias, exigen coherencia; revolución para que el proceso parezca socialismo y se diferencie el buen vivir del vivir para consumir.




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Antonio Rodríguez


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