El huracán bolivariano que llevamos por dentro aflorará y triunfará en la Clínica Popular Simón Bolívar de Mariara

Quién dijo que la Revolución Bolivariana se va a perder en la Clínica Popular Simón Bolívar de Mariara (CPSB). Hay en estos momentos en sus instalaciones un huracán de ideas soplando por los pasillos, por los cubículos, por los consultorios, por los rincones todos del centro médico más importante del oriente carabobeño.

Todo el que vaya a su sede, oirá, y sentirá el rugido de la ola revolucionaria; y es que ha sobrevenido rápidamente en un grupo de camaradas que allí ofrecen sus servicios unas ganas inmensas de meterle el pecho y la conciencia a la circunstancia adversa que hoy impregna a esa importante Clínica. Han empezado entre ellos y ellas a dialogar, a discutir el problema de la cínica. Sucede que el hecho político produjo su abracadabra social; bastaron dos documentos de crítica a su situación real para que se estimulara el zoon politikón de los buenos servidores públicos de la salud. “Somos animales políticos”, ya daba cuenta el filósofo griego Aristóteles.

En perspectiva positiva, comienzan a producirse reuniones y asambleas para escoger los voceros y voceras de los diferentes servicios, quienes serán los encargados de velar como el cóndor de los Andes, como verdaderos guardianes de la buena marcha del sanatorio mariareño. Existe la firme esperanza en las comunidades de Diego Ibarra, eso es irrefutable, de que algo bueno va ha surgir de este contacto humano, colectivo y desprejuiciado, por lo demás, y que no tiene otro objetivo, sino, el de relanzar este proyecto de salud, bandera de nuestra revolución y convertirlo en modelo para bien de nuestro pueblo.

Hay que apelar a la sensibilidad y al entendimiento de los compatriotas para someter en esta gran batalla del día a día a cualquier espíritu derrotista y hasta los maleficios etéreos invocados por los adversarios de la Revolución Bolivariana, por los que no quieren subirse en el carro de la historia, acaso pareciera que quieren encaramarse en el carromato de la muerte.

La CPSB es patrimonio del bravo pueblo de Aguas Calientes y de Mariara, de San Joaquín, de Guacara y de todo el eje oriental carabobeño. Por lo tanto, ese pueblo generoso y valiente no debe estar al margen de cuanto allí sucede. Habrá que encontrar soluciones, pero se alcanzarán colectivamente. No importa el silencio pasmoso de las autoridades nacionales de la salud, no importan los gritos histéricos de quienes ostentan un cargo circunstancial. Anótenlo. Al final habrá victoria popular en el combate. Es la lógica inexorable de la dialéctica de la historia.

Las contradicciones se irán agudizando paulatinamente allí, porque las ideas inoculadas por la sociedad hegemónica chocarán todos los días con el sendero luminoso del pensamiento socialista que se remonta hasta el firmamento ulterior con el lanzamiento del satélite Simón Bolívar, cuyo homónimo da nombre a la Clínica de Mariara. No es cualquier cosa lo que esta sucediendo, por eso no entienden nada de lo que está aconteciendo. Ha llegado el día en que la gente se sacudirá su esclerosis e inventará su propia vida, como ahora lo están haciendo los hijos e hijas del genio de Caracas en ese centro de sanidad.

Esta es una revolución en pleno desarrollo, naturalmente, con sus debilidades y con sus errores, si así no fuese, estaría muy lejos de ser una revolución auténtica, pero no es menos cierto que también posee un brazo vigoroso y un paso firme hacia un destino de progreso colectivo; además de exhibir una gran capacidad para enmendar los traspiés y la plana. Ya se sabrá quien es cada quien en la CPSB, en esta lucha de las ideas, en esta confrontación ideológica, que es inevitable que no tenga lugar en esta hora estelar de la patria. Sencillamente, porque la lucha de clases no es una invención de Carlos Marx, es el producto social más dinamizador de la propia sociedad, de la historia, pues.

Cuando se decide ser libres, Camaradas, nada ni nadie puede detener ese tifón que llevamos por dentro. Allí abundan patriotas, que estoy, más que seguro, darán la pelea todos los segundos, todos los minutos y todas las horas que tienen todos los días, todas las semanas y todos los meses de cada año. Cualquiera que ose oponérsele a esa corriente poderosa de aires tempestuosos, se diluirá ante el avance del pueblo expresado en Ustedes, queridos hermanos y hermanas que sin temor a equívocos triunfarán en esta batalla por una nueva Clínica Popular Simón Bolívar parea felicidad de nuestro gran pueblo. Y si la felicidad es más importante que la riqueza, como decía Marcase, entonces luchemos todos por ser felices conquistando espacios de liberad, siendo actores y actrices principales de la historia presente.



¡Viva la espada invencible de Simón Bolívar!

¡Larga vida a nuestra Revolución Bolivariana!

¡Viva nuestro Comandante Hugo Chávez Frías!

¡Viva la Clínica Popular Simón Bolívar de Mariara!


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Isrrael Sotillo


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