Causas reales de un conflicto

Como todo sabemos, el rector Carrillo de UNELLEZ ha cometido un sinnúmero de irregularidades y delitos, como para ser destituido por el Consejo Nacional de Universidades (CNU), en uso de las atribuciones que le da el artículo 20 de la vigente Ley de Universidades. Se trata del mismo artículo que se le aplicó años atrás al entonces rector Osman Buitrago y que le acarreó su destitución.

La actuación de Carrillo ha sido calificada de fraude académico, pues afirma haber enfrentado la exclusión estudiantil de la educación superior mediante el incremento del número de estudiantes de nuevo ingreso a la Universidad Ezequiel Zamora (UNELLEZ), pero esconde las muy precarias condiciones académicas en que esos estudiantes están realizando sus estudios. Se esconde también el abandono de las tierras propiedad de la UNELLEZ (cientos de hectáreas), mientras se presenta a los visitantes y al Gobierno, como un gran logro de la gestión, pequeñas áreas, insignificantes en su magnitud, sembradas y administrada por cooperativas fantasmas que nada tienen que ver con la institución. No se han presentado cuentas de lo ocurrido con la ganadería que tenía la UNELLEZ, hoy desaparecida, ni tampoco qué destino han tenido los 6 mil millones de bolívares recaudados en los cobros ilegales de matrícula efectuados a los estudiantes. Los organismos competentes tampoco han recibido las reformulaciones presupuestarias obligatorias por la ley.

Carrillo, sin embargo, no está solo en estas acciones, pues las mismas obedecen a una concepción de algunos directivos en el Ministerio de Educación Superior, de que se puede combatir la exclusión estudiantil y garantizar la equidad sin tener que ofrecer estudios de calidad. Se impulsa la idea de que lo indispensable es que todos los bachilleres ingresen a las universidades, sin importar las condiciones en que se realicen los estudios. Consideran que es una desviación academicista exigir calidad de los estudios universitarios, por lo que en muchos de los cursos de la Misión Sucre no se controla la asistencia, ni se supervisa la docencia, ni se evalúa el rendimiento estudiantil. Detrás del conflicto de la UNELLEZ se enfrentan la concepción del facilismo, que quiere una educación de segunda para una población de segunda: los excluidos, frente a la concepción que defiende que no puede haber equidad si no hay calidad.

Los retos de la revolución son tales que requieren una educación universitaria excelente, que produzca profesionales que garanticen la autarquía alimentaria, la producción de los medicamentos e insumos médicos indispensables, el cambio del modelo petrolero hacia la producción de petroquímicos y químicos orgánicos, el desarrollo de las ciencias y la tecnología que permita la posibilidad de que nuestra Fuerza Armada tenga total control sobre sus equipos y maquinarias y un poder de fuego capaz de disuadir a cualquier eventual agresor. Como se ve, el problema no es el rector de la UNELLEZ, ni es un problema de lucha por el poder, es la lucha de dos concepciones educativas antagónicas para la Venezuela revolucionaria.



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Luis Fuenmayor Toro


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