Reformistas y derecha endógena, especies sin rostros, pero vuelan…

Reformistas y rebullones de Juan Primito

Los rebullones, en la percepción de Juan Primito, solíanse juntar en bandadas en los espacios abiertos del hato “El Miedo”, aquél que Doña Bárbara había agrandado impulsada por su ambición, ayudada por habilidades de dañera, bruja, mujer hermosa, implacable y también por “Onza, Tigre y León”, los hermanos Mondragón, o “Mondragones”, quienes todas las noches  arrimaban los linderos de su patrona hacia dentro de “Altamira”, el hato de Santos Luzardo.

 Aquellos pájaros de mal agüero, de la imaginación de Juan Primito, negros como demanda la ingenuidad de la cultura popular, le presagiaban malos tiempos u oscuros planes de parte de la doña, contra Marisela y Santos Luzardo.

 Juan Primito, al verles revoletear en círculos concéntricos y luego juntarse para formar extensa mancha oscura, salía con premura hacia “Altamira” a prevenir.

 Advertía Juan Primito que algo se tramaba en “El Miedo”, entre la patrona y “El brujeador”; eso le indicaba la inesperada aparición de la nube de aves.

 La imagen, en aquel personaje de la novela gallegiana, no era más que la percepción de acontecimientos, gestos y hasta discursos que denunciaban lo que se tramaba contra la joven y Santos Luzardo, a quien imaginaba buena gente, por proteger a Marisela.

 La maldad regodeada en “El Miedo”, la advertía por los rebullones. Pero además sabía quiénes eran los personajes denunciados en los presagios agoreros.

 La derecha endógena, ahora tildada de reformista, cuya presencia en el Psuv se denuncia, pero sin hora, ni fecha en el calendario, porque para quienes la hacen pareciera que aquélla es sólo un fantasma que deambula y jode por allí. Nadie le conoce. No hay muestra material ni humana, no se sabe quiénes son, pero pareciera que paran o detienen cosas, proyectos y políticas. ¡Qué vuelan, vuelan!

 A los Miquelena, Peña, Olavaria y otros de menor tronío, muchos les tuvieron como buenos, hasta que se despojaron de caretas. Tuvieron fuerza y asustaban. Daño hicieron.

 ¿Será que esos reformistas son influyentes? ¿Se hallan dónde se bate el chocolate? ¿Estarán justamente en dónde no están quienes deben participar y protagonizar? ¿En la intimidad y en lugar de flotar como ánimas en pena, tienen los pies hundidos en las lozas? ¿Por eso la denuncia habla de pecado y no del pecador?

 Porque aquéllos, los inconformes, quienes quieren ver a las multitudes ocupando sus espacios ahora vacíos, pese sus plegarias, de verdad que no tienen fuerza para nada detener. Sus discursos no claman a favor del “reformismo”, sino al contrario. Reformista, sin poder tampoco es un peligro. Al pueblo, la militancia de origen popular, que no dirige, pero fuerza tiene, no puede culpárseles de imponer el reformismo.

 Si no están en las bases dispersas del partido, que no pueden detener o desviar, deben estar entre grupos dirigentes y es lógico que así sea, pues es arriba donde se discute la táctica y estrategia, define el ritmo y las acciones. Se dice que actúan y, deben hacerlo, por eso alguno que otro de arriba les denuncia; pero cara no tienen. Pero ¿cómo no saber su santo y seña? ¿Cómo no detectar su revoletear en bandadas, conocer aunque sea sus mañas? Ellos son como sus hermanos siameses, los burócratas y se juntan para rascarse. ¿No serán los mismos?

 El reformismo no es idea pura, maña sin mañoso; después de tanto tiempo, deberíamos saber a ciencia cierta quiénes son.

 ¿Si podía Juan Primito, un campesino bobo, sin radares, cibernética, por qué no, quienes en “Altamira”, tienen los toros agarrados por los cachos?

 Todo exceso daña; desplazarse con demasiada lentitud o correr indebidamente presuroso. El rompecabezas se arma poniendo cada pieza en su lugar.

 ¿No podríamos vincular ese llamado a combatir reformistas y burócratas, con muestras concretas, al de invitar al pueblo, a la militancia a asumir papel de vanguardia,  no de simples electores distraídos y confiados, lo que nos alinearía en la carrera y disposición a respaldar al líder fuera de toda duda? Fraternidad nos sobra.

damas.eligio@gmail.com



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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