El puñal de los infiltrados

A cada paso de la Revolución, vemos feliz, fuerte y en franco ataque a la Contrarrevolución. No hay una sola institución, una oficina, alcaldía o gobernación donde no la encontremos, a la Contrarrevolución, mandando, orgullosa, fiera y atrevida. Ciertos “líderes de boina roja” se contentan con retocar con mano muy suave lo que los adecos dejaron, e incluso llaman a éstos para que gobiernen, para que asesoren y colaboren con los programas sociales.

A los adecos que han dejado de serlo de mero nombre, pero que seguirán con sus perversiones y miserias por unas diez generaciones más. Es así, como de manera sorprendente nos encontramos con que un hombre de los quilates marxistas-leninistas, lector de la obras de James Petras y Noam Chomski, el señor alcalde de Mérida, Carlos León, a la semana de asumir su alcaldía llama a los jóvenes de Primero Justicia para que se enrolen en sus proyectos y nombra jefe de prensa al supremo de los abominables periodistas adecos, quien fuera director de unos de los diarios (Cambio de Siglo) más asquerosos de la nación y quien desde sus páginas mantuvo una pertinaz campaña de horrendos titulares y epítetos contra el presidente de la República, el señor Alfredo Aguilar. (Es como si Chávez, en un rapto de epilepsia, le pidiera a Alfredo Peña que volviera a dirigir la OCI).

La soberbia y petulancia de ciertos mandatarios regionales llega a ser tan alta, que creen que es por sus propios méritos y por sus elevadas dotes políticas por las que llegan a ser elegidos por el pueblo, sin llegar a concederle en ocasiones casi ningún crédito al apoyo, a la mano y al carisma que les brinda Chávez junto aunado al entusiasmo popular que ha despertado el proceso que él lidera.

De modo tal que aislados en sus nichos todopoderosos, se ensoberbecen, y administran y disponen de sus cargos como de parcelas privadas, solo para satisfacer a sus amiguetes y a partir de allí levantar estructuras clientelares al estilo de los pícaros polítiqueros de la IV República. ¿Dónde puede ubicarse y proyectarse en las comunidades la Revolución Bolivariana con gente como esta? ¿Qué se puede esperar que haga en los cuatro años por venir, frente a una agresión permanente del imperialismo y del voraz escualidismo infiltrado en todas las dependencias del Estado? A esta gente, en verdad, ni le va ni le viene el ser revolucionario. Y algo que observamos de manera escalofriante es la destitución o eliminación de aquellas personas que en un cargo puedan mostrar alguna posición de decisión y de coraje para reformar de manera tajante la administración pública.

El que se atreva a enfrentar a los mafiosos contratistas, a los jeques de la vieja y podrida estructura adeca, es mal visto y se expone al aislamiento, a la desconfianza, y a ser señalados de saboteador y hasta de enemigo de la revolución bolivariana. Observamos con asombro como en algunos casos nuestra revolución no consigue ni madurar ni fortalecerse en el pueblo, porque pelotones de bandidos y ladrones la están minando, desfigurando, por ignorancia, maldad y desidia. Los nuevos valores no consiguen consolidarse. El choque de intereses mantiene en desorden y caos los programas sociales. El espíritu conservador domina a la mayoría de los funcionarios públicos, hasta el punto que algunos se vanaglorian de manera pública en decir “¡LOS ADECOS NO VOLVERÁN!…. porque en verdad que no nos hemos ido”. Por primera vez, llega a Venezuela una revolución con un verdadero programa de dignidad humana y de compromiso con nuestra soberanía nacional, pero las viejas costumbres políticas son una permanente amenaza para avanzar, para profundizar el proceso, y en la mayoría de las gobernaciones no se vislumbra a un mini-Chávez, por lo menos.

No me explico por qué en diciembre el general Badell hizo pagar una multimillonaria página a todo color en el fascista diario El Nacional a todo color, para dar una salutación a las Fuerzas Armadas. No me explico ese derroche en este mismo diario del gobernador William Tarek Saab. Los periódicos escuálidos y asesinos de nuestro pueblo viven ahora abarrotados de propaganda del gobierno a todo color y a páginas completas. Estas contradicciones crean desconsuelo, pena y hasta cierto pavor, porque uno ve que no hay un verdadero sucesor de Chávez. No permitamos, por Dios, que sobrevivan y persistan los valores adecos, la degeneración de los partidos del pasado, que como en toda revolución son los que luego de la manera más impúdica se pasarán al enemigo, porque realmente nunca tienen sensibilidad ni valor para aceptar ni creer en los cambios ni mucho menos en el pueblo. Estos son los caldos de cultivo que prefiere la CIA para montar sus ollas criminales y provocar horribles confusiones. Mientras no se inicie un verdadero proceso de limpieza dentro de la revolución, no podremos decir que Venezuela está cambiando para siempre. Chávez batalla incansable y valientemente, pero detrás de él existen muchos enanos, muchos infiltrados, muchos pérfidos arribistas. Por esta debilidad llega a ministro de Tierras un hombre como Arnoldo Márquez quien se enriqueció con las comisiones para importar artículos que han arruinado a algunos de nuestros productores por meter esa semilla envenenada en el Páramo que mantendrá diezmada esas tierras por más diez años. ¿Fue acaso Arnoldo una vil herramienta del proyecto de devastación de la naturaleza HAARP? Por este tipo de debilidad nuestras policías se ponen al servicio de la derecha, y convierten, por ejemplo, el caso de Danilo Anderson en un turbio negocio para imponer el caos y la confusión de valores dentro de nuestros propios movimientos revolucionarios.

Pero la lista es inmensamente larga y uno se va enterando, digo, de que hay penosas faltas de fortaleza humana dentro del proceso en alcaldías y en gobernaciones. ¿Cómo es posible que en algunos lugares nuestros “dirigentes” ya se estén destrozando a dentelladas por la sucesión en las entidades regionales, descuidando la obra social para la cual fueron elegidos, entregados en cuerpo y alma a lo que aquí hacían adecos y copeyanos? Yo le tengo más miedo a estos desvíos que a la invasión que está proyectando EE UU, porque aquellos serán la quinta columna que provocará un espantoso caos a la hora de tener que organizar las milicias revolucionarias, tal cual como ocurrió en la Guerra Civil Española. De modo entonces, que con estos enemigos (como decía Couthon) ya no debe perderse más tiempo que en reconocerles. Que la indulgencia con ellos es atroz y que la clemencia en las actuales circunstancias es el cuchillo que podría clavarse en el corazón de la revolución bolivariana. Los que se estén subordinando a ellos acabarán por ser parte del malvado plan de invasión y de aniquilamiento de nuestra revolución. Como nunca vale el grito de Bolívar: ¡VACILAR ES PERDENOS!.


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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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