Pildoritas 71 (año 04)

ÉSTO, PARA LA MISIÓN AGRO-VENEZUELA, EN LA ESPERANZA DE QUE ALGUIEN LO LEA.

En mis cortas vacaciones de Semana Santa, y motivado a la estadía obligada por más del tiempo previsto, en los diferentes sitios, debido a las contingencias del clima, pude aprovechar para conversar mucho con los lugareños, sobre todo en relación con las últimas medidas en el área agroalimentaria. Les pregunté, y la mayoría se había censado para la Misión Agro-Venezuela, incluso muchos ya habían recibido la visita del inspector que confirmaría los datos aportados en el momento del registro, pero como en todo, no falta quien tenga observaciones, sobre todo dos a quienes les prometí destacar sus planteamientos en uno de mis artículos, por lo que estoy cumpliendo con mi palabra.

Uno de ellos que no es del lugar, sino que tiene su fundo en tierra caliente del Táchira, me hizo el siguiente planteamiento, que me parece muy apropiado y que ojala fuese tomado en cuenta, por quienes están encargados de que esta misión, tan importante para el futuro del pais y por ende de la Revolución no tenga cuellos de botella que siempre aparecen y puedan ser eliminados con voluntad y buena gestión ; lo curioso es que quien hace el planteamiento además aporta una sugerencia a manera de solución, afirma que su caso es el de muchos con pequeñas, medianas y grandes extensiones de tierra, apta para cultivos o ganadería.

Al grano y voy a tratar de repetir casi textualmente lo que el compatriota me planteó; “El caso es que la misión me parece muy buena, el censo, la supervisión, la garantía de insumos, asistencia técnica, financiamiento y comercialización, el problema radica en la enorme dificultad, para no decir que imposibilidad de encontrar gente que quiera trabajar, porque lamentablemente el venezolano no se siente inclinado a doblar el lomo para sembrar, cuidar y recoger la cosecha”; El gesto de aceptación sobre lo que el campesino decía, fue casi unánime, lo que quiere decir que es en realidad un problema que pudiera estar presente en la generalidad del país. La solución que aportó el participante en esa especie de reunión improvisada fue que: “El Gobierno utilizara parte del personal de los contingentes de la Fuerza Armada, diseminada en todo el país y otro personal, como los estudiantes del INCES, de otras instituciones relacionadas con el agro, para que los militares pagaran con ello parte del servicio militar y los demás obtuvieran créditos en su carrera y así cultivando y cosechando en las mejores condiciones, y de ser posible en sitios aledaños a su institución, bien sea militar o educativa, se tendría muy fácil una solución del problema, pero además los participantes aprenderían un oficio y quién quita que ese sea el punto de partida para que se enamoren de la tierra, y por otro lado sean partícipes de los beneficios y candidatos para convertirse en profesionales del campo para el futuro, lo cual garantizaría el éxito de la misión; de otra manera, no hay forma de conseguir personal que se le mida al campo”, Hasta aquí el planteamiento del productor que me parece muy lógico y real y que como él afirma es un dolor de cabeza para quienes quieren cultivar. Habría que ver si quienes idearon y están implementando la Misión se han paseado por este problema y han pensado en cómo solucionarlo, ojala y así sea.

Otro de los participantes en la conversa ocasional, hizo otra observación que me parece necesario mencionarla aquí y fue referente a lo que por ejemplo a algunos de ellos le dijo, quien fue a inspeccionar el fundo, referido al financiamiento con la banca privada, por ejemplo a uno de ellos la persona que inspeccionó su fundo le habló de darle una especie de carta de recomendación para un Banco privado, lo cual no le pareció del todo bien por que en los Bancos Públicos el interés es menor y se sienten menos presionados a tener que hacer milagros para pagar cuando por alguna razón , surja algún problema en el proceso desde el inicio hasta que se recoja el producto, se comercialice y se convierta en dinero. En una sola palabra existe una especia de temor o miedo implícito en un sector, lo cual debería también, ser tomado en cuenta por los entes involucrados en la Misión.


yuviliz40@hotmail.com


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Saúl Molina Z.


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