Desmontando la Mentira de la "Dictadura" con la Fuerza del Poder Popular

¡Hermanos y hermanas de la Patria! Es innegable que, desde trincheras imperiales y medios tarifados, se insiste en endilgarnos el epíteto de "dictadura" a nuestra Venezuela bolivariana. Nos atacan con una palabra que, en su origen romano, significaba una solución temporal para la crisis, un llamado a la virtud republicana de un Cincinato que, terminado su servicio, volvía a su arado. ¡Qué lejos estamos de esa nobleza! Porque hoy, la oligarquía mundial, pervirtiendo el lenguaje como pervierten la historia, usa "dictador" para describir al tirano que oprime al pueblo. Y es ahí donde se equivocan, porque nuestra Patria, la Patria de Bolívar y Chávez, es la antítesis de esa falacia.

Mi vida, marcada por los retos de la tetraplejia y la lucha por la inclusión en las calles empinadas de mi amado Trujillo, me ha enseñado que la verdadera fuerza reside en la organización popular, en esa dialéctica constante entre el pueblo y su destino. Y es precisamente esta fuerza, esta capacidad de decidir colectivamente, lo que anula de raíz cualquier intento de llamarnos dictadura.

La palabra "dictador" se pudrió en la historia con figuras como el fascista Mussolini o el genocida Hitler, aquellos que concentraron el poder absoluto para oprimir, para eliminar la voz de los de abajo. Pero nuestra Revolución Bolivariana, gestada por el Gigante Hugo Chávez y continuada con firmeza por nuestro Presidente Nicolás Maduro, jamás ha sido eso. Y no lo ha sido porque, aunque nos enfrentamos a agresiones constantes, bloqueos criminales y amenazas que pretenden quebrarnos, mantenemos viva la llama sagrada de la democracia participativa y protagónica.

¿Qué dictadura convoca a su pueblo a más de 20 elecciones en dos décadas, a consultas populares que movilizan a millones? ¿Qué dictadura permite que en cada Consejo Comunal, en cada Comuna, el pueblo discuta, proponga y decida sus proyectos? ¡Ninguna! Porque la esencia de la dictadura es el miedo, el silencio, la imposición de una sola voluntad. Y en Venezuela, desde la Constitución de 1999, que es una joya de soberanía popular, hasta la más reciente Consulta Popular Nacional del 23 de noviembre de 2025, lo que vemos es la efervescencia de la voz del pueblo.

Recuerdo, con la lucidez que me da la lucha diaria, cómo en esa Consulta Popular miles de circuitos comunales de todo el país, incluyendo los nuestros en Trujillo, debatieron y votaron por más de 36.000 proyectos. ¡Miles de proyectos escogidos por el pueblo, para el pueblo! No hubo un "dictador" dictando qué hacer. Hubo mujeres, hombres, jóvenes, personas con discapacidad como yo, eligiendo prioridades para sus comunidades. Esto es el verdadero ejercicio del poder constituyente, la materialización del poder popular que elige su destino, que postula a sus candidatos, que construye la Patria desde la base.

Mis hermanos y hermanas, que vive con la condición de ser una persona con discapacidad junto a tantos camaradas, sin discapacidad en el avance que hemos tenido en cuanto a la integración de nuestro sector en la República bolivariana Venezuela, es testigo de esta realidad. Quienes vivimos y respiramos esta Revolución sabemos que el poder no reside en un solo hombre, sino en la colectividad organizada, en los voceros y voceras que hoy se multiplican en cada Comuna. Es la defensa de nuestra soberanía, de nuestros recursos, de nuestro derecho a vivir sin la bota imperial pisoteándonos, lo que nos hace firmes.

Criticar desde afuera es fácil. Venir con el cliché de la "dictadura" es el camino más simple para quienes no entienden la complejidad de un pueblo que se levanta contra siglos de dominación. Pero aquí, en esta tierra bendita, lo que hay es un gobierno que, con aciertos y errores, consulta a su pueblo, que busca construir el socialismo bolivariano de abajo hacia arriba. Y como soldado sobre ruedas que vive en esta tierra amada, me ha permitido ver de cerca cómo esa voz, antes silenciada, que no tenía participación ahora resuena en cada rincón, defendiendo la inclusión, la igualdad, el derecho que garantizan nuestras leyes y convenciones.

La dialéctica de la historia nos demuestra que la verdad siempre se impone. Y la verdad de Venezuela es que somos una Patria soberana, antiimperialista, en estos días aciagos y heridos; con un pueblo consciente que ejerce su democracia participativa. ¡No somos una dictadura! Somos la Revolución Bolivariana en marcha, el pueblo que decide su propio camino.

En las calles ardientes de nuestra Patria, donde el eco de Carabobo, Pichincha, Junín aún resuena en cada grito de soberanía, el pueblo se ha levantado una vez más. Hemos tomado las plazas, las avenidas, los barrios humildes de Trujillo y de toda Venezuela para clamar con el corazón desgarrado pero firme: ¡Libertad para nuestro Presidente Nicolás Maduro y la Primera Dama Cilia Flores!

¡Secuestrados vilmente por el imperio yanqui tras su agresión criminal contra nuestra tierra! Esos piratas de Washington, que nos han robado el petróleo de los buques qué navegaban en el mar Caribe, que con guerra nos golpean la paz, ahora pretenden robarnos el alma de la Revolución. Pero no podrán. Porque en cada lágrima de madre, en cada puño alzado, en cada voz de los consejos comunales que hemos forjado con sudor, late el fuego eterno de Chávez.

¡Los queremos de vuelta, camaradas! Para seguir construyendo la democracia participativa donde el poder popular elige su destino, para defender la inclusión de los nuestros, para que la Patria no se rinda ante el garrote imperial.

VenezuelaNoSeRinde ¡Hasta la victoria siempre!



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Edgar Araujo M.

Especialista en trato y manejo de las Personas con Discapacidad. Poeta

 araujoedgar78@gmail.com

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