El diario de Oscar Heck – el 4 de junio del 2024

Hoy me enteré que una amiga muy querida de una conocida mía murió ayer cruzando el Darién huyendo de Venezuela, tenía 23 años de edad, murió de un ataque de corazón en medio de la selva.

Y un muchacho de 14 años tuvo una operación urgente hoy en un gran hospital del Estado, pero la familia tuve que pagar todo, absolutamente todo, los medicamentos, el suero, las batas para los cirujanos, la anestesia, el alcohol, las jeringas, los tubos, etc., todo, o sea, no había absolutamente nada de insumos allí en ese reconocido hospital del estado donde vive el chamo.

También, recién supe que ninguno de los cinco niños de una familia que conozco aquí en La Guaira comieron nada ayer (ni la madre tampoco comió), hasta como a las 10 PM cuando alguien se enteró y les trajo comida. Esa misma familia, la madre y sus cinco niños, se presentaron hoy a las 3 PM donde una de mis colaboradoras de trabajo, para comer allí, no habían comido hoy tampoco, y se veían todos mal, muy mal. No habían tomado nada excepto agua, entonces mi colaboradora les preparó una jarra grande de limonada hecha con los limones que, por casualidad, compré esta mañana en el pueblo, gracias a Dios que se me había ocurrido de comprarlos.

En el pueblo, la cosa estaba muy triste otra vez, madres con niños sentados por todas partes, sin zapatos, con la ropa y la piel sucia, los niños con el cabello amarrillo (síntoma de desnutrición severa), pidiendo ayuda, comida, lo que sea.

Anteayer en la bahía de los pescadores cuando entré a vender chucherías, una madre con sus dos niñas pequeñas y la abuela, todas flaquitas como palos, querían comer algo, pero no tenían ni 20 Bs. (50 centavos USD) para comprar nada, entones les regalé un paquete de mis chucherías, estaban muy agradecidas, felices, se sonrieron.

Pude comprar cuatro chorizos esta mañana cuando fui al pueblo, y hoy en la tarde me comí la mitad de uno con mi colaboradora, quien se comió la otra mitad, acompañado con pasta preparada con medio cubito y un aliño rojo para pasta, y también, comimos media papa cada uno. Es la primera vez que como chorizo en años. Los tres otros chorizos serán comidos poco a poco, durante las próximas dos semanas, por pedacitos, agregándolos a la pasta o al arroz, o, con arepa. Yo no había desayunado excepto un huevo sancochado que me quedaba, y ella tampoco desayunó.

También, me enteré hoy que ocho profesoras de una escuela primaria renunciaron a sus cargos y se van del país, no aguantan más.

Sí señor, así son las cosas aquí en Venezuela.

Saben …

Yo no entiendo por qué la enorme mayoría de los escritores aquí en Aporrea no dicen pío al respecto, es que, estos fenómenos, esta crueldad humana, está ocurriendo a nivel nacional en todos los rincones, frente a nuestras propias narices. Creo que todos conocemos a gente que se ha ido del país desesperada, y otros que se van, desesperados, y otros que se han muerto intentando escaparse de este infierno (para el 80%) llamado Venezuela, o que han muerto por falta de medicamentos y atención médica oportuna, ¿no es así?, sí lo es.

También me contaron que quienes gobiernan actualmente estarían en un proceso de negociaciones secretas (con no sé quiénes) para garantizarles su salida segura del país después del 28 de julio cuando se llevarán a cabo las próximas elecciones presidenciales aquí en Venezuela, otro circo más, eso es lo que me dijeron hoy, no sé si será cierto, sin embargo, de ser el caso, quienes hoy gobiernan tendrán que escaparse muy lejos de aquí y jamás poner pie otra vez aquí en Venezuela, todos ellos, porque la tensión está demasiada alta, y esto se pondrá peor, mucho peor, habrán muertos me dicen, la gente ya no aguanta más, no señor, estamos viviendo la destrucción total de nuestra sociedad, sus últimos días, así me dice la gente, el vaso se ha desbordado, pronto algo ocurrirá, porque esto no puede seguir así, así lo repite la gente por todos lados donde yo vivo, es que, finalmente, la gente ha perdido el miedo de hablar, probablemente porque ya no tienen nada más que perder.

P.S. Al terminar de escribir este artículo, me llamó una amiga para decirme que murió otra muchacha de unos 40 años de edad de un infarto fulminante, aquí en Venezuela, donde la gente se está muriendo como moscas.

oscar@oscarheck.com
 



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Oscar Heck

De padre canadiense francés y madre indígena, llegó por primera vez a Venezuela en los años 1970, donde trabajó como misionero en algunos barrios de Caracas y Barlovento. Fue colaborador y corresponsal en inglés de Vheadline.com del 2002 al 2011, y ha sido colaborador regular de Aporrea desde el 2011. Se dedica principalmente a investigar y exponer verdades, o lo que sea lo más cercano posible a la verdad, cumpliendo así su deber Revolucionario ya que está convencido que toda Revolución humanista debe siempre basarse en verdades, y no en mentiras.

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