ILEA, hacia una renovada Escuela de las Américas

Academias de policías en la órbita de la doctrina de seguridad global estadounidense

Organizaciones de los derechos humanos y movimientos sociales salvadoreños mantienen denuncias públicas por la existencia de la Academia Internacional para el Cumplimiento de la Ley (ILEA, por sus siglas en inglés) que desde 2005 se instaló en El Salvador bajo la directriz de seguridad global de los Estados Unidos.

Según la Organización de Derechos Humanos Madeline Lagadec, la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos (FEDEFAM) y el Comité de Madres (CO-MADRES), la existencia de la ILEA en El Salvador representa “el regreso de la temible Escuela de las Américas”, la cual preparó militares que sostuvieron dictaduras en Centro y Sudamérica a finales del siglo pasado bajo la Doctrina de Seguridad Nacional y Contrainsurgencia.

Hoy en día, los activistas de los derechos humanos en el país centroamericano están preocupados por nuevas intervenciones externas en torno a las problemáticas de seguridad pública, en un momento de la intensificación de los intereses económicos estadounidenses en la región con el patrocinio de la Alianza del Pacífico, la Alianza para la Seguridad y la Prosperidad de América del Norte (ASPAN), los diversos Tratados de Libre Comercio, la presencia del Comando Sur en aguas territoriales centroamericanas y la activación de la IV Flota que mantiene monitoreo constante en todo la plataforma continental.

La ILEA cuenta con 8 años de operaciones en El Salvador. Comenzó sus actividades coordinadas unas oficinas instaladas en el Municipio de Santa Tecla, al occidente del país, y en la base militar estadunidense de Comalapa, a la par del Aeropuerto Internacional. Luego edificó desde 2011, en tres fases, una construcción en la capital San Salvador.

Desde sus inicios fue cuestionada. Se registraron varias movilizaciones sociales y debates públicos. Aún con los argumentos de organismos civiles, la Academia fue aprobada por el gobierno de ARENA, durante la administración del ex Presidente Antonio Saca (ahora de nuevo candidato a la presidencia) y ratificada por los legisladores del bloque derechista. La entonces oposición de izquierda en el Congreso unicameral mantuvo una ardua resistencia, pero sus votos no alcanzaron a detener la arrolladora aplanadora de derechas.

Además en todo Centroamérica, la ILEA se vio como una intromisión por parte de los Estados Unidos y sus agencias policiales y militares a las decisiones soberanas sobre la seguridad nacional y pública.

La sospecha se generalizó en toda la región. En 1999, Washington trató de establecer “ILEA Sur” en Panamá, pero este país se opuso. Y en 2002, la Asamblea Nacional de Costa Rica rechazó la inmunidad diplomática de las tropas y los militares de los Estados Unidos; los legisladores se negaron a aceptar las condiciones sobre la Academia Internacional y desde entonces las autoridades estadounidenses decidieron ocuparse de la Academia Internacional de la Policía en El Salvador.

En 2007, Carolina Constanza de la organización Lagadec declaró en entrevista: “El país no tiene soberanía. En primer lugar, porque no hay una escuela de formación de los militares, son los militares que obedecen a una línea militar; segundo, una base militar estadounidense en Comalapa no está permitida en otros países de América Central, la ILEA es una clara provocación y muestra la existencia de Escuelas del terror como la Escuela de las Américas que preparó represores, solo que hoy prepara policías bajo lineamientos militares y militaristas.”

Una coalición de organizaciones sociales y defensores de los derechos humanos salvadoreños introducirán el debate y seguirán demandando a la Asamblea Legislativa anular la ley que permite a la academia internacional de policía actuar en el país.



Objetivos geoestratégicos de la ILEA



Mientras el debate se abre no sólo a nivel regional sino en todo el mundo en torno al papel actual de los ejércitos y las policías, los soportes institucionales, las leyes internacionales, los entrenamientos y las acciones prácticas de sus elementos componentes, los Estados Unidos han definido una nueva era de la “seguridad mundial.”

