El colmo de la estultez escuálida

Definitivamente podemos entender que nos adversen y hasta que nos detesten, porque de una u otra manera hemos contribuido para que pierdan los groseros privilegios que les otorgaba el ser militantes de un partido del estatus. Como muchos de nosotros detestamos a quienes nos excluyeron y estigmatizaron a través de la historia y con sobrada razón proclamamos que no puede haber diálogo ni medias tintas entre socialismo y burguesía apátrida y sectores golpistas. Pero de allí a celebrar y expresarlo a plena voz y con suprema alegría, el regocijo por la desgracia de un adversario, la distancia es larga.

Nos llamó la atención y nos estremeció lo más profundo de nuestra fibra humana, cuando esta mañana concurrimos al puesto de revista en busca de los diarios que acostumbramos a leer y nos encontramos con un señor a quien recordamos haber conocido como “Docente cultural”, comentando con alborozo la muerte del colega periodista en funciones de gobierno William Lara.” Menos mal para Venezuela, uno menos. Aunque es un ser humano, pero bien bueno, se ahogó, para que sepan que a Venezuela le falta agua”, comentó con desparpajo, con su voz atiplada y se alejó del sitio, con ademán de máxima satisfacción.

Nuestro apreciado colega y camarada William Lara, emprendió su viaje este viernes 10 de septiembre en un infausto accidente ocurrido en El Toco, Estado Guárico, cuando el vehículo en el cual se desplazaba se coleo y cayó a las embravecidas aguas del río que lo arrastraron hasta desaparecerlo.

Pero no será uno menos, sino uno más que continúa en la lucha, porque como dice en su canción Alí Primera, “Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos”. William Lara para despecho de quienes disfrutan la tragedia ajena, no ha muerto, simplemente ha cambiado de dimensión ha viajada a esa instancia superior, donde el espíritu se transforma en energía y continúa multiplicando su trabajo revolucionario, para este 26 de septiembre arrasar en las elecciones que decidirán si continuamos en revolución y profundizamos el proceso o retrocedemos al pasado nefasto, sanguinario y criminal, que lideraron los arquitectos de la muerte, como lo fueron los años de la Cuarta República a cuyos actores ahora aspirantes a parlamentarios a través de la MUD, tenemos que decirles, “No volverán”. La consigna tiene que ser: “Ni una curul para la contrarrevolución”.

Necesitamos decirle con fuerza a estos traidores que “No volverán”, que “No pasaran”. La quinta Columna, tiene que ser sepultada por la voluntad del pueblo, para beneficio no solo de Venezuela, sino del continente americano y del mundo, porque la revolución bolivariana, por su esencia misma y su rol histórico, dejó de pertenecernos a los venezolanos para convertirse en patrimonio de los revolucionarios del mundo.

Por eso cada día tenemos que trabajar en el fortalecimiento de la fragua, para templar la conciencia, núcleo fundamental del proceso revolucionario y escenario donde se decide la suerte de la república que estamos construyendo.

Este 26S, todos debemos ir con una sola consigna, “Ni una curul para la contra”. La asamblea debe ser roja rojita. Lo otro sería entregar nuestras conquistas, a los arquitectos de la muerte y potenciar el colmo de la estultez escuálida.

Periodista*



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Cástor Díaz (*)

Periodista CNP 2414

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