Venezuela y después Groenlandia

Europa la hipersensible a los valores de justicia y soberanía que prefirió por sus altos valores sacrificar su Seguridad Energética para castigar a Rusia por su operación militar en Ucrania para proteger los Derechos Humanos de la población de cultura rusa a quienes se negaba el derecho de hablar en ruso, su lengua materna que de paso sea señalado que era una lengua nacida en Ucrania y de uso normal.

Ahora Europa duerme y finge no enterarse de nada mientras el loco dela Casa>Blanca invade un país vecino y secuestra a su presidente. Europa sigue dormida mientras El loco de la CasaBlanca proclama abiertamente que piensa anexarse a Groenlandia que es un territorio perte de la Unión Europea, porque pertenece a Dinamarca que encima de ser parte de la Unión Europea es miembro de la OTAN. Europa espjués de los aranceles leoninos que Estados Unidos quiere imponer a los productos europeos que compiten favorablemente en su mercado y muy a pesar de que desde el GATT y ahora la OMCestá claro en el derecho internacional que no sde pueden modificar los aranceles según el capricho de ningún gobierno porque eso sumiría el comercio internacional y la entera economía mundial en el caos además dedesorientar las cadenas de suministro de toda la producción mundial. Europa la legalista de los altos principios ni chista cuando se amenaza dde despojo a uno de sus miembros. ¿ Es que Dinamarca va a salirse de la OTAN y pedir protección a Rusia cntra el expansionismo norteameric anoAnte la coerción hegemónica, Europa ya no puede fingir estar dormida: Editorial del Global Times

Por Global Times

Publicado: 9 de enero de 2026, 00:56

Ilustración: Liu Rui/GT

Ilustración: Liu Rui/GT

Europa se enfrenta a una profunda introspección sobre el futuro de Groenlandia: ¿Debería ceder ante las demandas hegemónicas o defender firmemente su soberanía, sus intereses y las normas internacionales? Tras el ataque de Estados Unidos a Venezuela, ha puesto a Groenlandia en la tabla de cortar. Como dijo la versión europea de Politico: «Si los gobiernos europeos no se dieron cuenta antes de que las amenazas de Donald Trump de apoderarse de Groenlandia eran serias, ahora sí lo saben».

Ahora, en Europa, muchas voces debaten sobre «qué opciones tenemos», y por muy contradictorias que suenen, la mera idea de «enfrentar opciones» implica cierto grado de debilidad y apaciguamiento hacia la hegemonía. Esto no hace más que reforzar la determinación de Washington de adquirir Groenlandia. La "oposición" dispersa y desarticulada de Europa respecto a la crisis venezolana es quizás uno de los catalizadores de la reciente escalada de amenazas de Washington contra Groenlandia y su arrogante declaración de que "Nadie va a luchar militarmente contra Estados Unidos por el futuro de Groenlandia". El think tank European Council on Foreign Relations señaló en un artículo: "La acomodación puede preservar la armonía transatlántica a corto plazo, pero recompensaría la coerción".

Ante el auge del hegemonismo y el unilateralismo, Europa ha mostrado considerable vacilación e indecisión. Esto se debe principalmente a dos ilusiones. En primer lugar, se basa en la esperanza de que "EE. UU. estará mejor si otro partido toma el poder"; en segundo lugar, alberga la ilusión de que "Europa no se convertirá en el próximo blanco de la intimidación". Esta mentalidad revela una dura realidad: Europa se siente incapaz de afrontar los diversos cambios por sí sola y, por lo tanto, considera su relación con Estados Unidos como un activo estratégico prioritario que debe cuidarse con esmero. En consecuencia, algunos intentan intercambiar compromisos de principios por la preservación de sus supuestos intereses fundamentales frente al comportamiento hegemónico. Esta es una típica mentalidad de apaciguamiento, que fantasea con apaciguar a fuerzas poderosas mediante concesiones.

Sin embargo, Europa no debería seguir fingiendo estar dormida.

