28 años del Viernes Negro

Al cumplirse 28 años de llamado “Viernes Negro”, debemos reflexionar profundamente sobre el tipo de Estado y el modelo político que de manera fraudulenta la dirigencia partidista adecopeyana le imponía al pueblo venezolano a través de mecanismos despóticos y nefastos, que atentaban en todo caso, contra la salud democrática del país.

Sin duda, tanto la manera de gobernar como el sistema político eran una trampa y sinónimo de democracia “pactada, empañada, congelada y embotellada”, donde las estructuras partidistas funcionaban como cualquier empresa estafadora, ya que colonizaban los espacios institucionales, subordinando y controlando hasta las actividades propias del Estado y del resto de las instituciones, en clara y abierta “conchupancia” con organismos empresariales y sindicales, tales como FEDECAMARAS la moribunda CTV.

Mas que una devaluación, el “Viernes Negro” lo que hace es poner al descubierto la crisis estructural del Estado, el agotamiento del sistema político que ya manifestaba síntomas febriles y lo nefasto que resultaba el bipartidismo para consolidar la cultura política en la gente. Parecía que el Estado había colapsado, el modelo político agotado y el bipartidismo era un gran obstáculo para avanzar en la movilidad social; cosa absolutamente cierta en todas sus dimensiones.

Toda esas nudos se tensan y desembocan en una situación de caos en la manera de gobernar, desencadenando una serie de eventos que van a profundizar la crisis del sistema durante la década de los ochenta y los noventa. Cada evento ocurrido fue socavando y removiendo los pilares de la democracia puntofijista, entre los que están: el mismo 18 de febrero de 1983 (Viernes Negro), 27 y 28 de febrero de 1989 (explosión social), rebeliones militares del 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992 (4F y 27N), destitución por grave caso de corrupción del gobernante adeco en 1993 y la elección del llamado “chiripero” en diciembre de 1993. Pero el deterioro no se detiene en 1993, al contrario, la situación se enfila hacia los escenarios de la ingobernalidad y la agonía con el gobierno de Caldera.

En este escenario de crisis estructural del Estado venezolano llega Hugo Chávez al poder en 1998, para iniciar un proceso político de refundación de la República, rompiendo de esa manera con cuarenta años de la hegemonía bipartidista que sembró el odio y la miseria en este país, incluso, hasta entregaron la soberanía nacional a cambio de prebendas e intereses personales. Finalmente, esa era la democracia y la dirigencia que gobernó este país entre 1958 y 1998; y la que quiere volver a tener el poder para sembrar nuevamente la desesperanza, el hambre y la miseria, a privatizar la educación y la salud, a eliminar todas las misiones y logros del gobierno revolucionario. Ese es el análisis que hay que hacer este día, es decir, si realmente se quiere involucionar hacia el execrable modelo puntofijista o seguimos avanzando hacia una sociedad justa e impregnada de solidaridad y con altos valores de justicia y socialismo.

eduardojm51@yahoo.es


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Eduardo Marapacuto


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