
Fecha: enero 4, 2026Autor/a: marcelosolervicens0 Comentarios
En la madrugada del 3 de enero, tropas estadounidenses secuestraron al presidente de Venezuela Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores en violación de principios claves del derecho internacional en lo que solo puede caracterizar como un retorno de las agresiones del imperialismo estadounidense que pretenden revivir la anquilosada doctrina Monroe para asegurar la primacía estadounidense en su patio trasero.
En efecto tal como presentado en una conferencia de prensa realizada en Mar a Lago, la villa del 47o presidente estadounidense, ante una prensa a su bota, Donald Trump confirmó que fuerzas militares de elite estadounidense habían secuestrado al presidente de Venezuela Nicolas Maduro y su esposa Cilia Flores, ufanándose del poderío militar enorme, inigualable de EU.
Justificó en primer lugar el secuestro de Maduro porque será en el Distrito Sur de New York por acusaciones de la fiscal general de EU, Palm Bondi, por conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína, posesión y conspiración poseer ametralladoras y dispositivos destructivos.
Sin embargo, es un ataque que no tiene justificación legal, de acuerdo, entre otros, con el periódico británico The Guardian. Es absurda la criminalización de Venezuela como un narcopaís. En efecto, de acuerdo con la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD), solo el 8% de los productos ilegales colombianos circula por el Caribe y la Guajira colombiana, mientras que el 87% circula por el Pacífico, lejos de Venezuela. Por su parte el Informe Europeo sobre las drogas 2025, ni siquiera menciona Venezuela como corredor del narcotráfico internacional.
Además, la administración si es responsable de la destrucción de 35 lanchas y más de cien ejecuciones extrajudiciales contrarias al derecho internacional en el Caribe. Los convenios internacionales exigen la detención y juicio si hay una actividad criminal. Ciertamente, la administración Trump, jamás ha mostrado pruebas de nexos de esas lanchas con un narcotráfico dirigido a EU. Tampoco ha probado la existencia del presunto Cartel de los Soles o de lazos entre Maduro y el llamado Tren de Aragua.
El celo de Trump contra el pretendido narcotráfico venezolano contrasta con su paradojal decisión de otorgar perdón presidencial a Juan Orlando Hernández, el expresidente de Honduras (2014-2022), condenado a 45 años de prisión por la justicia estadounidense, precisamente por narcotráfico y por convertir su país en un "narcoestado". En la Conferencia de prensa el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, insistió en que Nicolás Maduro había tenido una chance, pero que no la había aprovechado y había caído bajo el largo brazo de la justicia estadounidense. El ataque estadounidense confirmaría que el mensaje del enfoque "América Primero", es "paz a través de la fortaleza".
En segundo lugar, en la Conferencia de Prensa Donald J. Trump desdibujó el tema del narcotráfico, repitiendo su diatriba, de las últimas semanas, revelando que el verdadero objetivo de Washington es recuperar el petróleo que Venezuela le habría robado hace décadas, sin que ningún gobierno estadounidense anterior reaccionara. Se confirma así que el objetivo de Washington, representado por el gesto de piratería imperial de capturar tres barcos petroleros con el crudo venezolano, que se agregaron al bloqueo, las sanciones y presiones para la renuncia de Maduro, no era de atacar el narcotráfico, sino que apropiarse las reservas petroleras, las más importantes del mundo, abriéndolas a las empresas petroleras de EU.
En tercer lugar quedó claro que para realizar este objetivo Washington necesita un cambio de régimen: la instalación de un gobierno dócil. Es así como, en el periodo de preguntas, Trump precisó, quitándole el piso a la guerrera, que le robó el premio Nobel de la Paz, Corina Machado, que "ella es muy amable" pero: "no cuenta con apoyo y no inspira respeto dentro de su país". Y es que, en la Conferencia de Prensa, en un nuevo giro, Trump afirmó que Washington mismo se encargará de gobernar Venezuela hasta que se asegure una transición apropiada, sin precisar como se ejercerá ese gobierno. Ello se acompañó de amenazas de otro ataque, en caso de que haya resistencia en Venezuela, porque la flota estadounidense, sus aviones y tropas permanecen en estado de alerta en la región.
