Santos-Chávez

La política exterior de Estados Unidos es coherente con objetivos precisos y mecanismos bien elaborados, es la política que conviene a los intereses de los hombres de negocios que pusieron a Obama, en la casa blanca, le señalaron sus objetivos y los mecanismos adecuados para resurgir al capitalismo con China y Rusia como aliados y a los militares como centro crucial de esa política exterior.

El fracaso norteamericano en destruir con rapidez la revolución chavista erosiono los éxitos de EEUU, en las relaciones benéficas con las naciones latinas, en ultimo termino, se dan cuenta en Washington, que el mayor costo del conflicto con Venezuela, no es el impacto que pudiera ocasionar que Caracas deje de enviar petróleo, sino, el debilitamiento de la determinación y habilidad del Departamento de Estado para intervenir en los asuntos internos de las naciones del mundo, impidiendo que los procesos revolucionarios sean cada vez mas posibles y que la intervención del poderoso contra el débil no pueda impedirla.

Santos, representa el momento decisivo para la lucha de los pueblos oprimidos de Latinoamérica, el nuevo presidente es el diamante del imperialismo porque Colombia, es el resultado más agudo de la política exterior estadounidense para Sudamérica. Venezuela, representa la ofensiva revolucionaria ante la crisis de la izquierda colombiana incluida la guerrilla. Colombia, es el ejemplo del radicalismo de EEUU, con Venezuela. Con ese país ejerce la política de dominación ejercida en el mundo entero, y los mecanismos expansionistas que le son necesarios para imponerlo.

Colombia, es extrema derecha, no es fraude ni especulación, los colombianos se inclinan por la derecha ante el fracaso y tozudez de la güerilla que termino por colmar la paciencia del pueblo rural con su estrategia y, si a esto le agregamos el exterminio de la Unión Patriótica y la poca capacidad de la izquierda política para sobreponerse a la oleada des informativa de los medios de comunicación, desenmascaro consecuencias fundamentales, adversas, para  la lucha armada colombiana con el marxismo –leninismo, peor , con el bolivarianismo.

Hoy en América Latina, Colombia, México y Brasil, este ultimo país depende de las elecciones presidenciales, representan la nueva expansión estadounidense desde Colombia, saltando con el narcotráfico y con el terrorismo, encadenan a los pueblos subdesarrollados, mecanismo empleado desde el 2006 con tratados individuales en cada país para luchar contra el narcotráfico y el terrorismo. De Brasil, de su pueblo, depende que la Amazonia no sea una nueva cabeza de playa, porque desde allí podrá controlar todo el continente. Este es el proyecto en donde Santos, solo es un comodín.

Con el mote de narcotraficantes, terroristas e inmigrantes, los países latinos, sus necesidades están permanentemente amenazadas, en otras palabras, su imperialismo es indispensable para sostener el capitalismo monopolista como lo hace con Afganistán, Irak, Pakistán, Irán, Corea del Norte, Cuba, con cualquier pretexto.

Obama, busca que la percepción de su pueblo con respecto a Venezuela, sea un acontecimiento importante para su política exterior profundamente destructiva y peligrosa. La reunión entre Chávez y Santos, no es una necesidad de los dos países, es un interés de los aspectos lógicos y deliberativos del poder estadounidense en América Latina y su política con el G20, no se trata que seamos pueblos hermanos, se trata de reprimir las revoluciones valiéndose de terceros ante las vacilaciones terminológicas y metodológicas del presidente Chávez, sobre todo con su determinación de la política imperialista desde Colombia, lo dejan a medio camino con sus planteamientos que, en otro contexto adquirirían alcance revolucionario.

Falla metodológica, enseña de forma global de que manera la burguesía colombiana y Sudamericana han impuesto su dominio sobre la patria grande amparados en los ejércitos, para continuar con su voraz conquista de la economía regional en donde Santos, es una decisión de Washington, desde que  era ministro de defensa.

La falla del presidente Chávez, luego de siglos de frustraciones revolucionarias es que, el bolivarianismo, chavismo, socialismo, marxismo, leninismo, sea el consumo del presente, hay una ideología para cada uso y abuso, incluido el comunismo.

Ya no se trata de seguir con los espacios políticos para la discusión y la justificación, no hay otros 10 años para lo mismo respecto a las relaciones con Colombia, el pueblo requiere consumir una política exterior estable, especialmente, el sector fronterizo para cuando llegue lo bueno. A los colombianos, no le quepa duda Sr. Presidente Chávez, nos seguirán vendiendo sus productos por miles de millones de dólares e igual seguirán enviando “pruebas” a los organismos internacionales como lo hacia el gobierno de Uribe, mientras los abrazos y los elogios van y vienen. 

rcpuma061@yahoo.com



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Raúl Crespo


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