Chávez, Alcalde de Caracas por dos meses

A demás de ser el mejor regalo que pudiera recibir la capital mundial del movimiento bolivariano, en víspera del fin de la primera década del Siglo XXI, no es descabellado en términos de la lógica de la política interna, atendiendo al hecho de que todos los cargos de elección popular, desde gobernadores hasta miembros de consejos comunales afectos al proyecto revolucionario, son patrimonio político del Comandante, y que, en ultimas consecuencias, la ineficiencia de todos estos funcionarios, si bien poca mella hacen a la figura especifica del líder ante el imaginario afectivo popular, si minan, horadan la credibilidad de la revolución como expresión de la esperanza de los pueblos hacia siempre mayores niveles de justicia. Es decir, tanto por la legitimidad, como el contrarrestar el saldo negativo de las gestiones provistas de poca combustión revolucionaria, o por el derecho que asiste a Caracas en esta coyuntura bicentenaria, a ser administrada por el  motor de la  pasión bolivariana, de cuyo nacimiento es nada menos y nada mas que su cuna, es, en definitiva, merecedora de tal obsequio.

 Los pormenores de esta posible gestión pudieran ser objeto de toda clase de especulación. Por supuesto para la contrarrevolución sería una autentica locura en el marco de su aberrada construcción del mundo y la imposibilidad de entender la heroicas creaciones revolucionarias, amen de convertir toda acción progresista en un elemento mas de su destructor programa político. Pudiera ser un buen ejercicio de imaginación para todo alcalde rojo, preguntarse el cómo Chávez administraría el territorio sobre el cual esta ejerciendo su servicio, que por otro lado debería convertirse, esta premisa, en la primera orientación dinámica de su quehacer cotidiano. ¿Cómo seria su primer día de trabajo? ¿Cuáles serian sus prioridades de acción? Cómo combatiría ese lerdo avance de las políticas públicas caraqueñas que casi pasan a convertirse en una cultura administrativa. De qué manera desmontaría a las mafias adeco-copeyanas que con absoluto descaro aun actúan en las estructuras del Estado, descabezando todo indicio del nacimiento del poder popular.

 Con seguridad, al término de esos dos meses, Caracas será otra para siempre. Y aunque vuelva allí la modorra un servidor que debe ocupar la retaguardia, detrás del pueblo, no cabe duda que el poder creador de este, habrá ocupado espacios de importancia en sus estructuras constituyentes.   

 El Comandante Chávez no puede ser el alcalde ni el vocero comunal de ninguna localidad en particular por la imposibilidad que lo ordinario impone a la realidad, pero en primer lugar, la realidad en un espacio y tiempo de revolución, obedece mas, a las imperiosas necesidades de “crear” soluciones, que a la nefasta propuesta de la incapacidad ordinaria. En revolución lo extraordinario debe convertirse en lo domestico. En el pasado José Gregorio Hernández fue lo maravilloso extraordinario, hoy el pueblo dispone de miles de JGH diseminados a lo largo y ancho del territorio patrio por vivir en revolución. En segundo lugar, hay territorios que estratégicamente para la supervivencia de la revolución, no pueden seguir siendo escenario de tanta fragilidad política. Y en tercer y último lugar, el pueblo eligió al Comandante en todos los espacios. Con razón anda gritando: ¡Aquí el que manda es Chávez!

¡Patria, socialismo o muerte!

¡Venceremos!

miltongomezburgos@yahoo.es



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Milton Gómez Burgos

Artista Plástico, Promotor Cultural.

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