Mentiras, mentiras…y más mentiras

Es sorprendente que el mundo se edificó sobre la mentira y lo peor de todo, una gran mayoría la acepta estoicamente. No exagero en mi planteamiento, si revisamos la historia y la analizamos con sentido crítico y racional encontraremos numerosas falacias sobre la cual se construyó todo un falsario aparato que derivó en lo que hoy se llama sociedad.

Comencemos y revisamos la religión, cualquiera que escojamos, por ejemplo la judía y la católica. Ambas coinciden en el origen de la humanidad tal como lo explica La Biblia en el Viejo Testamento. Este se inicia con la gran falacia de la creación del Universo en siete días, la mentira de Adán y Eva y la ficción de la serpiente lenguaraz. Con la aparición de los sacerdotes siguió la divulgación de embustes, estos llegaron a propagarse, tanto en la parte occidental como en la oriental del planeta. Posteriormente contaminaron este lado del Atlántico.

Basado en este cúmulo de absurdeces aparece un ominoso ser, el papa Alejandro VI (1492 y 1503), quien, por ser representante de Dios en la Tierra y dueño de toda esta vaina, resolvió repartir a América entre el imperio español y el de Portugal. Esto se conoce como el Tratado de Tordesillas refrendado en 1494. De este ignominioso pacto se consolida un tremendo embuste, como es la propiedad del planeta de Su Santidad en el nombre de Dios. De tal engaño se derivan otra falsedad: que el objetivo de la colonización y de la conquista española era la cristianización de los pueblos originarios. De nuevo la mentira se hace presente, ya que el verdadero propósito de esta barbarie fue de tipo económico, en un principio, luego, la de apoderarse de las tierras del nuevo mundo, dado que no consiguieron las especie buscadas. Finalmente despuntaron, además de la propiedad de la tierra, nuevos y fructíferos negocios: la esclavitud, el oro y la plata que inundó la economía europea. Esto permitió su desarrollo, así mismo, el crecimiento de los caudales del Vaticano. Mentiras que producen réditos.

La mentira ha estado presente en todas las épocas y a lo largo de la geografía, sin embargo los humanos conviven con esta y hasta terminan por creerla. Los burgueses inventaron la Revolución Francesa en 1789 bajo el grito de "libertad, igualdad y fraternidad". Pasada la euforia, en el coroto se montó el corso Napoleón Bonaparte, primero como cónsul y después como emperador de una gran parte de Europa. Finalmente, por muchos años en Francia continuó la monarquía, los campesinos siguieron siendo probres, nunca se llegó la igualdad, ni tampoco la libertad y la fraternidad, solo quedó para escribir novelas románticas.

Después inventaron otra gran mentira, la democracia representativa, se tomó como modelo el gobierno de EEUU. Esta democracia se inicia con la continuación de la esclavitud como el mejor negocio para el engrandecimiento de las plantaciones de algodón y de otros cultivos. Así mismo, el enriquecimiento de los wasp (White, anglo-saxon and protestante, por sus siglas en inglés), siendo los blancos anglosajones, protestantes los dueños de las tierras y de los esclavos, todos estos rubitos descendientes de inmigrantes, la mayoría ilegales. Esta democracia está sustentada en la existencia de la cámara de representantes o la cámara baja y la cámara alta, el senado. Estos legisladores tienen una particularidad, son elegidos en una dispendiosa campaña electoral sufragada por poderosas empresas industriales y financieras. Al final, serán a estos consorcios a quienes en verdad representan los arrellenados en los curules y no al pueblo de EEUU. Además, los presidentes de USA, por lo general, son socios o miembros de juntas directivas de grandes empresas ligadas en la actualidad a las cicateras corporaciones globalizadas. Siguen las mentiras.

Es notorio como los malos, los que dirigen los países imperiales, siempre inventan algo para joder a los pendejos. Veamos el caso de la ONU, la OEA y otros organismos que tienen sede en EEUU y por lo tanto, para ingresar a este país es necesaria la visa. Por ejemplo, la ONU está basada en el principio de la igualdad soberana de todos sus miembros (primera mentira) y obedece a varios principios por ejemplo: los miembros de la organización arreglan sus controversias internacionales por medios pacíficos (otra mentira); los miembros de la organización en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier estado (otra mentira). La ONU pareciera un adorno ocupada en lo que no debe. Por ejemplo, la de entregar un territorio que no es de su propiedad, tal como lo hizo Alejandro VI con América. La ONU le regaló a Israel parte del territorio palestino (1948), creando un grave problema de expropiación territorial que hasta ahora ha causado miles y miles de muertos, expatriados y millones de familias sin hogar. Siguen los embustes.