Dejó en claro que su mensaje es que todo el Hemisferio Occidental está bajo la dominación de Washington y no vacilará en reactivar el largo historial de agresiones imperialistas en Latinoamérica, siempre con objetivos económicos. Se trata de un reforzamiento del imperialismo, tal como formulado en su Estrategia de Seguridad Nacional (NSS) publicada hace unas semanas como Corolario de la anquilosada Doctrina Monroe de 1823. Precisó que no se permitirán poderes extranjeros en la región en referencia a China o Rusia.
En la Conferencia de prensa, Trump y su Secretario de Estado (relaciones exteriores) Marco Rubio, precisaron que las intervenciones de EU en Latinoamérica no han terminado, amenazando naciones como Cuba, Colombia e Irán. No es por nada que el ex aliado de Trump, Elon Musk, respaldó con ironía a Marco Rubio; como presidente de Venezuela, gobernador de Cuba y monarca de Irán.
Lo cierto es que decisión de derrocar al presidente venezolano por parte de la administración Trump abre una verdadera caja de Pandora en región y en el mundo.
Por un lado, el cambio de régimen en Venezuela está lleno de riesgos según la BBC entre otros. El futuro es incierto porque, aunque en la Conferencia de prensa Trump afirmó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez colaboraría con su administración, ella afirmó en cadena nacional "jamás volveremos a ser colonia de ningún imperio". Ella declaró que el "único presidente de Venezuela es Nicolás Maduro" y activó el Consejo de Defensa de la Nación, entregando el decreto de conmoción exterior, firmado por Maduro al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para pasar a la lucha armada contra la "agresión imperialista".
Además, el efecto de distracción del cambio de régimen en Venezuela para expulsar migrantes venezolanos equivale a un "wag the dog", típico en política estadounidense, necesario ante la caída en popularidad de Trump por el aumento de la inflación. Pero puede no resultar. Varios analistas señalan que el tiro puede salirle por la culata si ello significa un despliegue militar con costos humanos en territorio venezolano al no contar con el apoyo de la MAGA para guerras de acuerdo con el New York Times.
Por otro lado, significa el fin del soft power que trataba de caracterizar la política exterior estadounidense durante la globalización está definitivamente enterrado. Se trata de un nuevo nivel de poder global sin restricciones y que no respeta las reglas del derecho internacional establecidas desde el fin de la segunda guerra mundial.
El problema de ello, sobre todo para un imperio en evidente declinación y contestado por los BRICS y un contexto internacional multipolar es que da alas a otras potencias. A Rusia para actuar en la guerra de Ucrania imponiendo su voluntad geopolítica de control de los territorios ocupados. En el caso de la República Popular China para anexar su provincia rebelde, refugio de las tropas y del gobierno nacionalista de Tchang Kaï’check, después de su derrota ante Mao Tse Tung.
También puede propiciar la acción sin restricciones en su zona de influencia por parte de potencias regionales. En efecto la acción militar estadounidense en Venezuela justifica en política exterior, la ley del más fuerte y que todo está permitido en las zonas de influencia de los poderes internacionales. Destaca en este sentido la calurosa recepción de Benjamín Netaniahu por parte de Trump y su disposición a atacar Irán.
¿Hiere de muerte el derecho internacional? Todo indica que aumenta la creciente irrelevancia de las instituciones internacionales. El secretario General de la ONU Antonio Guterres expresó preocupación por incumplimiento del derecho internacional por parte de EU, pero nadie le escucha. Poco se espera de la sesión El Consejo de seguridad de la ONU, este lunes, obtenida por Colombia con el apoyo de Rusia y China: lo más probable es que el embajador estadounidense recurra al veto de su país para evitar cualquier condena.
Por otro lado, el tono de las reacciones de los gobiernos depende de la geopolítica de zonas de influencia. Destaca que la principal noticia que recorre el mundo es que Estados Unidos decidió tomar el control de Venezuela. Por un lado, Rusia condenó la "agresión armada" por ser una "violación inaceptable de la soberanía de un Estado Independiente«. Irán denuncio "una clara violación de la Carta de las naciones Unidas". La Unión Europea y los países europeos, llamaron al respeto del derecho internacional, sin expresar apoyo al gobierno de Venezuela porque algunos consideran ilegítimo. Destaca el llamado al diálogo y a una solución pacífica y negociada a la crisis de España. LO cierto, es que el primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, no se atrevió a condenar el ataque de Trump contra Venezuela, Por su parte, Emmanuel Macron celebró la liberación de Venezuela y llamó a una transición liderada por Edmundo González, muy lejana de los planes de Trump. Lo cierto es que significa el fin del orden (o desorden) internacional surgido de la segunda guerra mundial, pero también de la globalización marcada por el retorno de las zonas de influencia de un mundo multipolar.
