El (proto) liberal ya está derrotado. Ahora qué hacer?

Mayor contubernio, con el lenguaje del imperialismo norteamericano, que el demostrado en la amenaza que le propinara el protoliberal a la autoproclarnada dirección del Psuv de Carabobo, imposible: "O están conmigo o con ese escrito infame". Les recuerda a alguien?

Después de dos eventos: uno, la reunión obligada de la autoproclarnada y regañada dirección del Psuv de Carabobo, en la cual los personajes asistentes parecían más bien sacados del cuento "El diente roto". El otro, la concentración en el Teodoro Gubaira: " decorada con un rojo rojito forzado" y "que fue más bulla que cabuya", con "libretos soplados y transmitidos en cadena nacional". Puede inferirse una gran conclusión: "que el protoliberal Lacava está derrotado políticamente en el alma del pueblo Carabobeño"; y eso, no tiene compón. Lo que deja también en evidencia, que la gente se dio cuenta que sus planes son hacerse con el patrimonio público y natural del Estado Carabobo para ofrecerlos en subasta, en el antinacional negocio de la privatización protoliberal, dejando un saldo de daños materiales y espirituales incuantificables al pueblo de Carabobo. Hay que prepararse para el posdesastre.

Nunca estará demás, repasar el inventario de daños causados por el políticamente derrotado (proto) liberal, porque no solo nos permitirá diagnosticar y valorar nuestra situación actual, sino que de la identificación, delimitación y correcta interpretación de los mismos dependerá el diseño del Plan de Reconstrucción del Estado Carabobo que deberá llevar a cabo el movimiento social alternativo chavista, revolucionario y socialista, que no deja de crecer.

Algunos de los problemas a resolver en dicho Plan de Reconstrucción son: Medidas de protección al salario de todos los trabajadores que en la actualidad es uno de los más bajos del planeta ya que en Carabobo la autoridad del Estado no aplica para proteger a los más pobres pero sí para ser complacientes con los hambradeores del pueblo. Medidas para organizar un sistema económico comunal que produzca valores de uso para satisfacer las necesidades radicales del pueblo. Medidas de recuperación del sistema público de salud, hoy inservible. Medidas de salvación del sistema público de educación, en la actualidad destartalado. Medidas de reactivación del aparato productivo, tirado en el suelo. Medidas para construir un sistema regional de saberes y haceres en ciencia, tecnología e innovación con lógicas comunales, hasta ahora inexistente. Medidas de protección y conservación del ecosistema agredido por la brutal extracción de recursos naturales. Medidas para impulsar una agricultura agroecológica. Medidas para organizar un sistema público de transporte, totalmente desmantelado. Medidas para organizar un sistema público de gas comunal, actualmente privatizado y caótico. Medidas para organizar un sistema de comercio al detal con precios justos, hoy en manos de especuladores. Medidas para organizar un sistema regional de cultura y recreación hoy infectado de vampiros. Medidas, entre otras, para sacar a la población sumergida en un "gran trastorno" como lo decía Enrique Bernardo Núñez, o en la miseria, muy bien narrada por Fermín Toro.

Pero, los últimos tumores del protoliberalismo en Carabobo hay que terminar de extirparlos, obligándolo a que abandone sus cómodos y tranquilos refugios bien pagados del "Mago de la cara de vidrio" como también las redes sociales, y llevarlo a los territorios comunales para someterlo allí, en vivo y en directo a la voluntad popular.

Qué hacer? Se preguntaba el arquitecto de la revolución bolchevique. A lo que nosotros respondemos con la misma propuesta que hemos indicado en reiteradas ocasiones: "La tarea principal que se desprende no es otra sino la articulación de un amplio movimiento social alternativo, como una fuerza política multiplicada, que produzca los necesarios encuentros y diálogos entre las diferentes fuerzas sociales para construir acuerdos. Un movimiento social alternativo que despliegue un nuevo sentido común, que actué con protagonismo, que siempre esté buscando los nudos e identificando las razones para fortalecer la unidad en la diversidad, que siempre esté emergiendo y se mantenga palpitando al calor de la vida cotidiana en las entrañas de la diferentes comunidades y gremios, que construya su propia hegemonía para lo cual tendrá que hacer uso de todas las herramientas establecidas en la Constitución. Exigir, por ejemplo, aplicar entre otros instrumentos el Presupuesto Participativo a partir del cual se le transfiera la planificación, producción, control y la administración de los planes de desarrollo y todo el Poder Público Regional a las comunidades. Y sobre ese ejercicio democrático ir forjando la nueva sociedad comunal.



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Arnaldo Aguilar Dorta


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