La ILEA es parte de la nueva estrategia geopolítica de la seguridad global de los Estados Unidos con el fin de atender varios niveles de reorganización de las clásicas estructuras de contención (ejércitos y policías) y responder a las nuevas condiciones actuales mundiales, inscritas en la internacionalización del capital a gran escala y los conflictos intra y extra estatales del globo. Se trata de una lenta, pero extensa transición de los órganos de seguridad: fortalecer a las policías con mecanismos de formación militar y cuasi-militar.

Bajo la lógica imperial, los actuales ejércitos convencionales latinoamericanos ya no responden automáticamente a los designios estadunidenses. Los caracterizan como falta de preparación y adiestramiento generalizado, dependientes de las decisiones gubernamentales y legislativas y, en algunos casos, cada vez más independientes de las directrices del Pentágono. Aunque esto está por confirmarse, Washington promueve esta matriz mediática para introducir mecanismos de control a los ejércitos y las policías.

La ILEA aparece como la cuña para delegar mayor responsabilidad a las policías que a los ejércitos en tareas antes designadas a estos últimos como la seguridad nacional y la contrainsurgencia, la contención social y la seguridad pública en momentos de crisis políticas y sociales.

El reverendo Roy Bourgeois, quien ha mantenido una lucha incesante para que se cierre la temible Escuela de las Americas de Fort Benning, Georgia, donde actualmente se entrenan militares latinoamericanos, evaluó en una entrevista concedida al Diario Colatino de El Salvador en marzo de 2007 que Estados Unidos está “perdiendo su poder con los militares, entonces están promoviendo esta ILEA y ¿cómo es posible controlar? La policía en Latinoamérica tiene más y más poder y los militares menos y menos, y muchos militares están dentro de las policías.”

Se trata de adecuar un organismo de seguridad pública a tareas de seguridad nacional y proveerse de todos los insumos y conocimientos anteriores para las nuevas legiones de control de poblaciones, contención social y desarticulación táctica de sus enemigos reales o imaginarios pero adecuados para la criminalización estandarizada contra quienes consideren antisistema.

Los conceptos de lucha antiterrorista, contra el crimen organizado y eje del mal, son maleables y usados a conveniencia de los intereses estadunidenses.

Según las bases programáticas, la ILEA-Latinoamérica “es una aventura compartida entre los Estados Unidos y los países de América Latina. Mientras se espera la participación de otras naciones y organizaciones interesadas, tales como la Organización de los Estados Americanos (OEA)”, se dice en la información de la institución. http://www.ileass.org.sv/inicio.php

La participación en ILEA se hace con base en rangos de entrenamiento y actividades para los policías-instrucción provenientes de Costa Rica, Honduras, Guatemala, El Salvador, Panamá, Belice, República Dominicana, Colombia, Ecuador, Perú, México, Chile, entre otros países.

La Academia ofrece un programa de medio nivel en el manejo de la ejecución de leyes y la justicia criminal, y el programa de entrenamiento se concentra en tácticas de ataque antiterroristas, crímenes financieros, tráfico de drogas y personas, y según también “para buscar la transparencia gubernamental”.

Tiene instructores internacionales que no residen en el país sede, es decir, los entrenadores no viven en El Salvador, sino que se mantienen allí durante las semanas o meses de los cursos impartidos.

La ILEA tiene el propósito de servir como referencia de la política internacional de los Estados Unidos y para las aplicaciones de la ley bajo los intereses de esta nación en el mundo. Además, está diseñada “para proteger a los ciudadanos estadounidenses y sus negocios” en el exterior dentro de las medidas de cooperación internacional.

La misión, según la información oficial del ILEA, “es apuntalar gobiernos democráticos en el marco de la ley, generar el respeto al libre mercado a través de las leyes.” Se trata de formar Estados Policía bajo la doctrina neoliberal.

