Réplica a artículo publicado en el diario Última Hora de Paraguay

Andrés Oppenheimer o cómo mentir desde USA

República Bolivariana de Venezuela
Embajada en Paraguay

Asunción, 07 de Febrero del 2005



Sr.
Edgar Centurión
Director General
Diario ULTIMA HORA


Estimado Sr. Centurión,

Cordialmente me dirijo a Usted con el propósito de solicitar el derecho a réplica, derecho incuestionablemente democrático en el ejercicio de la libertad de expresión, pues, el artículo publicado por ese prestigioso medio el pasado domingo 6 de febrero del año en curso, página 8, sección política, titulado “Recetas para las Democracias Tambaleantes, firmado por el Sr. Andrés Oppenhiemer , contiene expresiones falsas, malintencionadas, contra nuestro pueblo, gobierno y el presidente Hugo Chávez.

De tal manera que solicito respetuosamente de Usted, la publicación en el mismo lugar y la misma foto del presidente Chávez, del siguiente artículo que recoge con el estilo periodístico propio, la experiencia democrática, original y soberana, que hoy nos enorgullece como país latinoamericano.

Sin más a que hacer referencia.

De Usted.

Elmer Niño
Ministro Consejero


A continuación el Artículo


Andrés Oppenheimer o cómo mentir desde USA

Receta para un periodista tambaleante


Si algo es inaceptable en un periodista es usar la palabra para manipular la verdad hasta convertirla en una solemne mentira y, la otra, es ponerse al servicio de intereses criminales e imperiales, a cambio de un status social y unos cheques frondosos en dólares. Semejante conducta rompe crudamente la ética, la imaginación y el compromiso que debe caracterizar a quienes dotados de un conocimiento científico y una vocación verdadera, hacen del periodismo, un oficio al servicio de la comunidad que los escucha, lee y observa.

Cuando el Sr. Oppenhaimer, periodista de uno de los diarios peor registrados entre los medios impresos de Estados Unidos, más por la desfachatez para tergiversar la realidad que por su descarada incondicionalidad a las pautas emanadas desde el Departamento de Estado de USA, hace referencia al discurso del Ex - presidente Jimmy Carter, (1.977-1.981) el pasado 25 de Enero ante la Organización de Estados Americanos (OEA), inmediatamente ata a la fuerza, el visceral pensamiento maniqueísta que lo caracteriza con una reflexión pertinente de quien fuera titular de la presidencia más importante del Imperio de los siglos XX y XXI.

Cuando el ex - presidente Carter llama a redescubrir la densidad de la Carta Democrática, “de no ser temerosos de usarla”, se entiende que tal señalamiento busca insistir en la necesidad de profundizar la democracia real, participativa y protagónica como único modelo capaz de devolverle a la mayoría excluida de América Latina y el Caribe, el nivel y calidad de vida que por siglos se le ha negado.

En Venezuela, desde el 6 de diciembre del año 1.998, con la victoria democrática del comandante Hugo Chávez, se inició un proceso continuo de reconquista de la democracia, victoria que se obtuvo con las mismas herramientas contaminadas de aquella “democracia” amañada y fraudulenta que durante cuatro décadas, derrochó más de veinte veces lo que se invirtió en la recuperación de la Europa post-hitlerista.

Nuestra historia reciente tiene en su haber, además de golpe militar , saboteos a la industria petrolera, violaciones continuas al derecho de estar informados y otras acciones criminales facturadas en la Casa Blanca, nueve consultas directas al pueblo lo que ha permitido crear desde abajo un nuevo cuerpo político-jurídico que alcanzó su máxima expresión con la aprobación por parte del 80 % de los votantes, de la nueva Constitución Nacional, sin dejar a un lado, por supuesto, la ratificación del mandato del presidente Chávez en un Referéndum único en la historia electoral y política de América Latina.

En medio del ataque y contraataque de una minoría opositora, políticamente desprestigiada y grupos económicos poderosos, se aumentó el índice de desarrollo humano; hubo incremento de la inversión social; se han concretado los esfuerzos por garantizar los derechos sociales de niños y adolescentes, mujeres y adultos mayores, ha habido fortalecimiento del sistema público de salud, además de la cancelación progresiva de pasivos laborales a los trabajadores de la administración pública, entre otros logros locales, como conquistas contracorriente.

¿Por qué el Señor Oppenheimer no quiere abrir los ojos y ver la otra realidad, sino que insiste en repetir el mismo discurso mitómano de una oposición enfermiza, incoherente y, parte de ella mimetizada y habitante del Miami que no es “Herald…”?.¿Cuándo llegará a darse cuenta de que en Venezuela ha habido un cambio en la manera de pensar y actuar de los “condenados de la tierra”, de quienes sólo eran votos cada cinco años y, al siguiente día de los resultados electorales, otra vez eran marginados, excluidos como si fueran “objetos desechables o reciclables”?

Nunca hemos tenido temor de profundizar la Carta Democrática. Todo lo contrario. Hemos ido más allá y, convencidos hasta la médula, se ha depositado toda la confianza política del futuro del país, en un pueblo que descubrió el poder que escondía su conciencia.

Con el “espíritu” de la Carta Democrática, nuestra delegación diplomática logró que en la IV Sesión Plenaria de la OEA realizada en la Isla de Margarita (Ven), el 8 de junio del 2004, se aprobara el proyecto de “CARTA SOCIAL DE LAS AMERICAS: RENOVACIÓN. DEL COMPROMISO HEMISFÉRICO DEL COMBATE A LA POBREZA EXTREMA EN LA REGIÓN”.