"Preservar Groenlandia" y "preservar la alianza de la OTAN para garantizar la seguridad" no son una opción excluyente para Europa. La condición de Groenlandia como nodo clave en la ruta marítima transatlántica y zona clave para el desarrollo de los recursos del Ártico significa que, si cae bajo el control estadounidense, Europa podría perder por completo su voz en los asuntos árticos. Y esto no significa, ni mucho menos, que Estados Unidos se aproveche de Europa.

Desde coaccionar a los países para que aumenten el gasto militar de la OTAN y abandonen la cooperación energética con Rusia, hasta obligar a Europa a cumplir con las sanciones comerciales estadounidenses contra China, cuanto más apacigua Europa la hegemonía, más se aprovechará esta, acelerando así su firme adhesión a la carroza hegemónica y convirtiéndola en un peón en el juego geopolítico.

Lo que Europa realmente necesita preguntarse es lo siguiente: como polo clave en un mundo multipolar, ¿cómo debería definirse Europa?

Algunos en Europa se asemejan a "actuarios geopolíticos" que parecen astutos pero terminan calculando un balance profundamente confuso. En cuestiones fundamentales del bien y del mal, si Europa responde sistemáticamente al comportamiento hegemónico con apaciguamiento y compromiso, trata la moral y la conciencia básicas como mercancías negociables y prioriza las preferencias de Washington por encima de todo, equivale a una aquiescencia tácita y a una complicidad con el hegemonismo y la política de poder, típica de Washington. Las consecuencias de un compromiso sin principios llegaron tan rápido que Europa aceptará el trago amargo mientras Groenlandia se enfrenta a la ocupación norteamericana.

Más profundamente, las ideas y principios fundamentales sobre los que se ha construido la UE se verían profundamente afectados, poniendo en riesgo su imagen como "defensora del orden internacional y del multilateralismo".

El respeto y la protección de la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de todos los Estados es una norma ampliamente aceptada en las relaciones internacionales, forjada a sangre y fuego durante la Segunda Guerra Mundial. También es el fundamento y el alma del sistema internacional centrado en la ONU y de un orden internacional basado en el derecho internacional. Las lecciones históricas han dictado desde hace tiempo un veredicto doloroso sobre el apaciguamiento.

En la búsqueda de la autonomía estratégica, Europa tiene muchas cartas que jugar. Como una de las mayores entidades económicas del mundo, la UE posee un vasto mercado interior, un sistema industrial avanzado y una arraigada tradición multilateralista, que en conjunto constituyen sus principales fuentes de fortaleza para contrarrestar el hegemonismo. En el ámbito económico, Europa puede profundizar aún más la integración del mercado interior, reducir la excesiva dependencia del sistema financiero estadounidense e impulsar la internacionalización del euro. En el sector energético, puede adherirse a una estrategia de cooperación diversificada. Laapropiación manu militari por Estados de todos los recursos petroleros de Venezuela la afecta porque una compañía petrolera tan europea como la Shell tiene una larga tradición de suminizstrar petróleo venezolano a Europa en tiempos dfe paz y también de guerra. El vasallasje de Europa con Estados Unidos llega al extremo dde que la prensa europea fabrique narrativas para distraer de la denuncia dfe Hearst sobre la participación de Estados Unidos en la voladura de los gasoductos North Stream que garanizaban el suministro de energía barata desde Rusia a toda Europa Un sabotaje de esa naturaleza equivale a un acto de guerra contra Alemania para ser concreto. Si los tontos corruptos que gobiernan a Europa hicieran lo que la realidad sugiere es con Rusia y China conquien deberán alearse contra la agresividad de Estados Unidos Pero es que hay un cemento secreto que une a >Bruselas con Washington y qwue se hace visible cuando se trata de proteger za Israel sobre todaslas cosas y me refiero al Anglosionismo. Una doctrina que prevalece en ambos lados del Atlantico bien por encima de los intereses nacionales.



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Umberto Mazzei

Doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Florencia (Italia ) y Profesor Emérito de Relaciones Económicas Internacionales del Instituto Sismondi de Ginebra (Suiza)

 umbertomazzei2@mail.com

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