¡Borrada, block y spam!

La verdad es que me cuesta, en estos supuestos tiempos de diálogo, entender a mis amigos opositores. Es que hay que ser medio gafo -y perdonen, amigos, si los ofendo- para caer en el mismo engaño una y otra vez, sin patalear un poquito, sin arquear siquiera una ceja en un sutil gesto de duda, sin titubeos, así de platanazo… En serio, hay que ser medio gafo.

Son tantos años con el alma en vilo, dolorido su pecho por la certeza del despojo, del sudor de su frente derramado en vano, de la pesadilla globoinducida, del futuro de sus hijos por truncarse, y otra vez un buen y lucrativo año, otra vez vacaciones con Mickey Mouse, pero creyendo fervorosos, casi deseando que se desencadene el renuente desastre que les daría -¡por fin!- la razón.

Y otra vez yo deshilachando este delirio, en tantos casos envenenado. Locura rabiosa que ha llevado a tanta gente querida a cometer amiguicidio borrándome de sus abultadísimas listas de amigos de facebook: ¡Te borro, block y spam!

¿Y yo qué les hice? Pues casi nada: desbarato sus esquemas globoestructurados. Soy la prueba viva de que sus cerebros de “gente pensante de este país” dejan que otros piensen por ellos.

Porque un chavista, para mis queridos opositores, no puede parecerse a una amiga de la infancia. Un chavista “es una persona resentida que carece de educación formal, es decir colegio privado y universidad, y de la otra educación que no sé como llamarla, Carola, osea tu sabes, esa que tiene que ver con comer el pescado con el tenedor de pescado. Ese saber estar, ese saber inglés, ese yo conozco Key Biscayne… Un chavista -te lo voy a decir sin tapujos- es niche y tu... ¡Coño, Carola, tu ibas a nuestro club! 

Un chavista es un delincuente, flojo, pero sobre todas las cosas es bruto, negro y sin dientes. Los papás de los chavistas son borrachos irresponsables que abandonan a sus hijos, hoy por hoy resentidos, y tu, Carola, no me digas que tu papá era chavista porque ¡no es no!

Los chavistas no saben hablar, así que no me hables que me confundes. Mira que yo lo tengo clarito, yo si estoy informada porque leo El Nacional. Un chavista no es como tu, pedazo de traidora, porque eso no se la hace a una amiga. Nosotros íbamos al mismo colegio y ¡coño! a ti te pusieron más estrellitas doradas que a mi. No, Carola, no tienes derecho a enfrentarme a mi locura, no tienen derecho a exponerme a mi estupidez… Es más, no pierdo mi tiempo contigo, me voy, aprovechando que todavía no me lo han quitado, a mi apartamento de playa, ese que compré con un crédito hipotecario de vivienda principal, y te dejo con tus chavistas asesinos y corruptos, con la tranquilidad de que Adriana Azzi predijo, otra vez este año, que el magnicidio sí va.”

 ¿Dialogamos?

tongorocho@gmail.com



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Carola Chávez

Periodista y escritora. Autora del libro "Qué pena con ese señor" y co-editora del suplemento comico-politico "El Especulador Precóz". carolachavez.wordpress.com

 tongorocho@gmail.com      @tongorocho

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