Para alcanzar las metas plateadas, la ILEA conduce sus actividades para alcanzar los siguientes objetivos:

Soporte regional y local de instituciones de la “justicia criminal” y la “aplicación de la ley”; facilitar el fortalecimiento de las contrapartes a través de los países y las regiones que sirven a los objetivos de las Academias dirigidas a entender los problemas del crimen organizado; proveer la máxima calidad de entrenamiento y asistencia técnica con el fin de formular estrategias y tácticas para la aplicación de la ley en el extranjero; desarrollar la coordinación, cooperación y armonización de las actividades de la aplicación de la ley entre las regiones de una manera compatible con los intereses de los Estados Unidos; crear futura cooperación entre las autoridades de las entidades de la aplicación de la ley con las entidades encargadas de la aplicación de la ley en torno al crimen organizado y otras investigaciones; asistencia extranjera a las instancias de aplicación de la ley en la profesionalización de sus fuerzas de una forma efectiva; y construir en el futuro un banco de datos entre las instancias de coordinación orientadas a la aplicación de la ley entre las naciones participantes y las regiones incluidas.



Historia de la ILEA



El 22 de octubre de 1995, el entonces presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, llamó a la comunidad internacional en el marco de la 50 Asamblea General de las Naciones Unidas al establecimiento de una red internacional de “Academias” contra el crimen en una estrecha actividad coordinada entre los países que aceptaran participar.

Ocho años después y de manera gradual se fueron instalando las sedes regionales en Europa, Asia, África y Nuevo México y a partir del 2005 la Academia en Latinoamérica tuvo su ingreso en El Salvador.

El 20 de septiembre de 2005, el entonces Ministro de Gobernación salvadoreño René Figueroa y el embajador estadunidense, Douglas Barclay, firmaron el acuerdo bilateral para el establecimiento de la ILEA en El Salvador.

La base de entendimiento fue turnada a la Asamblea Legislativa para su ratificación en la cual los partidos de derecha votaron a favor para aprobarla a pesar de una fuerte oposición que se reflejó en el Congreso y a través de manifestaciones sociales y civiles en el país centroamericano.

En la página oficial de la ILEA se asegura que “dependiendo de las necesidades regionales y los intereses nacionales de los Estados Unidos, se podrían establecer nuevas academias donde se requieran.”



ILEA Bangkok, Tailandia



A finales de 1996, los Estados Unidos introdujeron el proyecto con el fin de “mejorar la eficacia de la cooperación regional contra la delincuencia transnacional, tráfico ilícito de drogas, delitos financieros, y contra el crimen organizado.”

La ILEA proporcionó un plan de estudios básico en torno a la gestión y la supervisión técnica de instrucción para investigadores penales y aplicación de la ley dentro de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) que en el año 2002 profundizó el libre comercio. Las naciones participantes son Japón, Indonesia, Tailandia y Corea del Sur. La ILEA logró así un desplazamiento efectivo en toda la región.

El gobierno real de Tailandia patrocina a la Academia policial. En el año de 1998, los Estados Unidos y las autoridades del país asiático realizaron las evaluaciones específicas para el funcionamiento de la ILEA. Participaron los gobiernos de los países de Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas y Singapur y concluyeron centrar sus actividades en narcotráfico y “delitos transnacionales conexos”, un concepto muy general que abarca cualquier tipificación del delito y su eventual castigo. Esta definición es muy maleable y flexible para abarcar lo que la ILEA considere fuera de la ley, esté o no en lo correcto.

A finales de septiembre de 1998, la ILEA Bangkok se concretó con el acuerdo entre los Estados Unidos y Tailandia. Se instaló un comité mixto que incluye representantes designados por cada una de las partes, se reúnen una vez al año y funcionan con el acuerdo de las partes involucradas.

