La ética y el cambio climático: el fracaso de la Cumbre de Copenhague

En este artículo se hace un breve análisis de la cumbre Copenhague, de su fracaso en términos éticos, y de la responsabilidad que tenían los países participantes para ese momento.

El problema del cambio climático siempre ha sido considerado como un problema ético-moral, fundamentalmente porque el problema del clima deviene de las practicas humanas como la acumulación de enormes cantidades de dióxido de carbono y otros gases que causan efecto invernadero en la atmosfera, trayendo resultados negativos a nuestra vida y bienestar. Efectivamente, las transformaciones climáticas podrían no haberse magnificado de la manera como lo han hecho y su desarrollo pudiese prevenirse si cambiáramos nuestras conductas. De lo anterior se desprende, que el cambio climático procede del ser humano y afecta radicalmente el medio ambiente

Las transformaciones iniciadas en la Convención Marco para el Cambio Climático, que dio nacimiento al Protocolo de Kioto, provocó constantes presiones aplicadas de forma radical por los movimientos sociales, ambientales, las evidencias científicas, y el liderazgo presentado por la Unión Europea, que le quitó protagonismo a los Estados Unidos como policía del mundo, cuyas política capitalista y poco ética deterioran el medio ambiente al no disminuir las emisiones, desvaneciendo las posibilidades de frenar el cambio climático.

Estos problemas ambientales, fueron el escenario propicio para dar cabida a la cumbre de Copenhague, en el año 2009, donde se explicó sobre el cambio climático producido a nivel mundial, buscando llegar a un acuerdo transnacional sobre una base ética. En la cumbre de Copenhague, se reconoce la existencia del problema referido al cambio climático producido por la inconciencia y falta de políticas sociales conservacionistas del medio ambiente, de las industrias capitalista, es ahí donde se requiere de la cooperación internacional y se hace un llamado para que los países más desarrollados, establezcan condiciones mínimas a las industrias que producen contaminación, de ciertas obligaciones no vinculantes que permitan controlar las emisiones y compromisos de tipo financiero, tratando de alcanzar visiones compartidas sobre la acción cooperativa donde influya un objetivo común, la reducción de emisiones.

Los compromisos pactados en la cumbre de Copenhague, buscan mitigar y reducir las emisiones de los países más avanzados e industrializados, abordando por primera vez el problema del 20% de emisiones procedentes de la deforestación. Los cuatro pilares post-Kioto son: mitigación, adaptación, tecnología y financiación.

Para que Europa pudiera recobrar el liderazgo perdido, debió fijar una posición radical para disminuir en un 30% las emisiones durante el año 2020 respecto a la última década, esto lo hizo con el propósito de mantener su liderazgo en la lucha contra el cambio climático, estas propuestas conservacionistas, social y netamente ambiental permitió al aparato productivo de Europa, crear un sector industrial pionero como modelo para el mundo. Para la Unión Europea es un compromiso cumplir de forma voluntaria y no bajo la presión de ningún factor externo o extranjero, a que otros países lo hagan y apliquen estas políticas sociales, ambientales y de tipo conservacionista, que generan mayor competitividad en la economía europea, y que sea esta modelo e incentivos para otros países. El propósito de reducir en un 30 % las emisiones, podría alcanzarse si todos los países miembros o participantes de la cumbre de forma equitativa aplicaran los esfuerzos correspondientes para alcanzar el objetivo planteado en el compromiso de Kioto. Estos compromisos han traído consigo resultados positivos para Europa y los posiciona como punta de lanza en los sectores industriales y de conocimiento para disminuir significativamente la dependencia energética.

Estas propuestas ambientales serian alcanzadas de una forma más certera si Europa actuará con más ambición en los sectores industriales energéticos, creando conciencia ética de ahorro y eficiencia, como también en los sectores denominados como difusos; esto pudiese hacerse sin falta de su capacidad productiva. Siendo más incansable en el área de transporte tratando de crear una cultura un poco más conservacionista, minimizando la producción de insumos o residuos contaminantes urbanos. El cambio de mentalidad en los procesos productivos, daría nuevas oportunidades a la economía y el empleo en Europa, esto debe hacerse de la mano con los factores de producción, es decir, la mano obrera, a través de las mesas de dialogo social.

La cumbre sobre el cambio climático de Copenhague, se enmarcó en una iniciativa antidemocrática y clandestina, por parte del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, al pronunciar un discurso engañoso y demagógico, humillando a los movimientos sociales, a las instituciones científicas y a otros invitados que hicieron sus aportes desde el punto de vista conservacionista, lo cual no contribuyó al fin último de la cubre. Según los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y Bolivia, Evo Morales, la cumbre fue un rotundo fracaso desde antes que la cumbre empezara. Ellos compararon la represión policial ocurrida en la cubre con la actuación nazi en los años de 1940. En la Cumbre del Clima, si existió algo importante y fue el promover y dar a conocer a la opinión pública mundial, el caos político creado y el trato humillante a los Jefes de Estado y de Gobierno, que representan los movimientos sociales, de izquierda con mentalidad conservacionista.

Finalmente, se desprende del análisis que la no obtención de convenios serios legalmente concebidos y vinculantes con el único propósito de proteger el medio ambiente afecta a las verdaderas víctimas del cambio climático, que son millones de habitantes aquejados por los cambios brusco que sufre el ambiente por las sequias, las inundaciones y los fenómenos climáticos extremos. Por las altas ambiciones de poder y mercenarios capitalistas para no parar la producción en gran escala en las empresas que dañan el medio ambiente y en la reducción de las emisiones, se deja en riesgo la oportunidad de proponer y realizar una serie de modelos productivos y patrones de producción que traerían consigo un cambio, con nueva mentalidad ética, conservacionista y verde, que traería como resultados mejoras en la calidad de vida de muchos, a los cuales se les crearía una conciencia más dirigida a la protección del medio ambiente.

Bibliografías consultadas

Díaz, R. (34/2013). Ética ambiental y desarrollo: participación democrática para una sociedad sostenible. POLIS, en línea, Publicado el 22 julio 2013,. URL: http://journals.openedition.org/polis/8951

Fernández, A. (2011). De Copenhague a Cancún. La urgencia de salvar al planeta y la emergencia de una nueva ética. https://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/article/view/90/94

Ratzinger J. (67-68/ 2006). Lo que cohesiona el mundo. Las bases morales y prepolíticas del Estado. Tópicos, Revista de Filosofía. https://www.redalyc.org/pdf/3230/323028515005.pdf

 

abogcarlosb@gmail.com



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