En este sólido documento diplomático están expuestos, en el plano hemisférico, los conceptos estratégicos de un gobierno quien, a partir de una Constitución Bolivariana, y de la ejecución de casi veinte Misiones Sociales ( por ejemplo: Simoncito, Ribas I y II, Barrio Adentro I y II, Sucre, Vuelvan Caracas, Cristo, Mercal, etc.) hace suyo los principios de equidad cuando comienza a garantizarle a la mayoría excluida, el derecho a la vida digna, a la salud, educación, trabajo, protección social, vivienda, derechos de la familia, identidad político territorial, a la propiedad del suelo como patrimonio colectivo, a la organización y participación pública, a tener derechos económicos comunitarios y generales , identidad cultural, cultura universal, a proteger y estimular a los creadores culturales así como el derecho a la ciencia y tecnología, a una patria soberana.

Por otro lado, el columnista “made en USA” acusa al presidente Chávez de haberse adueñado del Poder Judicial, afirmación que hace omitiendo deliberadamente que fue la Asamblea Nacional quien intervino y decidió en sesión democrática y abierta la re-estructuración de uno de los poderes fundamentales para avanzar hacia la sociedad de la justicia y la ley. Era un “secreto público” cómo el Poder Judicial Venezolano, aun después del triunfo del presidente Chávez, estaba infectado de camarillas (tribus mafiosas, la llamamos) que ligaban, entre gallos y medianoche, el negocio millonario, la complicidad servil y las leyes forjadas para dejar impunes a culpables y sentenciar a inocentes.

En lo que respecta al Poder Electoral, cuesta aceptar cómo se pueden descalificar acciones legítimas aprobadas por mayoría del Consejo Nacional Electoral. Se limpió la data electoral; por ejemplo: se descubrió que habían muertos que votaban, cédulas “clonadas”, doble cedulación, falsas direcciones postales de electores, menores de edad registrados como votantes, extranjeros en condiciones de ilegalidad con registro electoral, en fin afloraron tantas trampas, inimaginables algunas, con las cuales llegaron varios “políticos demócratas” al Palacio de Miraflores.


El señor Oppenheimer debe saber, aunque lo quiera olvidar, que no hay un país de América Latina que haya invitado a tantos observadores internacionales, tantas veces a tantos actos de consulta electoral.

Al referirse a la “Ley de Prensa que le da a su gobierno (al de Chávez) los amplios poderes para caerles encima a los medios independientes”, este periodista agiganta la ignorancia sobre el proceso bolivariano y, en suma, demuestra hasta dónde puede llegar el cretinismo comunicacional de una persona.

Fueron esos “Medios independientes” los que provocaron el deleznable genocidio comunicacional del 11 y 12 de abril del 2002, cuando las fuerzas reaccionarias, financiadas por la Fundación Nacional Democrática,(USA-Bush), ejecutaron el golpe que llevó a la presidencia al dictador Pedro El Breve (duró 48 horas en el poder). Esos Medios… le ocultaron al país las acciones violatorios a los derechos humanos cometidos por los golpistas, sustituyeron los hechos en vivo por la transmisión de enlatados como “Las Aventuras de Tom y Jerry”, los melodramas rosados (novelas) y, para no pecar de exagerado, afirmaron que el presidente Chávez había firmado su renuncia. Los medios privados venezolanos han demostrado que son el ejemplo vivo de la mentira, el sesgo, la violencia y la evasión fiscal.

Al aprobarse la Ley de Responsabilidad Social de la Radio y la Televisión, también aprobada en discusión democrática parlamentaria y luego de consultar al pueblo durante más de cuatro años, cumplimos con el sagrado deber que consagra la Constitución de garantizar “que toda persona tiene el derecho a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas u opiniones de viva voz, por escrito o mediante cualquier otra forma de expresión…sin que pueda establecerse censura. Quien haga uso de este derecho asume plena responsabilidad por todo lo expresado…”.

Se ha protegido a la niñez y adolescencia por encima de los intereses dolarizados de los dueños de medios. ¿Es un error “democrático” decirle a los dueños de medios y periodistas que el interés informativo de las mayorías debe ser respetado, que la integridad espiritual, el sentido de identidad cultural de los niños y adolescentes no deben ser suplantados por mensajes violentos, promotores de falsos valores?.

Son los hechos, contundentes y a la vista, quienes dicen que la Venezuela que hoy se levanta, está recuperando la salud democrática con un modelo protagónico de participación popular. Pero es una verdad de perogrullo que recuperar “la salud democrática” es un problema para los dominadores, sobre todo para los gobiernos como el que admira y defiende el Señor Oppenheimar, quien no encuentra manera de ganarse aunque sea una mirada fría de su ídolo texano, el mismo que amenaza la paz mundial cada vez que abre la boca.

En síntesis, no hay duda como lo dice el propio articulista mayamero, que”…el clima político en América Latina no es proclive a aceptar ninguna propuesta democratizadora que venga de Estados Unidos”. Por supuesto que no. Las “propuestas democráticas” que se cocinan en la CIA, Departamento de Estado y Casa Blanca para América Latina y el Caribe, siempre dejan mayor cantidad de pobres, surgen corruptos y alcohólicos convertidos en presidentes, selvas y bosques desforestados, ríos y lagos contaminados, ciudades sembradas de campesinos - mendigos, niñas prostituidas, analfabetas a granel, jóvenes adictos a drogas “duras”, economías parasitarias y Convenios y Tratados que destruyen nuestra identidad y violan la soberanía nacional.











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Elmer Niño


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