Quinto malo

Lo que hay entre el Golpe de Estanga y el Golpe de Estado

Quizás 19 años, pero hay mucho más: una larga experiencia histórico-molecular entre factores de clases. El Imperio del capital representa a uno de esos factores. El otro factor lo representa el trabajo -en este caso- lo representa el poder consciente de la Revolución Bolivariana.

El Presidente Constitucional del la República Bolivariana, camarada Nicolás Maduro, alertó el pasado miércoles 9 de enero, en Rueda de Prensa ante medios internacionales y nacionales que «en Venezuela está en desarrollo un Golpe de Estado».

Lo decía como alerta al mundo ante las amenazas del imperialismo norteamericano, los movimientos armados de militares y paramilitares en esta región y el despliegue de amenazas y provocaciones por parte de los vecinos gobiernos injerencistas de Colombia, Guyana, Brasil y el Cártel de Lima, convertido en parlante directo del guerrerista y vendedor de armas, Donald Trump, quien ejerce su dictadura mundial desde los EEUU.

Golpe de Estado es Golpe de Estado. Es la pegada efectista, no siempre efectiva, que se propina al cuerpo de relaciones políticas, jurídicas, militares y estructurales por las que se rige una determinada formación social (en nuestro caso, la venezolana), generalmente para destruirlo, transformarlo o colocar al frente suyo a gobiernos que representen los intereses de los golpistas.

En 2002 se ejecutó un Golpe de Estado en Venezuela que depuso al Presidente Constitucional de la República Bolivariana, Hugo Rafael Chávez Frías, a quien hicieron prisionero e intentaron asesinar. Aquel Golpe de Estado fue, en realidad un Golpe de Estanga en el que el imperialismo yanqui, la derecha y oligarquías venezolanas, ensayaban un nuevo guión operativo con la utilización protagónica de la triste figura de un lacayo que jefatureaba a Fedecámaras, el organismo que agrupa a los empresarios en Venezuela.

El frustrado Golpe de Estanga apenas logró mantener como «presidente» al dictador Carmona Estanga durante 47 horas. El aguerrido pueblo venezolano, los Patriotas Bolivarianos, corretearon al dictadorzuelo mediante contundentes movilizaciones de calle y la toma del Palacio de Gobierno, del cual huyeron despavoridos los osados usurpadores, movidos por las incitación imperial y las obnubilaciones que les generó el cumplimiento del guión mediático que habían establecido.

La primera y brevemente «victoriosa» asonada contra la Revolución Bolivariana y Chavista, generó un conjunto de aprendizajes, tanto para l@s revolucionari@s como para los elementos capitalistas y derechistas (internacionales y locales).

Los aparatos de seguridad e inteligencia para las élites de poder y el imperialismo yanqui, cuyas oficinas y laboratorios se concentran en el Departamento de Estado gringo, han estudiado y ensayado formas de intervención contra Venezuela, no sólo invirtiendo, financiando e infiltrando estructuras gubernamentales de nuestro país, sino ensayando guiones a diferente escala. Pero, la particularidad que tiene hoy el Golpe de Estado que se encuentra en desarrollo contra el Poder Popular venezolano y sus distintas instancias de ejecución del mismo (incluyendo, por supuesto, la Presidencia de la República en la figura de quien Constitucionalmente la ocupa para el actual período 2019-2025) es que la dirección notoria, pública y comunicacional de este Golpe de Estado contra Venezuela, la ha asumido Donald Trump, el actual mandatario estadounidense.

Todos los demás factores en funciones de subvocerías o despliegues de acciones militares o paramilitares (el llamado "trabajo sucio") contra el pueblo venezolano, son tareas asignadas a títeres como Duque, en Colombia; Temer, en Guyana o Bolsonaro en Brasil, además del tristemente célebre secretario de la OEA y el resto de los integrantes del Cártel de Lima (con excepción del presidente mexicano, Andrés López Obrador, quién se ha deslindo de ser una vocería más de los corifeos imperiales).

En fin. El Golpe de Estado contra Venezuela está diseñado para romper con los esquemas utilizados hasta el presente. Pero, sobre todo está diseñado para romper las conciencias de los pueblos, a través de un remozamiento de la neocolonización y de la dolarización del pensamiento: fórmulas terroristas que se despliegan fundamentalmente en el campo simbólico, mediático y sutilmente inaprensible.

Debemos tomar muy en serio la advertencia del Golpe de Estado en Desarrollo contra Venezuela. El imperio del capital, el imperialismo yanqui y todo su despliegue en nuestro continente, acarician la posibilidad de recuperar definitivamente los espacios que, como dominadores, han perdido en esta área del mundo. Sin dudas que no lo van a conseguir, porque el desgaste histórico que se evidencia es promesa de una nueva alborada para la sociedad con la que soñamos y por la que luchamos, a la cual hemos denominado socialismo y perfilamos con aportes propios desde la Revolución Bolivariana y Chavista. Pero… Pero, a ningún enemigo se debe subestimar. Y mucho menos a éste que es fiera herida y arrinconada.



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Iván Padilla Bravo

Director del semanario cultural "Todos Adentro", medio adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. http://www.mincultura.gob.ve/

 ivanpadillabravo@gmail.com      @IvanPadillaB

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