Dignidad u obediencia el dilema de la humanidad en la era multipolar

"Los desafíos que enfrentamos cada día abren una rendija para elegir entre la dignidad y la obediencia. Libre es quien elige defender su dignidad en un mundo donde, quieras o no, tarde o temprano tendrás que tomar partido: entre los indignos y los indignados".

Eduardo Galeano

Este momento histórico, peligroso y decisivo, encuentra a la humanidad bajo la amenaza de una élite corporativa imperial en estado de negación y desesperación. Incapaces de aceptar la pérdida de su hegemonía global, han arrastrado al planeta al borde de la aniquilación.

Desde hace tres años, el conflicto entre Rusia y la OTAN evidencia el agotamiento del unipolarismo, proyectando un nuevo equilibrio de fuerzas. Mientras, los BRICS con su modelo de cooperación mutuamente beneficiosa, aceleran la agonía del dólar como reserva mundial.

En medio de esta tormenta, Venezuela, tierra de paz y libertad, resiste. Agredida militarmente y con su presidente legítimo secuestrado junto a su esposa, nuestro país ha optado por el arma más poderosa: la diplomacia constructiva, estrategia que prioriza la vida de los venezolanos, teje alianzas sin ceder soberanía y demuestra que la paz no es sinónimo de rendición.

La humanidad vive transformaciones irreversibles:

Del unipolarismo al mundo multipolar.

Del capitalismo financiero a la economía digital.

Del dominio occidental al ascenso de Oriente.

De los medios de producción tradicionales a las TIC como eje del desarrollo.

La pregunta crucial es: ¿esta transición será pacífica o exigirá el trauma de una conflagración global? El destino final es claro: una nueva civilización multipolar, donde bloques regionales más allá de ideologías cooperen bajo principios de beneficio compartido, preservación ambiental y respeto a la diversidad cultural.

Estamos inmersos en una Tercera Guerra Mundial no declarada, que podría convertirse en nuclear en cualquier instante. Por ello, la diplomacia política es nuestra trinchera: alianzas, acuerdos y competencias no militares son el único camino para salvaguardar la civilización. Esta es la ruta que Nicolás Maduro trazó y que la presidenta encargada Delcy Rodríguez lidera con valentía y principios inquebrantables.

Este presente nos exige interpretar la realidad con la direccionalidad que Hugo Chávez nos dejó, es como la brújula en esta tormenta:

UNIDAD antiimperialista.

LUCHA por la soberanía y la libertad.

BATALLA diplomática constructiva.

VICTORIA al mantener la paz y lograr el retorno de Nicolás y Cilia.

La historia no se detiene, o nos unimos para construir el mundo multipolar desde la razón, o el imperialismo nos arrastrará a su colapso. La dignidad —como dijo Galeano— sigue siendo la elección definitiva."



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Marta Ortega

Docente jubilada, militante por la transformación social desde el voto nulo hasta hoy. Pionera en la formación de la Liga Socialista y defensora de los Derechos Humanos

 martaortega4@gmail.com

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