Necesitamos reconstruir Carabobo pero para la vida

Se ha dicho repetidas veces que se vive una sola vez, pero no tenemos conocimiento, hasta ahora, de alguien que se haya ocupado en dar una explicación del por qué esta manifestación viene siempre acompañada de la percepción de que lo que se vive es muy breve. El punto es que la vida es finita y se vive tan solo una sola vez.

Y el asunto torna a agravarse, mucho más, porque lo que ya es un problema existencial sin solución; a los venezolanos, que en su inmensa mayoría viven con un salario que para lo único que sirve es para generar una vida llena de tormentos porque reduce al trabajador venezolano a ser un simple esclavo moderno al servicio de la acumulacion capitalista, les ha tocado además, hasta el sol de hoy, haber perdido, desgraciadamente, sin posibilidades de recuperarlos, los últimos 10 años de su única y percibida corta vida finita sacrificada en el altar de la peor de las deidades, el disparatado modelo capitalista madurista.

Pero por encima de esa terrible constatación y dolorosa pérdida, que significa no poder recuperar nunca jamás diez años de existencia, la vida refluye y sigue desarrollándose con esa terquedad autopoietica que insiste en soñar por conseguir la utopía de vivir en un ambiente cumunitario lleno de vida suficiente y felicidad plena, impulso vital este que concita entonces la curiosidad por saber cómo eso puede llegar a realizarse.

En tal sentido, y porque estamos absolutamente convencidos de que existen posibilidades reales de cristalizar tal deseo, es que nos"imaginamos" un conjunto de proyectos viables que integrados conforman un gran proyecto colectivo de vida enmarcado en la necesaria y urgente reconstrucción del acontecer cotidiano del pueblo en la geografía del estado Carabobo y ojalá que en toda Venezuela. Reconstrucción transversalizada, por esa deseabilidad de tener la oportunidad, antes de que acabe la vida en esta dimensión o, de entrar a la oscuridad, para poder vivir la transición hacia la experiencia de una cultura radicalmente diferente dirigida hacia una existencia más dignamente humana.

Claro está que para lograr entrar en la transición antes mencionada, la humanidad pensante y organizada en Carabobo está obligada a derrotar definitivamente a las fuerzas políticas oscuras que existen en la región y están al servicio del mal, o sea, actúan a favor del capital y en detrimento de la vida de los carabobeños. Pero para lograr este cometido las fuerzas sociales del bien deben reunir sus fuerzas en un instrumento político, de una alta disciplina organizativa, de un fuerte arraigo entre la población, que desarrolle una estrategia múltiple y que muestre un programa claramente en favor de sacar a la mayoría del pueblo carabobeño del empobrecimiento.

Creemos que para lograr el cometido de elaborar una propuesta en la cual se sientan incluidos aquellos sectores de la sociedad que desean transformar la realidad para sacar a las grandes mayorías empobrecidas y no para favorecer a un partido, grupo o sistema de explotación y alienación como lo es el capitalismo, se requiere hilvanar distintos saberes y entretejerlos con sentimientos y sentidos antihehemónicos en un solo lienzo de alianzas que puedan ayudar a la emergencia de un Carabobo posible.

No ignoramos que somos parte de un mundo y que este mundo atraviesa por una crisis civilizatoria catastrófica multidimensional, en la cual, incluso, está amenazada hasta la misma continuidad de la existencia de la especie humana. No obstante esta locura de naturaleza criminal de los multimillonarios del mundo reforzada por su metabolismo insaciable y energivoro de poder, aquí no sucumbimos en la fatalidad histórica y al contrario lo apostamos todo en la convicción de que otro mundo menos desigual e injusto es posible edificarlo.

Proponemos pues llevar a cabo un plan que tal vez algunos lo califiquen de perogrullo, es decir, de muy sabido. Lo que pasa es que el simple logro de cumplir con las realizaciones más sentidas y sencillas en este momento tan desastroso y precario que atraviesan los venezolanos, se transforman en cambios de un profundo calado sobre todo en la vida de la inmensa mayoría del pueblo empobrecido de Venezuela.

No pretendemos, con un plan de metas tan evidentes como estas, decir que nos hemos trazado, aunque si lo soñamos, edificar en poco tiempo, una nueva civilización, una Shangri-la carabobeña, sin embargo, nada más con poner a funcionar todas las instituciones de la sociedad en función de trabajar en la búsqueda de satisfacer las necesidades reales de la población eso ya sería una transformación casi que telúrica que sacudiría el statu quo de este ya inservible modelo social, y emerja, no albergamos ninguna duda, un modo de vida nuevo entre los carabobeños, lo que aspiramos para todo el país.

Habrá también que intentar dar una explicación sucinta, de cómo vamos a operacionalizar los proyectos aquí planteados para un poco romper con el hábito de sólo hacer diagnósticos y la críticas puras, nos parece pertinente que pasemos a los tratamientos que apunten a cómo debe construirse la nueva realidad.

Esta brevísima reflexión tiene para nosotros el encanto, ojalá lo tenga igualmente para el lector y despierte el intercambio de ideas dejando de lado la diatriba infecunda, de un viaje hacia las tareas postergadas o evadidas y que se hicieron con el tiempo lejanas, extrañas y desconocidas, por eso, hay que repetirlo de una manera más específica, hacer que funcionen al mismo tiempo un sistema productivo destinado a satisfacer las necesidades de la gente con un sistema de salud de calidad para todos combinado con un sistema público de educación con calidad sumándosele a todo ello un sistema de servicios públicos eficientes, es, qué duda cabe, navegar hacia un mundo sorprendente, más atractivamente humano, más digno, sin desigualdades e injusticia, sería definitivamente un mundo algo mejor. Se trata finalmente como dice Don quijote: desfacer agravios y enderezar entuertos". Se trata de iniciar la aventura de experimentar un mundo nuevo, nuestro mundo local, o, dicho con un lenguaje más geométrico, torcerlo en dirección a los intereses del pueblo.

Finalmente, queremos mencionar, haciendo uso de las comparaciones y los contrastes como métodos para construir conocimiento, queremos decir lo siguiente, el Estado Carabobo en la actualidad nos trae al recuerdo la novela de Gabriel García Márquez, Mis putas tristes, por lo que tienen en común, es decir, el estado Carabobo está bien pintadito, pero estructuralmente empobrecido, es la misma condición que tienen estas mujeres de la novela garciamarquiana.



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Arnaldo Aguilar Dorta


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