Las elecciones primarias y los dilemas de la democracia en Venezuela

El proceso político que hoy protagonizan los partidos y el movimiento popular, ha entrado en una nueva situación que definirá el nuevo rumbo de la democracia en Venezuela. Las elecciones primarias (débiles y chucutas en la oposición apátrida y escuálida; pero fuertes y totales en el Partido Socialista Unido de Venezuela) para la elección de los candidatos y candidatas que se disputarán los curules de la próxima Asamblea Nacional el 26 de septiembre de 2010, constituyen el nuevo experimento político que pone a prueba los soportes morales y éticos del ejercicio democrático en los dos grandes bloques de fuerza que se disputan la hegemonía y el control de nuestra sociedad. Nunca antes, nuestra democracia había transitado los dilemas que hoy desafían no sólo la moral y la ética; sino igualmente, la imaginación, la sensibilidad, la inteligencia, el patriotismo, la honestidad.

Veamos cuáles son esos dilemas fundamentales que obligan a cada venezolano a definirse y asumir una actitud protagónica, activa, participativa, con responsabilidad y decoro.

En primer lugar, se trata de tomar una decisión política basada en principios doctrinarios y filosóficos referidos a dos opciones radicalmente opuestas, que nos obligan a una de dos: o seguir con el viejo modelo de democracia representativa del viejo Estado Burgués, capitalista y dependiente del imperialismo norteamericano o impulsar la construcción de la verdadera democracia directa, protagónica y participativa, soberana y libre, base y fundamento de una nueva forma de organización social colectiva, o Estado de la nueva sociedad socialista y soberana, libre e independiente.

En segundo término, tenemos el dilema moral entre dejar que se reafirmen los hábitos y las conductas discriminatorias  y segregacionistas, autoritarias, centralistas, verticales, burocráticas, corruptas, apátridas, perversas, de la vieja práctica de los partidos políticos engendrados dentro del capitalismo y el Estado burgués; o reimpulsar y fortalecer las conductas igualitarias y equitativas, participativas, democráticas, horizontales, colectivas, decentes y honestas, patrióticas, dignas, libres y soberanas, propias de la  democracia plebeya y practicadas por las comunidades organizadas.

El tercer elemento se refiere a la ética, a esa elección fundamental entre el Bien y el Mal para nuestra vida individual y colectiva, para nuestro presente y futuro como personas, como ciudadanos y como pueblo y nación que somos, con una historia llena de heroísmo y dignidad. Durante esta primera década del siglo XXI, con el liderazgo del comandante Hugo Chávez y la participación activa del pueblo, hemos demostrado ante nosotros mismos y ante los ojos del mundo entero, que sí es posible alcanzar el Bien colectivo, lograr la mayor suma de felicidad posible, anhelada por nuestro Libertador, y construir la patria buena que soñó nuestro gran cantor Alí Primera. Salud, educación, deporte, vivienda, trabajo, alimentación, cultura, derechos humanos, libertad política, participación social, soberanía e independencia, son logros inocultables de las fuerzas del Bien, agrupadas en el proceso revolucionario bolivariano que lidera Hugo Chávez.

Pero, frente a esa realidad, las fuerzas del Mal, de la oposición política y mediática, escuálida y apátrida, representadas en la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se resisten, se enajenan, se enloquecen y embrutecen y, bajo ese estado de alucinación, egoísmo y perversión mental, pretenden retrotraer al país a la vida de miseria y pobreza atroz, exclusión y discriminación, negación y represión, vivida durante el pasado reciente de la democracia burguesa capitalista, fundada en el indigno Pacto de Punto Fijo que dirigieron los partidos AD y COPEI, junto a FEDECÁMARAS, el alto clero, el alto mando militar y el resto de las organizaciones políticas de la IV República.

En las próximas elecciones de la Asamblea Nacional, estas fuerzas del Mal no pueden pasar. Y NO PASARÁN, porque eso significaría darles a ellos la potestad institucional para tratar de imponernos una situación tipo Honduras, es decir, con mayoría en la Asamblea Nacional para poder revertir las leyes actuales y destituir al presidente Chávez. De esa manera colocar nuestra democracia y nuestro país frente a la guerra que ellos quieren para precipitarnos hacia el abismo de la catástrofe, la confusión, la anarquía total y la frustración definitiva del gran sueño de una patria propia y digna que hoy estamos construyendo con buen pie. Ya nuestro pueblo ha logrado madurez en su conciencia y claridad política que le permite identificar a estos enemigos del Bien colectivo. Por eso, NO PASARÁN.

