Si me tocara pronunciar un discurso el Día del Maestro y la Maestra

           “…el estímulo moral, la creación de una nueva conciencia socialista, es el punto en que debemos apoyarnos y hacia donde debemos ir, y hace énfasis en él. El estímulo material es el rezago del pasado, es aquello con lo que hay que  contar, pero a lo que hay que ir quitándole preponderancia en la conciencia de la gente a medida que  avance el proceso”.

                            Ernesto” Che”  Guevara 1963 

     Si tuviera la responsabilidad u oportunidad de hablar en un gran acto, en un aula, conferencia, foro o un conversatorio;  comenzaría  agradeciendo al padre de la patria, a los hombres y mujeres de buena voluntad y especialmente a este glorioso pueblo que lucha a cada instante junto a su comandante Presidente Chávez, por la construcción de la patria buena, en la búsqueda de un mundo mejor y un mejor vivir, que en Venezuela hemos llamado Socialismo Bolivariano; o Socialismo del Siglo XXI, esa sociedad donde la brecha social que nos separa, sea reducida con el aporte de nuestra práctica diaria.

                      Resulta que históricamente, este tipo de celebración ha sido siempre tomada como una tarea institucional es decir, el viejo sistema educativo lo institucionalizó, no la potabilizó para que bebieran  las y los propios protagonistas; se hizo para halagar a los trabajadores de la educación (no a todos), sin ningún criterio, por  lo menos objetivo, sin producir los insumos necesarios y suficiente para vencer las trampas que ofrece la vieja institucionalidad, lo que condujo a muchos y muchas a  pensar, “ ¿para que esforzarse, si eso está cuadrado?”, se consideraba mejor no inventar para no errar. Y era verdad, lo cuadraban los directores con los dirigentes del partido de gobierno. Me estoy refiriendo lógicamente a los galardones que se entregaban; porque el día del maestro era para la fiesta y el descanso, sólo se cumplía como rutina sin darle el verdadero y alto significado que debe tener esta fecha. De paso hay que revisar el origen y las razones que se tomaron para tal escogencia y ver si en el contexto en el cual nos encontramos, vale la pena seguir tomando esa referencia histórica para tal celebración.

     Diría por ejemplo, en este acto, vamos a hacer un reconocimiento a nuestros maestros y maestras trabajadores, trabajadoras (trabajadores y trabajadoras somos todos), de esta Patria. Haría énfasis a cada instante en la palabra Patria, es que ella encierra toda la identidad y compromiso más allá del discurso adornado y arreglado; y toda acción que hagamos, lo hacemos por ella y por el gran anhelo de verla mucho más bonita resplandecer en nuestro horizonte diario.

     Toda la Patria es una escuela y no sólo el profesor, la profesora, el maestro, maestra, enseñan, lo hacemos todos. Ahora bien de lo que hagamos o dejemos de hacer, será la historia la que lo evaluará. Por eso veámonos por dentro, si lo que hemos hecho, ha contribuido a engrandecer la Patria y a sus habitantes, cada quien que se evalué, al final todos seremos evaluados por otros.

     Estoy convencido que a la vez que  transformamos la patria, estamos fortaleciendo los valores que moldean nuestra conducta, las de otros y  otras y la nuestra debe ser proyecto de vida, no para que nos reconozcan por años de servicio o para que nos den medallas botones, etc. Es por el contrario una práctica de vida que se construye y  se constituye  en la esperanza de los más excluidos.

     Estoy seguro que muchos maestros y maestras dedicaron los años de su vida al servicio de la enseñanza y la educación. Fueron años de entrega de lucha y esfuerzos por ayudar a los necesitados, o a los que nos necesitaron; pero también puedo decir que pudieron ser años de dejar pasar o dejar hacer “ lese-fer lese-aller” (bueno a lo mejor no es la escritura correcta; que la arregle quien escribe francés) . Si, el que esté libre de conciencia que no se preocupe, la historia, la patria y sus ciudadanos, les estarán agradecidos o agradecidas. El que haya procedido contrario a la ética de buen educador lo devoraran las bestias de su propia conciencia.

      A los maestros y maestras, el clarín de la Patria, nos llama hoy con más fuerza y claridad a asumir un gran reto, nada sencillo, la conducción de la educación no es poca cosa, es la construcción y conducción de nuestro futuro, hacia la Patria Socialista, de la nueva sociedad que estamos forjando y que se perfila en el horizonte venidero.  Y no es posible cumplir tal exigencia, sin el esfuerzo de todos y de todas, nadie hace Patria sólo, nadie transforma sólo; es necesario la mayor unidad en la gestión educativa, unidad en los pequeños y grandes detalles que son al final los que nos mantienen como miembros de una institución, de la casa de labores donde nos desempeñamos y hacemos Patria. 
 
 
 baredu25@hotmail.com
 


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Bartolo Hernández


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