El primer curso de la Academia comenzó el 8 de marzo de 1999. Según la información oficial se realizaron durante diez días instrucciones teóricas que se basaron en el control de precursores químicos y la investigación de los laboratorios clandestinos de producción de narcóticos.

Tanto los expertos estadounidenses como tailaneses impartieron los cursos y asistieron policías y personal de los países Tailandia, Laos, Vietnam, Malasia, Singapur, Indonesia, Filipinas, la República Popular de China y Hong Kong. Otros dos cursos también se desarrollaron: delitos de cuello blanco e investigaciones financieras. El primer Core Program fue el de investigador penal y vigilancia.

Desde el primero de enero de 2003, la ILEA-Bangkok brindó capacitación a más de 2812 personas entre policías, fiscales y miembros de judicaturas.

El personal permanente de la Academia Internacional de la Policía incluye: director del programa y dos diputados designados por los Estados Unidos y un director ejecutivo adjunto, oficial de finanzas y un estudiante-coordinador designado por el gobierno de Tailandia. La ILEA Bangkok designó a la DEA como el principal organismo que proporciona infraestructura y apoyo en los programas.

Los cursos de la currícula básica se delinean así: 4 Cursos de Vigilancia e Investigación Criminal y un curso especial sobre el mismo tópico; 3 programas ejecutivos de justicia penal. Se introduce una agenda de cursos especializados: Unidad de Estupefacientes-DEA; investigación sobre explosiones; programa de control de aeropuertos-DEA; Personal de Seguridad en Instalaciones-FBI; Curso de análisis e inteligencia; investigaciones sobre el crimen por computadora-FBI; Inteligencia y solicitud de aplicación de la ley y el complejo de investigaciones financieras; y migración ilegal.



ILEA Budapest, Hungría



En 1994 el entonces Presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton y el Primer Ministro de Hungría, Gyula Horn, definieron que el país de Europa Central fuera la sede de la Academia de Policía para el orden público regional.

La ILEA se inauguró en Budapest en abril de 1995 con el apoyo de los Estados Unidos, los gobiernos de Europa Occidental y Canadá. Desde su creación más de 2500 policías de 25 países asistieron a los cursos, además de los 4000 funcionarios gubernamentales de cada país que participaron en programas de formación y especialización. Los países que han recibido la instrucción especialmente para los directores de las policías respectivas son Hungría, Polonia y República Checa.

Las misiones de la ILEA han sido, según su propia definición, “proteger intereses de Estados Unidos” y “apoyar las incipientes democracias de la región”. Para lograr dichos objetivos: “la Academia Internacional de Policía ha proporcionado una formación de calidad y la asistencia técnica, ha apoyado la creación de instituciones y la capacidad de ejecución y ha fomentado las relaciones de los organismos encargados de hacer cumplir la ley americana con sus homólogos de la región.”

A diferencia de la ILEA Bangkok, los recursos económicos para Hungría los destina directamente el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Los recursos humanos y materiales, así como complejos y espacios físicos, son proporcionados por el país anfitrión.

El FBI es el organismo coordinador de ILEA Budapest. A través de la unidad internacional de capacitación y asistencia del FBI y de la Universidad de Virginia, se proporcionan las tareas administrativas, apoyo logístico y elaboración de planes de estudio.

Además de los Estados Unidos en la instrucción (13 agencias federales), se incorporaron también agencias de Irlanda, Alemania, Italia, Gran Bretaña, Canadá, Rusia, la Interpol y el Consejo de Europa para programas de ocho semanas que duran los cursos.

La ILEA ha sostenido tres tipos diferentes de programas patrocinados por Estados Unidos:

Ocho-semanas del programa, consiste en la formación-capacitación en los sistemas jurídicos, cumplimiento de la ley en las “nuevas democracias”, prevención del delito, policía comunitaria, estrategias de gestión, lucha contra el terrorismo, corrupción, blanqueo de capitales, fiscalización de estupefacientes, investigaciones penales, investigaciones forenses, armas de fuego, investigaciones en aduanas, investigaciones en falsificaciones, delincuencia de cuello blanco, crimen organizado, controles internos y contrabando nuclear.

