Una de las primeras AVIVIR
que se está planeando es Ciudad Tiuna, destinada a acomodar 40
mil familias, la mayoría damnificadas. Entiendo por eso la presión
que actualmente existe, y sé que para tal decisión se han hecho las
estimaciones necesarias, pero, lo que quiero es que hagamos una reflexión
preguntándonos si las condiciones que se le van a ofrecer a esas familias
están dentro del rango del buen vivir que todos anhelamos.
Para facilitar esta reflexión
haré dos estimaciones con los datos que conocen y manejan los
urbanistas. Esos datos nos permitirá revisar la ocupación del
suelo que generan 40 mil apartamentos con todo el equipamiento y los
servicios que ellos necesitan. Veamos entonces.
Si los edificios tuvieran
diez pisos, que es una altura todavía razonable para viviendas, tendríamos
más o menos 500 edificios con 80 apartamentos cada uno. Esos
edificios ocupan un espacio en el suelo, y un espacio, aún mayor, sus
estacionamientos, así consideremos sólo un puesto por cada dos apartamentos.
Esos edificios para “respirar” necesitan de retiros adecuados que
pueden usarse como pequeños jardines. Esto nos lleva a estimar en 2.480
los metros cuadrados por edificio. Es decir, estamos hablando de aproximadamente
124 hectáreas ocupadas por los edificios de viviendas.
Pero, insisto, la ciudad
no es sólo viviendas, ella tiene jardines de infancia, escuelas y liceos.
Tiene dispensarios, ambulatorios y hospitales. Tiene bibliotecas, cines
y teatros. Tiene plazas, parques y canchas deportivas. Tiene áreas
productivas que dan vida al comercio al mayor y al detal y tiene, por
último, espacios de abastecimiento y de disposición de aguas servidas
y desechos sólidos. Es lo que se llama equipamiento urbano, que se
estima en aproximadamente 10 m2 por persona.
Si todo este equipamiento,
para el caso de Fuerte Tiuna, estuviera a nivel del suelo estaríamos
hablando de 200 hectáreas adicionales. Pero buena parte de este equipamiento
puede resolverse en varios pisos, con lo que es razonable reducir esa
cifra a la mitad. Tendríamos entonces 100 hectáreas adicionales ocupadas
por las áreas colectivas de los ciudadanos, a las que hay que agregar
la vialidad que, para un desarrollo de esta magnitud, está alrededor
de las 25 hectáreas. Es decir, la ciudad Tiuna que se está planteando
requiere de 249 hectáreas para desarrollarse debidamente, y estamos
hablando de una densidad bruta de más de 800 habitantes por hectárea
(de las más altas de Caracas). Pues bien, el área disponible en Fuerte
Tiuna sólo llega a 172 hectáreas.
Hagamos ahora la segunda
estimación con algo que a mi me parece espeluznante, subamos la altura
de los edificios al doble, es decir, a 20 pisos. De esta manera tendríamos
la mitad de ellos, 250 en total, pero su área de ocupación aumentaría
a 4.280 m2 pues sus espacios de estacionamientos son más grandes
y también sus retiros en razón de esa altura. Esto genera una ocupación,
sólo para las viviendas, de 107 hectáreas. Como el equipamiento se
mantiene igual ya que es la misma población, el total sería de 232
hectáreas. A pesar de la bárbara concentración en vertical todavía
nos faltarían 60 hectáreas, apenas 17 menos que en el caso de los
edificios de 10 pisos, lo que nos demuestra que es poco lo que se gana
con mayor altura y mucho lo que se pierde.
Alguien nos dirá
que no se necesitan tener vehículos individuales, pues eso es ajeno
al socialismo, en teoría comparto esa opinión, sin embargo, los vehículos
ya existen, se ha luchado muy poco contra el consumismo y no hemos avanzado
tanto en la sustitución del transporte individual por transporte colectivo
como para olvidarnos de los primeros. Si los estacionamientos no se
hacen, tendríamos cerca de 20 mil vehículos montados en las aceras
y en los jardines, convirtiendo en un caos las áreas colectivas, y
esto sin mencionar los centenares de busetas y camiones de abastecimientos
y servicios.
También podrán decir
algunos, que no hay necesidad de colocar allí todo el equipamiento
urbano que mencioné, pues Caracas ya tiene buena parte de ese equipamiento
y la gente que va a vivir ahí es de esta ciudad. Tal cosa es una
falacia. En los cerros de Caracas, que es de donde va a provenir esta
gente, el equipamiento urbano, o no existe, o es miserable.
Con estas estimaciones
en el papel permítanme, para orientar la reflexión, plantearles una
vieja tesis ya harto discutida. En vivienda populares los edificios
de gran altura son contrarios al buen vivir. Estas viviendas necesitan
estar cerca del suelo al cual los niños lleguen con facilidad (y sus
madres puedan con la misma facilidad vigilarlos) y sin ascensor que,
además de costosísimos, se echan a perder irremediablemente. Edificios
así, de baja altura, adosados para formar bloques con patios internos,
permite un uso más racional del suelo y facilita la autogestión de
los vecinos en el mantenimiento y manejo del las áreas colectivas.
Esto nos permitiría asumir que una densidad alta para viviendas populares,
en el valle o en sus colinas, debe tener como tope los 480 habitantes
por hectárea.
Bien es cierto que la aplicación de esta tesis en el caso de Ciudad Tiuna sólo pudiéramos llegar a las 17 mil viviendas y las necesidades son bastante más. Sin embargo, no atropellemos las AVIVIR (que son una extraordinaria propuesta). El buen vivir es permanente y la emergencia pasajera, multipliquémoslas por toda Caracas hasta alcanzar la meta establecida.
jmrr44@hotmail.com