La hipócrita Iglesia es peor que un criminal

La hipócrita Iglesia es peor que un criminal.

La Iglesia católica se encubre constantemente de cobardía, quieren negar lo que realmente hacen, históricamente han tratado de inclinar el desenlace de los acontecimientos de acuerdo a su conveniencia.

Los Lucifer de la Iglesia católica en una jugada sin igual distorsionaron la palabra de Jesús, las manipularon para evitar su comprensión, de esa manera el Vaticano se apropió de una gran parte de la humanidad y esta es su arma con la que ayuda al capitalismo a gobernar.

Los dos, Washington y el Vaticano protagonizan una de las comedias más bajas de la historia religiosa y política de nuestra época, hacen alarde de religiosidad por todos lados, un papa ya mismo es santo, el mismo que excomulgo a sacerdotes de Nicaragua, México y El Salvador, por pedir cambios a la política de pobreza a la que eran sometidos sus pueblos, cómplice de las violaciones a niños no hizo judicialmente nada, por otro lado, el líder del imperio tiene en su poder el Nobel de la paz, si esto no es una loca comedia ¿entonces que es?

Un alto porcentaje de lo malo de este mundo tiene sus raíces en la alianza entre el capitalismo y la religión católica aliada con los imperios y con los statu quo, juntos promueven el inmovilismo social para que nada cambie, por eso su grito al cielo ante la radicalización de la revolución en Venezuela.

La humanidad por desgracia es muy sensible a toda palabra que la dispense de la actividad propia del espíritu, por eso presta oídos a las cosas más inverosímiles, las acepta crédulamente y con gusto, parece que las desea, las extiende, las defiende, con tal de no ser sacados de su embobamiento.

La teología substractum, esencia de toda la ciencia católica estudio en la época medieval la edad de Adán, cuando lo creo Dios, y en donde estará la costilla en el día del juicio final, estos estudios científicos se realizaron junto a otros temas, de ahí saltaron a quemar herejes por orden de los obispos transformados en jueces en las llamas de la inquisición o cuando las teologías de Francia, España, Gran Bretaña, Italia, obligaron a cambiar tesis científicas por no coincidir con los relatos de la Biblia.

En esos siglos de total oscuridad cultural, la Iglesia católica y su jerarquía eclesiástica hincharon y extendieron su vanidad con ella la corrupción en toda la creación, la mayoría de los curas cuando llegan a obispos, cardenales, papas, su vanidad es el veneno más activo para la fe, como una droga la vanidad invadió el orgullo espiritual que bien “intencionadamente” coloca las trampas al pueblo para que los Lucifer en cada país recojan lo atrapado.

Desde la época de los frailes, jesuitas, salesianos, franciscanos, se transformaron en los más grandes hacendados, participantes activos del sucio negocio de la compra y venta de esclavos, otro recurso económico bien aprovechado para la economía de la Iglesia. En América Latina, el lastre más pesado que los pueblos soportan y constantemente impiden la posibilidad de crecimiento es la política capitalista y la religión católica, evitan que las masas conozcan que la fe es absolutamente síquico, atraso cultural que evita un cambio de sistema con mayor prontitud por la pureza en el conocimiento.

A lo largo de la historia la Iglesia católica preparo mentiras cuidadosamente estudiadas que le dieron gran resultado como la de su participación en la abolición de la esclavitud cuando es todo lo contrario, la Iglesia promovió la esclavitud con San Pablo, San Crisóstomo, San Agustín, Giovanni Lerda, en su libro Influencia del Cristianismo en la Economía dice, “la esclavitud perpetua por ciertos delitos figura entre las penas eclesiásticas”, el concilio Late ramo en el año 1179 aprobó que los prisioneros del vencedor sean esclavos y, Gregorio Magno en una de sus cartas encarga a un cura la compra de esclavos.

Otra gran mentira sostenida con la hipocresía que los caracteriza es, cuando afirman en muchas publicaciones y sostienen en talleres que la independencia no habría sido posible sin su participación, para lograr ese efecto que una mentira repetida mil veces se haga verdad, la Iglesia escondió y manipulo documentos, en otros casos silencio la verdad de que los jesuitas, franciscanos, ayudaron con su traición a los españoles a sofocar las sublevaciones y estos miraban impasibles la carnicería.

La Iglesia ayudo a los españoles a sostener la conquista con la evangelización, y la posterior división que con esta lograron. Actualmente, la Iglesia cumple el mismo papel con Washington, continúan pregonando costumbres celestiales indignas y políticas de imposición y encubrimiento para sostener el subdesarrollo y la pobreza mental en un sistema uniforme, una caricatura de la colonia que todavía rinde sus frutos al Vaticano.

¿Qué puede conocer un obispo, cardenal, un papa, de la pureza del hombre? Pureza, con su forma criminal y mezquina, violan a niños, sostienen la caridad para los pobres como mandato de Dios, mientras ellos viven en la opulencia, sentimiento egoísta como expresión de su actividad social es una de las causas para que la sociedad encuentre bala e inseguridad, violencia extendida porque la pureza del ser humano de pierde o se confunde en la hipocresía trasmitida por la Iglesia del Vaticano.

Elevar la cultura por medio del conocimiento supone un progreso real para cada país, es el verdadero sentido de un proceso revolucionario, si no nunca habrá un desarrollo integral, porque, el progreso para un pueblo no puede consistir en aplaudir lo que ya se tiene, con esa actitud le seguimos el juego a la política de la Iglesia, eso no es progreso ninguno, debe empezar la nueva gran época en la que los pueblos se sientan felices en el país al que pertenecen, y en plena autonomía y soberanía lleguen al máximo desarrollo sin que la Iglesia católica interponga sus intereses.


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Raúl Crespo


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