La Universidad de Virginia es el principal responsable de la elaboración de planes de estudio de las ocho semanas de duración del programa. El programa de ocho semanas normalmente instruye a 50 participantes de los países diferentes ya mencionados.

También se realizan seminarios regionales y los temas incluyen “armas de destrucción masiva, tráfico de personas y delitos transnacionales”.

El programa de especialización también incluye: “administración de justicia, lucha contra el terrorismo, lucha contra la corrupción, explosivos, aplicaciones forenses, tráfico de indocumentados y delitos ambientales”.

Alrededor de 6000 funcionarios de la justicia penal han recibidos los cursos desde 1996. Además de la ILEA estadounidense, Irlanda, Alemania, Italia, Gran Bretaña, Canadá, la INTERPOL y el Consejo de Europa han proporcionado instructores para los programas.

La Academia está físicamente ubicada centro del complejo de la Policía Nacional de Hungría. Los cursos de currícula básica se han dado para elementos provenientes de Tayikistán, Kirguizistán, Uzbekistán, Azerbaiyán, Kazajastán, Georgia, Ucrania, Rumania, Hungría, Croacia, Eslovenia, Bulgaria, Antigua República de Yugoslavia de Macedonia, La República Federal de Yugoslavia (Montenegro y Serbia).

Los cursos especiales son impartidos por diversas agencias y corporaciones militares. Sobre las armas de destrucción masiva, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos; las operaciones de capacitación e investigaciones de homicidios por el FBI; la delincuencia organizada, el blanqueo de capitales trasnacionales por la Oficina de Seguimiento del Delito Internacional (OPDAT); y la investigación de explosiones por la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de fuego de los Estados Unidos.



ILEA Gaborone, Botswuana



Como en las anteriores veces, los gobiernos de Estados Unidos y Botswuana firmaron en julio de 2000 para una ILEA en África con el fin de establecer una Academia Internacional de Policía similar a las existentes en Tailandia y Hungría.

El tema central de esta Academia es la intensa capacitación de los policías y profesionalización de los asistentes a los cursos por medio del llamado Law Enforcement Executive Development Program. Este programa reúne 45 participantes de varias naciones del continente africano para la capacitación en temas tales como la delincuencia transnacional, el apoyo a la “democracia” con la aplicación del imperio de la ley y la profesionalización de los asistentes para enfrentar la delincuencia.

Los gobiernos de los países que acogieron la ILEA son Botswuana, Lesotho, Malawi, Etiopía, Kenia, Uganda, África Oriental, Mozambique, Sudáfrica, Tanzanía y Sambia.

Países de la Comunidad de Desarrollo del África Meridional (SADC) componen el cuerpo a instruir. Existen futuros planes de expansión de incluir a otros países en el África subsahariana, se lee dice en la información oficial.

Con la instalación de esta ILEA se informó públicamente que “se desarrollaría una extensa red de ex alumnos para intercambiar información y colaborar en las investigaciones a nivel transnacional”. Los graduados de las ILEAS’ serían multiplicadores de las capacitaciones y de los programas una vez que retornen al país de origen.

Los cursos oficiales especializados suman ocho y se enlistan de la siguiente manera: conferencias de lucha contra el terrorismo, protección de instalaciones estratégicas, falsificación de dinero, blanqueo de capitales, tráfico de armas, control de fronteras, investigación criminal y documentos falsos.



ILEA Roswell, Nuevo México



Esta academia comenzó sus funciones a partir del año 2001. La característica de ella es que los cursos son impartidos en un tópico de justicia penal Universidad/Colegio y sus programas tienen formalmente “un punto de vista estrictamente académico.”

