Millones en el cielo

Alguien alguna vez ha preguntado ¿cuántos millones de inocentes posan en el cielo por culpa de los pocos que deciden la suerte de todos?

Este sacrificio lleva siglos entre quienes deciden la vida de cientos y de quienes luchan por acabar la prolongada y deforme cadena que decide la suerte de millones.

Para nosotros los occidentales quizás esta historia se origino con la llegada de furiosos hombres que buscaban descansar con el harnees de la cruz la baja celada del robo y del homicidio de cientos de inocentes.

En riqueza fueron engendrando poder, trasformaron la cruz de palo en un icono de diamantes reforzado en oro, y así imperaron en la dominación que hasta hoy aun para desgracia de millones, sigue funcionando.

Al llegar los invasores europeos a nuestra América, comenzó la negación y el aniquilamiento de los pueblos y culturas raizales, aplicando los peores inhumanos métodos de opresión, expolio y muerte.

Con el “Don” Cristóbal Colón y sus primeras huestes de soldados, curas y ladrones de toda laya se inició el arribo criminal de los conquistadores, “célebres” todos por su iniquidad infinita a una tierra no escriturada impulsada a la ambición egoísta de un solo dueño.

De ellos solo se salvo el buen Fray Bartolomé de las Casas, quien tuvo piedad con los indígenas y reclamo ante el yugo monárquico el innecesario aniquilamiento de inocentes seres humanos.

Desmoronaron de cuajo el sentimiento que ataba a hombres, ser latinos, prodigiosos, nobles y guerreros. Donde como el viento y las flores los seres humanos nacían libres y en armonía con su entorno, fueron capaces de cantar mejor que los pájaros y hasta sintieron la agonía de morirse amor, así lo señalo elocuentemente el Gabo décadas atrás en uno de sus interminables y fascinantes discursos.
Esta furia no se agota, seamos conscientes de esta cruda he impuesta realidad. Esta seguirá sin el descanso y perseguirá a cientos miles que desean convertir en víctimas.

Los enemigos de la especie humana están en las estructuras del poder económico en primer lugar, no descansan y seguirán mostrando todos sus descoloridos dientes antes de atacar.


venezuela01@gmail.com


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Miguel A. Jaimes N.

Politólogo, Magister Scientiae en Ciencias Políticas y Doctor en Ciencias Gerenciales. Director del Diplomado en Geopolítica del Petróleo. Sitios webs; https://www.geopoliticapetrolera.com y https://www.lamucuy.com.ve

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