Inseguridad horizontal

La violencia horizontal es de una complejidad abrumadora, por lo que nos pone ante la tentación de la solución simplona. "¡Plomo al hampa!", exclamaba Alfredo Peña, que probó que violencia contra violencia consolida la violencia.

Cuando salí de Venezuela a estudiar, en 1975, me separaba de la calle una endeble puerta de madera con una cerradura de esas que se abren con una cédula. Cuando regresé en 1978, encontré tres obstáculos para llegar a mi intimidad: una puerta de vidrio blindado, una reja de hierro y una cerradura de araña. Antes de 1975 no era el paraíso, pero tampoco este terror amplificado por los medios malandros que sacan dinero hasta de eso.

Es mucho lo que puede y debe decirse sobre algo que casi todos hemos padecido.

No propongo dulzura para el delincuente cuando ya es demasiado tarde, aunque no sería mala idea un tratamiento shock de afecto y rigor, premio y castigo. Contaré una versión más de un suceso que tiene numerosos ejemplos.

A un abogado le tocó visitar una cárcel y le advirtieron que tuviera especial cuidado con cierto preso de altísima peligrosidad. Este se le acercó y le pidió para un refresco, que a esa sazón costaba medio (Bs 0,25). El jurista solo tenía un billete de Bs 100 y se lo cedió sin chistar, como si nada, y lo dio por perdido. El presidiario lo estuvo buscando por todo el penal para darle el vuelto. Desde entonces lo siguió a todos lados para cuidarlo, como su ángel de la guarda. Debe haberse sorprendido de que alguien, por una vez en su vida, le tuviese confianza.

No pienso que todos los delincuentes actuarían así, pero nada cuesta probar, a lo mejor ese es el camino más expedito, como el que narra Victor Hugo en les Misérables, cuando el obispo Myriel regala los candelabros de plata al forajido Jean Valjean. Este se los había robado y eran el único tesoro material de Monseñor, que vivía en la máxima austeridad, habiendo sido rico y aristócrata. Ahí está la novela y leerla es fundamental para cualquier ser que sea humano. Podríamos llamarlo Efecto Valjean.

El problema está en el desajuste estructural y radical de una porción de la población, que no halla acomodo en la formación social. Es un problema sociológico.

El problema está en un desajuste estructural y radical de una porción de la población, que no halla acomodo en la formación emocional y afectiva del orden social. Es un problema sicológico.

El problema está en un desajuste estructural y radical de una porción de la población, que no halla acomodo en la formación económica, productiva. Es un problema económico.

El problema está en un desajuste estructural y radical de una porción de la población, que no halla acomodo en la formación histórica, de raíces, de orígenes. Es un problema de diégesis y de anales.

El problema está en un desajuste estructural y radical de una porción de la población, que no halla acomodo en la formación simbólica, de valores. Es un problema ético.

Y así otras esdrújulas, todas en un solo conjunto complejo.

Todo se agrava cuando se politiza del modo farisaico como hacen ciertos medios para seguir dando golpes de Estado.

roberto.hernandez.montoya@gmail.com


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Roberto Hernández Montoya

Licenciado en Letras y presunto humorista. Actual presidente del CELARG y moderador del programa "Los Robertos" denominado "Comos Ustedes Pueden Ver" por sus moderadores, el cual se transmite por RNV y VTV.

 roberto.hernandez.montoya@gmail.com      @rhm1947

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