En América Latina, la intervención directa de la administración Trump, usando toda la fuerza militar del imperio, recuerda las décadas de golpes de Estado y de destrucción de la democracia por regímenes militares respaldados por EU durante el siglo XX, desde el primer golpe de Estado de la CIA contra Jacobo Arbenz en Guatemala, hasta la invasión de Panamá, pasando por el golpe de Estado contra Salvador Allende en Chile. Lo cierto es que en América Latina, el poder sin restricciones de Trump, la hegemonía del discurso imperante en torno a la democracia en sí en Latinoamérica, defendido desde los progresismos hasta varias derechas, que, aunque evita golpes de Estado ha sido reemplazado por golpes institucionales o el lawfare, basado en el Estado de Derecho desde los años 90.
Lo cierto es que las reacciones en América Latina reflejan que la agresión estadounidense es un parteaguas en la región. Como era de esperar, Javier Milei saludo la captura de Maduro, afirmando que "La Libertad Avanza", una "excelente noticia para el mundo libre". El presidente salvadoreño Nayib Bukele reaccionó, en su tradicional estilo, burlándose de Maduro, con un video en redes sociales.
El ecuatoriano Daniel Noboa saludó el secuestro afirmando que: "a todos los narcochavistas les llega su hora". El presidente electo de Chile, José Antonio Kast, calificó la detención de Maduro como una "gran noticia para la región". El presidente interino de Perú José Jeri saludó la captura del dictador chavista afirmando que Venezuela inicia "una nueva era en democracia y libertad". El presidente, Rodrigo Paz, afirmó que "Bolivia siempre estará del lado de la democracia".
El presidente paraguayo Santiago Peña criticó la deriva insostenible "de Nicolas Maduro, cabecilla del Cartel de los Soles" y llamó a priorizar las vías democráticas que garanticen una transición ordenada. El presidente panameño José Raul Mulino reafirmó su apoyo a una transición democrática en Venezuela tras la captura de Maduro. El presidente de Costa Rica Rodrigo Chaves, celebró la detención de Maduro, "que debe pagar por sus crímenes".
Por su parte las diversas variables del progresismo y la izquierda latinoamericana reaccionaron condenando en diversos tonos el fin de ciclo que representa el ataque y captura del presidente venezolano subrayando las violaciones del derecho internacional. El presidente de Colombia, Gustavo Petro condenó la agresión a la soberanía de Venezuela y ordenó desplegar a los militares en la frontera. El presidente de Cuba, Miguel Diaz-Canel condenó el criminal ataque de EU contra Venezuela calificándolo de "terrorismo de Estado". El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega condeno la agresión militar de EU y reafirmó su solidaridad con la revolución bolivariana y exigió la liberación de Maduro y su esposa.
Por su parte, el presidente chileno Gabriel Boric, condeno las acciones militares estadounidenses y llamó a buscar una salida pacífica. El gobierno de Claudia Sheinbaum en México condenó la intervención militar de EU en Venezuela destacando que "con EU hay coordinación, no subordinación". El presidente brasileño Inácio Lula da Silva afirmó que la captura de Maduro, "traspasa una línea inaceptable" estableciendo un "precedente extremadamente peligroso", recordando los peores momentos de interferencia en la política de América latina.
El presidente uruguayo Yamandú Orsi rechazó la intervención militar en Venezuela. La presidenta de Honduras Xiomara Castro condenó la "agresión militar" y una afrenta a la soberanía de los pueblos de América Latina y el Caribe. El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo llampo a cesar acción militar contra Venezuela y respetar los principios de la Naciones Unidas.
Lo cierto es que la America Primero prometida por Trump , lleva a que primero fue Venezuela, luego será Colombia, luego Cuba, ¿quién vendrá después para hacer América Grande de nuevo? Si no despierta la solidaridad de gobiernos y los pueblos para enfrentar la amenaza imperial como una sola región que reivindica América latina y el Caribe como Zona de Paz, después puede ser muy tarde, parafraseando a Bertold Brecht.
marcelo@solervicens.com