Los estudiantes son de a medio y alto nivel, así consideramos por los estándares de la ILEA. Participan desde jueces y funcionarios de la Justicia Penal de Europa del Este, Rusia, Los Nuevos Estados Independientes, La Asociación de Naciones del Asia Sudoriental y los países miembros de África Meridional. Los estudiantes provienen, después de ser graduados, de las ILEAS’ de Bangkok, Budapest, Gaborone, es decir, se integran a un segundo y mayor nivel de capacitación. No son principiantes, sino profesionales.

Los procesos de instrucción incluyen tópicos como la organización de la policía y su administración, el papel de los ciudadanos en la policía, los recursos humanos, la desobediencia civil y la disidencia, todos ellos elementos integrales que bien podrían enmarcarse en una nueva visión de la contrainsurgencia y el tratamiento coercitivo y activo del Estado hacia los movimientos sociales, entre otros sectores.

La versión oficial dice claramente: “La ILEA Roswell ayuda a lograr un importante objetivo de política exterior del Departamento de Estado, es decir, mejorar el profesionalismo de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley extranjera que les permitan combatir con eficacia la delincuencia en sus respectivos países y, al mismo tiempo, impedir la circulación de los elementos de la delincuencia transnacional en los Estados Unidos y en todo el mundo.”

Se trata ---en síntesis--- de la coronación de la política internacional de la contención contra enemigos externos y opuestos, reales o imaginarios, a los intereses estadounidenses. Es un escalón suficiente de la guerra contra el terrorismo, según los cánones globales de las agencias de policía de aquella nación. La gelatinosa doctrina de la lucha contra el terrorismo sigue vigente y echa mano de las agencias policiales.

Los cursos de la currícula a nivel básico son impartidos de manera temporal a Brasil, Colombia, Costa Rica y Panamá; luego a República Checa, Eslovaquia, Polonia, más adelante a Estonia, Letonia, Lituania, luego a Angola, Malawi, Mozambique, Tanzania, Perú, más después a Honduras, El Salvador y Guatemala; Kirguizistán, Tayiquistán, Uzbekistán; Botswuana, Lesotho, Sudáfrica, Tanzania; Laos, Malasia, Singapur, Tailandia y Brunei, Hungría, Eslovenia y Croacia. Todos los países considerados por Estados Unidos subdesarrollados. En realidad refleja la tensión entre el centro y la periferia del sistema mundo capitalista.



Alcances y nueva geopolítica de la contención



Las ILEA’S representan la nueva fase de reorganización interestatal mundial, centrado en las decisiones de los Estados Unidos, para adecuarse a las nuevas condiciones mundiales y erigirse como nación centro del sistema mundo.

La geometría del poder coercitivo mundial está diseñada para integrar en un solo bloque los parámetros y las acciones a emprender de “los nuevos actores de la seguridad”, dirigidos por Washington en una escalada silenciosa de la contención y control de poblaciones, en esta caso a nivel mundial.

Las policías locales son transformadas a policías regionales para atender no sólo la seguridad pública, sino la seguridad nacional y, más allá de estas fronteras institucionales, la seguridad hemisférica por regiones. Se trata de un Proto-Estado Global Policía. El Gendarme del Nuevo Orden Mundial.

¿Se trata de la transformación a mediano y largo plazo de los cánones generales del papel de los ejércitos? ¿Las policías sustituyen a los ejércitos en sus tareas clásicas? ¿Los ejércitos son obsoletos y ya no confiables para Estados Unidos y sus intereses geopolíticos?

A la par de estos mecanismos de las ILEAS’, desde hace una década se registra la espuma de la otra cara de la seguridad y la “guerra contra el terrorismo” (eufemismo adecuado a los intereses de los Estados Unidos) mediante las Empresas o Corporaciones Militares Privadas, las cuales fungen como soporte técnico y actividades militares fuera de los ejércitos convencionales y como verdaderos centros de preparación y adiestramiento de mercenarios de la guerra que resultan una problemática a ser analizada en trabajos futuros.


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Ricardo Martínez Martínez


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