El golpe que los adecos llamaron “Revolución”

En estos tiempos de despertares y relectura de la historia, son muchos los personajes que debemos rescatar del injusto olvido al que los condenaron quienes escribieron y divulgaron la Historia interesada de otros tiempos. Entre esos personajes hay uno, que por su espíritu democrático logró, en un momento decisivo del siglo XX, abrir el camino a transformaciones sociales y políticas que, lamentablemente, se vieron truncadas por el devenir de los hechos.

El militar demócrata
Isaías Medina Angarita era heredero de la Revolución Restauradora, su padre, el General José Rosendo Medina, había llegado con Cipriano Castro en la llamada “Invasión de los sesenta”, que partió del Táchira en 1899. El 28 de abril de 1941, el Congreso Nacional elige a Medina -quien había sido Ministro de Guerra y Marina del Gobierno de Eleazar López Contreras- como Presidente Constitucional para el período 1941-1946. Entre los aportes más importantes del gobierno del General Isaías Medina Angarita se encuentra la Reforma Petrolera, que aumentaba la participación del Estado venezolano a la obtención del cincuenta por ciento de los beneficios obtenidos y exigía a las empresas extranjeras al pago de impuestos a los que antes no estaban obligados. Lo que se conoció como el “fifty-fifty”. Otro logro en este sector fue la firma del primer contrato colectivo para la industria petrolera.

Con Medina se decreta la Ley del Seguro Social y la Ley de Impuesto sobre la Renta. También se proyectó una Reforma Agraria que tenía como fundamento la redistribución de la tierra para impulsar la producción agrícola que venía ya afectada, sobre todo por el auge petrolero.

Muestra del espíritu democrático del Presidente Medina es la legitimación de la actividad sindical, así como la legalización de los partidos políticos, entre éstos el Partido Comunista de Venezuela (1945), mientras que en buena parte de América Latina se desataba la furia anticomunista impulsada por los EE. UU. Durante su gobierno nacen publicaciones como El Nacional, El País y Últimas Noticias. Estas medidas propiciaron un clima de respeto y participación política nunca antes visto en el país. Por otra parte, los ingresos habían aumentado gracias a la recaudación de impuestos y a la nueva Ley de Hidrocarburos.

Buscando un candidato
En la necesidad de plantearse quién podría ser el próximo Presidente, surgieron diferencias entre Medina y López Contreras por la intención de este último de ser el candidato del gobierno en las próximas elecciones, pretensión que Medina no compartía; de modo que López Contreras terminó siendo el candidato de la oposición. El Partido Democrático Venezolano, partido de gobierno, eligió como candidato a Diógenes Escalante, quien contaba también con el apoyo del PCV. Acción Democrática, partido que había sido también legalizado en el gobierno de Medina, en principio decía apoyar al medinismo; pero los hechos que se sucedieron demostrarían lo contrario.

Para el momento de la campaña se supo que Diógenes Escalante padecía una grave enfermedad mental que se agravó durante su candidatura; razón por la cual tuvo que retirarse, dejando a los partidos que lo apoyaban sin candidato. A última hora se eligió a Angel Biagini como candidato del PDV; pero increíblemente otro acontecimiento inesperado volvió a cambiar la vida política de la Venezuela de 1945.

En un mensaje de felicitación al diario Últimas Noticias Biagini escribió la palabra “entusiasmo” con “c” (entuciasmo), el diario publicó el mensaje en primera plana; y con este hecho el desprestigio fue tan grande que su candidatura se fue al suelo. Quienes defendían al candidato argumentaron que un periodista cambió la “s” por una “c”, sin embargo esto nunca pudo comprobarse. Es probable que este pequeño error haya cambiado el destino político del país.

El golpe
Por causa de la división entre López y Medina y los tristes acontecimientos que caracterizaron la campaña se produjo un debilitamiento de la estabilidad política que ambos presidentes habían logrado instaurar luego de la larga dictadura gomecista.

El 18 de Octubre de 1945 el Presidente Medina es arrestado por un grupo de jóvenes militares a quienes él mismo había enviado a formarse en el extranjero, entre los que se encontraban Marcos Pérez Jiménez y Carlos Delgado Chalbaud. Esta conspiración se llevó a cabo por una coalición entre estos militares y los dirigentes adecos Rómulo Betancourt, Raúl Leoni y Gonzalo Barrios. Se supo que un joven llamado Carlos Andrés Pérez fungía de mensajero entre los adecos y los militares golpistas.

Medina había sido alertado de la conspiración; pero no podía creer que los mismos jóvenes que habían sido sus alumnos en la Escuela Militar y luego enviados por él a completar su formación en el extranjero, fueran capaces de conspirar en su contra. Miraflores y el Cuartel San Carlos fueron tomados. En medio del golpe López Contreras se presentó a darle su apoyo a Medina y fue apresado junto con Mario Briceño Iragorry y Arturo Uslar Pietri, quien era Ministro de Relaciones Interiores.

Medina no tuvo la disposición de pelear, al contrario, se rindió ante Pérez Jiménez para evitar que se derramara más sangre. Hay quienes piensan que si Medina hubiera peleado no lo habrían derrocado, pues tenía el apoyo del pueblo. Al entregar el poder se estableció una Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Rómulo Betancourt. Marcos Pérez Jiménez no quiso tomar parte de esa Junta por desacuerdos con Betancourt; sin embargo Delgado Chalbaud y Julio César Vargas sí lo hicieron.

Acción Democrática para justificar este infame golpe de Estado contra el Presidente más democrático que Venezuela había tenido hasta ese momento, alegó que Medina no había aceptado la elección de Presidente por voto popular, pero no es cierto. Las elecciones directas sólo podían ser producto de una reforma constitucional. A los pocos días del golpe Rafael Caldera fue nombrado Procurador General de la República por la Junta de Gobierno.

Aunque no ha sido demostrado, es evidente que hubo intervención directa de la Embajada de Los Estados Unidos en el golpe contra Medina, puesto que él gozaba del apoyo de los comunistas y estableció relaciones con la Unión Soviética; además de las incómodas medidas producto de la Ley de Hidrocarburos que obligaba a las empresas norteamericanas a refinar el petróleo en Venezuela.

Luego de este infame golpe de Estado que descaradamente los adecos todavía llaman “La Revolución de Octubre”, se inicia una historia de persecuciones, encarcelamientos, desapariciones de disidentes y clausura de periódicos. Medina fue desprestigiado y calumniado, quedando como “el malo” de una historia escrita por los vencedores del momento. Y uno de los protagonistas del golpe, Rómulo Betancourt, sería conocido años más tarde como “el padre de la democracia”. Afortunadamente, cuando hablamos de historia, nunca existe punto final y podemos reescribirla para hacer justicia.

Profesora UBV
bazocatherine@gmail.com


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Catherine García Bazó


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