La lucha continúa tras la victoria

Muy temprano luego de la firma de los acuerdos entre los gobiernos de
Estados Unidos y Cuba que significaron la liberación de prisión, tras
su injusto encierro, de los últimos tres antiterroristas cubanos que
permanecían en cárceles dispersas por todo el territorio de la nación
norteamericana, Washington dio pruebas de que no se trató de una
lección aprendida sino de una excepcional circunstancia al decretar
virtuales bloqueos económicos a Venezuela y Rusia, cual si Estados
Unidos tuviera facultades de tribunal internacional.

Con supina ignorancia de los valores que caracterizan al proceso
revolucionario cubano llegado al poder en la isla luego de su triunfo
por las armas sobre la tiranía patrocinada por Estados Unidos en 1959,
ha habido políticos, politólogos y comentaristas en los medios de
prensa en diversas partes del mundo especulando que los acuerdos
recién anunciados entre los presidentes de Estados Unidos y Cuba,
predicen el regreso de La Habana a la relación sumisa con Washington
que tenía antes de la revolución.

Tamaña inopia solo puede resultar de una intoxicación provocada por
los venenos sistemáticos que los medios de prensa manipulados por las
agencias de inteligencia y subversión estadounidenses han llevado a
cabo contra La Habana en el último medio siglo, con mayor fuerza en el
período posterior a la “guerra fría”.

Si se quiere calificar los acuerdos cubano-estadounidenses anunciados
el 17 de diciembre de 2014 por los presidentes Raúl Castro y Barack
Obama como otra cosa que no sea el triunfo de la razón sobre la
barbarie, habría que decir que ha sido la resultante de la resistencia
de un pueblo unido y digno basada en principios que nunca fueron ni
serán abandonados.

Los cubanos se reconocen deudores de gratitud a quienes en todo el
mundo contribuyeron a hacer moralmente insostenible la guerra virtual
de Estados Unidos contra Cuba como castigo por el delito de ejercer la
independencia nacional a que tiene derecho todo país de acuerdo a las
normas internacionales y, lo peor, por ser “mal” ejemplo para los
demás pueblos sometidos a la hegemonía global imperialista.

Así como los cinco cubanos liberados del injusto encierro por haber
prestado un servicio extraordinario a la lucha universal
antiterrorista ratificaron su disposición a continuar en la defensa de
sus ideas, los cubanos todos, al recibir a sus héroes y conocer de los
acuerdos oficiales, se han manifestado más comprometidos a continuar
su batalla en defensa de los principios latinoamericanistas e
internacionalistas de la revolución cubana.

El extraordinario acto de firmeza, sacrificio y dignidad de los Cinco
no solo enorgullece a la nación, que batalló por su liberación y ahora
los acoge como sus héroes, sino que confirma la certeza de la
continuidad de su revolución, capaz de generar nuevos héroes que
reproducen sus victorias.

El Presidente cubano Raúl Castro exaltó la trascendencia de las
conversaciones al más alto nivel sostenidas en estricta discreción que
contaron con la contribución del Papa Francisco y las facilidades
ofrecidas por el gobierno de Canadá que las acogieron. Este resultado,
enfatizó, ha sido posible gracias a los profundos cambios acaecidos en
América Latina.

El líder cubano agradeció a su homólogo estadounidense las decisiones
que hicieron posible materializar los acuerdos y, acerca de las
recientes noticias sobre una nueva etapa que se abre en el ámbito de
las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, precisó que comparte la
idea de que puede abrirse una nueva etapa entre los Estados Unidos y
Cuba que se inicia con el restablecimiento de las relaciones
diplomáticas. “Se ha dado un paso importante pero queda por resolver
lo esencial, el cese del bloqueo económico, comercial y financiero
contra Cuba”.

Reiteró su gratitud hacia todos los movimientos y comités de
solidaridad que lucharon para conseguir la libertad de los Cinco, y a
los gobiernos, parlamentos, organizaciones, instituciones y
personalidades que aportaron su valiosa contribución a esta lucha.
La gratitud de los cubanos es más acentuada aún para con los muchos
ciudadanos estadounidenses que han practicado esta solidaridad en las
más difíciles condiciones, sin olvidar a los miles de cubanos
radicados en Estados Unidos que compartieron con sus compatriotas en
la isla el reclamo de justicia para los cinco.

Los cubanos han dado sobradas pruebas de lealtad a los principios que
generan esa solidaridad, así como de que por ningún motivo
traicionarán a quienes en todo el mundo les han apoyado y les han
acompañado en la ardua lucha por un mundo más justo y mejor.
Diciembre 21 de 2014.


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Manuel Yepe

Abogado, economista y politólogo. Profesor del Instituto Superior de Relaciones Internacionales de La Habana, Cuba.

 manuelyepe@gmail.com

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