Una teoría y reflexiones sobre esta ausencia del Presidente

No sabemos cuánto tiempo más estará el Presidente fuera del país. Pero su ausencia sirve para ciertas pruebas y reflexiones, especialmente para ver si el país (siempre en un caos mediático, artificial) puede funcionar sin su presencia diaria, en medio de todas las furibundas críticas y presiones de una oposición desquiciada y maldita.

Históricamente, este hecho en Venezuela sólo se equipara a la ausencia del presidente Cipriano Castro, cuando se trasladó a Alemania, para una delicada operación.

Por las informaciones que hemos recibido, la operación que se le hizo al Presidente Chávez requiere de cuidado y además de un forzado reposo, en un hombre que nunca descansa, que nunca se está quieto y que ha mantenido una actividad de vértigo durante casi veinte años, desde que lideró el movimiento insurreccional contra CAP el 4 de febrero de 1992.

Viéndole entre tantos agites siempre nos preguntamos si estaba hecho de carne y hueso como todos nosotros.

Nos imaginamos al equipo médico exigiéndole tranquilidad y muy poca agitación, lo cual avizoramos como algo bastante difícil.

La gallera de la oposición, por estas razones está más agitada que de costumbre. Pero es muy bueno que grite y patalee todo lo que quiera, para poder pulsar la fuerza de sus arrebatos y convulsiones. Esta situación de la ausencia del Presidente, siete o cinco añas atrás hubiese sido inconcebible. Hoy se soporta con más fortaleza y el país funciona sin traumas mayores que los diarios inventos de sus malsanos quehaceres.

No obstante es muy poca la información que se da sobre su estado de salud, y del tiempo que aún requiere su convalecencia en Cuba. A mi modo de ver el Presidente se encuentra bien, esperando un lapso necesario para estar definitivamente en forma, recuperándose, y dejando que los rumores de la malsana oposición vuelen, se expandan con su consabido y enfermizo veneno por todos lados y muestren así toda la bellaca hiel que en su befas llevan sus pérfidos líderes. Con esa Venezuela desintegradora tenemos que cargar todos los días, y va hacer una tarea que llevará varios siglos.

Todos, pues, le esperamos para que su voz dé aliento firme a las grandes decisiones políticas, en medio de las elecciones que se avecinan, pero eso sí, que venga cuando esté totalmente recuperado. Al mismo tiempo, esta experiencia es igualmente importante para calibrar la dimensión de lo que algún día el país tendrá que afrontar, porque no estamos aquí para siempre. Todo esto, teniendo en cuenta que nuestro socialismo está aún en pañales, que la producción de los elementos esenciales para el pueblo es muy poca, con un Poder Judicial sin carácter, y que no vemos ni medianamente descollar en el PSUV otro personaje de la talla decididamente revolucionaria de nuestro Presidente.

El pueblo latinoamericano pide por su pronta y total recuperación, Presidente.

jsantroz@gmail.com


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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