WASHINGTON / TEHERÁN – El tablero geopolítico mundial se encuentra en su punto de máxima tensión tras las revelaciones del exanalista de la CIA, John Kiriakou. Citando fuentes de alto nivel dentro de la inteligencia estadounidense, Kiriakou aseguró que la administración de Donald Trump ya habría tomado la determinación táctica de lanzar una ofensiva militar contra la República Islámica este lunes 23 o martes 24 de febrero.
El año 2026 inició bajo el signo de la confrontación. La administración Trump aprovechó un ciclo de inestabilidad interna en Irán —marcado por el desplome de su moneda y una severa crisis económica— para relanzar la amenaza de una intervención militar. Aunque las protestas en suelo persa han remitido, la Casa Blanca no ha retirado la presión, cambiando, como suele suceder, ahora su narrativa hacia la supuesta peligrosidad de los programas nuclear y de misiles de Teherán.
A pesar de la retórica incendiaria, las puertas del diálogo no se han cerrado por completo. El pasado 6 de febrero, Omán sirvió de puente para una jornada de contactos indirectos que Trump calificó de "prometedora", asegurando que Teherán tiene un interés real en pactar. Este optimismo cauteloso se trasladó recientemente a Ginebra, Suiza, donde las delegaciones volvieron a verse las caras en un intento por evitar que el sonido de los tambores de guerra opaque el lenguaje diplomático.
Desde la República Islámica, el mensaje es de una firmeza inamovible. Los líderes iraníes han advertido que cualquier "error en un posible ataque" por parte del Pentágono será contestado con golpes devastadores
La amenaza del "Máximo Plazo":
El tono de la confrontación alcanzó un nuevo pico este jueves, cuando Donald Trump lanzó un ultimátum definitivo. El mandatario fijó un plazo máximo de 10 a 15 días para que Irán firme un acuerdo bajo sus condiciones, advirtiendo que de lo contrario ocurrirán "cosas malas". Sin detallar la naturaleza de la respuesta militar, Trump fue tajante en sus amenazas: "Vamos a conseguir un acuerdo de una forma u otra; si no es por la buena, será muy desafortunado para ellos".
Fractura en la Casa Blanca
El reporte de Kiriakou describe una "guerra interna" en el Ala Oeste. Por un lado, las "fuerzas pacifistas" lideradas por el vicepresidente J.D. Vance y la directora de Inteligencia, Tulsi Gabbard, intentan evitar una escalada que podría incendiar el Medio Oriente. Del otro lado, los "halcones" encabezados por el Secretario de Estado, Marco Rubio, y el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, presionan por una respuesta de fuerza tras el vencimiento del plazo de 15 días que Trump otorgó a Teherán para claudicar en su programa nuclear.
Diplomacia vs. Misiles
A pesar de que las conversaciones en Mascate (Omán) y Ginebra fueron calificadas inicialmente como "positivas", la Casa Blanca parece haber perdido la paciencia. Trump fue tajante el pasado jueves en sus amenazas, que, de no haber acuerdo, ocurrirían "cosas malas". Irán, por su parte, ha respondido que cualquier "error estratégico" en su avanzada de Washington contra Irán, será contestado con golpes pesados. Para Teherán, el cese total del enriquecimiento de uranio es una línea roja absolutamente inaceptable, defendiendo su derecho soberano al desarrollo nuclear frente a lo que consideran chantajes de Washington.