Un cuarto dilema se refiere a la necesaria renovación de los liderazgos para la inevitable y urgente radicalización y profundización del proceso revolucionario rumbo a un verdadero socialismo y la independencia y soberanía plena de la patria, en el contexto de la unidad continental de los pueblos de la América y El Caribe. Es una verdad a los cuatro vientos que dentro del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, y el gobierno, hay serias limitaciones para que la mayoría de los dirigentes actuales garanticen el ejercicio de un auténtico liderazgo revolucionario acorde con las exigencias del movimiento popular y su fortalecimiento como poder alternativo.

Se han dejado incubar muchos vicios de la vieja práctica partidista; los valores materiales y mercantilistas han penetrado la conciencia de muchos; el burocratismo, la ineptitud y la incapacidad han logrado erigirse como reinos que sabotean la eficacia y los resultados de las políticas sociales del Presidente, particularmente en las misiones; la corrupción y el sectarismo excluyente, la arbitrariedad, el autoritarismo, el personalismo y el afán de protagonismo por encima de la organización colectiva, constituyen hoy por hoy desviaciones  que funcionan como dispositivos contra el proceso revolucionario. Si ese contexto político-organizacional-administrativo-ético-moral no se rompe, seguirá latente lo que ya está identificado como “el chavismo sin Chávez”, seguirá la luz verde para la “Quinta columna interna o derecha endógena”, seguirán los planes de desmoralización, desmotivación, ablandamiento y frustración; y seguiremos viendo al comandante como el único hombre de las dificultades, de figura triste y empecinado en la utopía del socialismo del siglo XXI arreando solo su cansado Rocinante.       

Es necesario convencerse de que el proceso bolivariano ha entrado en una nueva etapa de su crecimiento y fortalecimiento, cuyo signo principal es la presencia de un vasto y sólido liderazgo popular regado en todo el país. Todos los postulados y postuladas a las primarais del PSUV, representan un extraordinario potencial de verdadero ejército popular para la liberación y el socialismo, al lado del Poder Popular organizado en los Consejos Comunales y al lado del liderazgo del comandante presidente Hugo Chávez. Esa es la nueva realidad que debe legitimarse en las primarias del PSUV. Por esa razón, es fundamental mantener el respeto, la solidaridad y la fraternidad dentro de las filas del chavismo. Cada dirigente debe reconocer en el otro y reconocerse en él mismo las virtudes y defectos, las cualidades y limitaciones para estar al frente de los retos y exigencias de la Revisión, la Rectificación y el Reimpulso de las políticas revolucionarias.

Las primarias en la oposición son una caricatura sin vida, un paquetico chileno, un intento de tomar aliento frustrado por la privatización del derecho a la participación. Los capitalistas burgueses metidos a políticos y los cogollos de los partidos tradicionales han dado muerte a las primarias en la oposición. Por esa razón, los candidatos ganadores de esa farsa son, por falla de origen, unos muertos que serán sepultados el próximo 26 de septiembre, Dios mediante.

En cambio, las primarias del PSUV son una grande y hermosa jornada colectiva de participación. La consagración de una nueva etapa del proceso revolucionario popular. El ascenso público, legal y legítimo del nuevo liderazgo auténticamente democrático, popular, republicano, socialista, revolucionario y anti-imperialista. Nuestro pueblo sí saber hacer sus cosas y defender lo que le pertenece para hacer valer y respetar su soberanía. Con estas primarias se inicia la ruta de la hegemonía del movimiento popular en la política venezolana. La próxima Asamblea Nacional seguirá siendo chavista, pero renovada, con cuadros nuevos que obligatoriamente deberán estar profundamente comprometidos con el avance y consolidación de la revolución anti-capitalista y anti-imperialista, con el fortalecimiento y la hegemonía del Poder Popular y con el liderazgo del presidente Chávez.

Hoy más que ayer, cobra mayor valor, el ejemplo de dignidad, de firmeza y perseverancia que nos dejó nuestro siempre recordado Fabricio Ojeda, primer diputado del pueblo de Caracas, electo cuando se inició la democracia burguesa en diciembre de 1958, pero que igual supo asumir, pocos años después,  con valentía y sobrada hidalguía, el compromiso que la historia le exigió, para abandonar los privilegios que le brindaba aquel parlamento burgués e incorporarse a la lucha armada revolucionaria de la época y luego morir como un verdadero héroe en los calabozos del SIFA, convirtiéndose así en el principal mártir de la revolución de este tiempo. Por esa razón, es oportuno decir que el pueblo y el proceso necesitan diputados como Fabricio Ojeda.   

Domingo 25 de abril de 2010 

(Editorial del programa “Ruptura, utopías y realidad” Nº 18 que se transmite por la  emisora 5to Horizonte 106.7 FM todos los domingos de 10 a 11 am. desde el sur de Valencia.  Edo. Carabobo.)



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Christian Farías

Licenciado en Educación. Docente universitario.

 chfariasa@hotmail.com

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