Actualmente, tal como Libia, Irak, Yemen y Siria, Venezuela es víctima de las mentiras imperiales con el objeto de arremeter contra el país y así adueñarse de nuestras riquezas. EEUU denunció a Irak de posesión armas destrucción masiva para justificar la invasión. Finalmente se descubrió que era una vil mentira pero los millones de muertos y la desolación aniquilaron buena parte del país árabe. Lo lamentable, nadie pagó por este crimen. Con Libia y Siria pasó algo similar, a sus dirigentes los acusaron de terroristas, a sabiendas de que EEUU es el que financia, entrena y entrega armas a los bandoleros de Isis, Al Kaeda y del estado islámico entre otros. Esto lo aprovechó EEUU y la UE para robarse las reservas internacionales de Libia. Las farsas no paran.

Venezuela está acosada ante la mirada imperturbable e hipócrita de la UE y de otros países, pero dicho acoso es consecuencia de un cúmulo de mentiras inventadas por el Departamento de Estado de USA, que las utiliza para justificar una serie de sanciones ignominiosas contra el pueblo venezolano. Acusan al presidente MM de dictador, a pesar de haber sido elegido en libérrimas elecciones de acuerdo con lo establecido en la constitución venezolana. Acusan al presidente MM de terrorista, cuando son EEUU y la UE los que financian a los bandidos de VP para acción de actos vandálicos contra la propiedad pública y privada, así como también contra la vida de los venezolanos. Imputan al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela de narco estado, sin embargo, es Colombia (aliado de EEUU) el mayor productor de cocaína y USA donde viven más diez millones de consumidores de este alcaloide. Es decir, aquí hay un negocio de compra-venta de drogas cuyo beneficio (miles de millones de dólares) enriquecen las finanzas (banca) de ambos países. Esto prueba que Colombia y EEUU son narco estados, donde parte de sus economías dependen del negocio de la cocaína, en cuyos bancos se lavan miles de millones de dólares ante la mirada indiferente de los tribunales de ambos países. Otra mentira.

Venezuela está sometida a las más cruentas sanciones provenientes de los gobiernos de EEUU y de UE, para tal fin imponen un bloqueo económico y financiero que le impide al gobierno del presidente MM la compra de alimentos y medicinas. Sin embargo, los gobiernos criminales de ambas regiones expresan su preocupación por el problema humanitario de los venezolanos. Una crisis creada por las sanciones implementadas por estos gobiernos hipócritas, sedientos de las riquezas de nuestro país. Todo esto lo aprovechó Inglaterra para robarse las reservas de oro de Venezuela. Como se ve, se inventan sus mentiras para justificar sus viles actuaciones.

Las mentiras no paran. Lamentablemente sobre estas se edifican actuaciones que causan pesares y sufrimientos a los pueblos. La más reciente es el descaro de un alto funcionario de la armada de EEUU, quien acusó a China, Rusia, Nicaragua, Cuba y a Venezuela de los casi cien mil muertos ocasionados por el covid 19. Esta insolente mentira, tal patraña lo que pretende esconder es la ineficacia del gobierno de EEUU para enfrentar una epidemia para el cual no está preparado, simplemente porque el sistema de salud de los gobiernos neoliberales, sobre todo el de EEUU, es una cagada. Acaso es una coincidencia que USA, Francia, Italia, Bélgica, Reino Unido, Brasil, de gobiernos neoliberales es donde la pandemia está acabando con una gran parte de la población. No se puede esconder la ineficacia de los gobiernos tras las mentiras de sus presidentes y primeros ministros.

Recientemente Venezuela fue víctima de la agresión de unos mercenarios terroristas entrenados en la guajira colombiana. Además, financiados por narcotraficantes de esa región quienes operan con descaro, sin disimulo, ante las autoridades neogranadinas. Así mismo, está comprobado que tales traidores fueron adiestrados por dos agentes estadunidenses, actualmente bajo rejas en Caracas, muy ligados al cordón de seguridad del gordinflón Trump. Sin embargo, a pesar de las denuncias reiteradas del gobierno del presidente MM, de las criminales actuaciones injerencistas de Duque y Donald, se presentan ante la ONU como unos pobres inocentes. Ya basta de mentiras.

Tenía razón Hitler, el dictador nazi, cuando afirmó: "Las grandes masas sucumbirán más fácilmente a una gran mentira que a una pequeña". Lee que algo queda.



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Enoc Sánchez


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