¡Me late…!: ¿Ordenó el emperador sacrificar al autojuramentado Guaidó?

Más allá de las escaramuzas sociales; la desesperanza y falta de convocatoria en los continuos llamados del autoproclamado y ahora nada santo Juan Guaidó –según la propia oposición– viene configurando un clima de extremo cuidado al que, desde estas líneas, sugiero prestarle mucha, pero mucha atención. No sería la primera vez que algo así discurre por las despiadadas mentes criminales de quienes dirigen, los grandes, los que mandan en la oposición, allí todo peón es sacrificable:

Pompeo viene a Latinoamérica, fundamentalmente Brasil y Colombia a tapar derrotas y tropelías, con distracción sobre Venezuela, ¿cuándo no? Lo que no cuadra de esa visita y desde entonces ocupa las horas del día y la noche es ‘la falta explicita de respaldo o mención a Guaidó’ –quien desde Venezuela se inventó una participación wikipediana y farandulera en el pleno de las Naciones Unidas– ¿Se le olvidó a Pompeo? ¿Fue a propósito o ya lo descartaron de la lista de los imprescindibles? Todo hace pensar –de la actuación de Pompeo– que vienen con la mayor violencia posible contra Venezuela, toda, todita, pero en ese plan; el autoproclamado es solo una marioneta, un peón al que «le llegó el turno del sacrificio por su emperador». «¡El pobre tonto no sabe ni se imagina hasta dónde han decidido respecto a él!», Julio Borges y Ramos Allup, «¿bien enterados, permanecen silentes y a buen resguardo?». La violencia progresiva a lo largo y ancho de Venezuela, sin liderazgo opositor de vanguardia no es suficiente para derrocar al gobierno ni mucho menos para una intervención armada directa, como sí lo sería una bombita, atentado, que diera al traste con la vida de tan desafortunado y bobo personaje. El expediente mediático que se ha armado con extrema virulencia y rapidez requiere de un evento catastrófico que señale directamente a Nicolas Maduro como autor intelectual y material del hecho. Sin duda; que el hecho, de escenario cinematográfico y espectacularidad noticiosa, como elemento percutor, en segundos daría la vuelta al mundo y en veinticuatro horas, cuando mucho, desde Estados Unidos el Congreso habrá autorizado el uso de toda fuerza letal posible contra el pueblo y el territorio venezolano en justificación de un extenso, prolongado y devastador bombardeo, doce horas antes, desde Brasil y Colombia. ¡Después no importará nada ni nadie, todo será tierra arrasada!

Ese escenario apocalíptico, de resolución inmediata de la Cuestión Venezuela, a parte de la falta de mención y respaldo de Pompeo, tiene asideros bien establecidos en la intuición y percepción del desproporcionado ataque que Guaidó viene recibiendo de la oposición residenciada en Miami, ahora resulta que «nadie lo quiere» «¿Ya solo ‘muerto’ le es útil contra la República?». Hasta el mismísimo Marcel Granier, «hacedor y forjador de generaciones de relevo», junto a Leopoldo –matacura– Castillo han salido a desprestigiar, a no ver ni reconocer el liderazgo que hasta Donald Trump alabó en pleno Congreso estadounidense. Entonces nadie dijo nada. ¿Cómo, cuándo se les perdió? ¿Quién se lo llevó? ¡Todo mundo se sorprende del dinero que se ha robado! ¡Caramba, y en Estados Unidos, su protector, son pendejos, ellos autorizaron, como caramelos para un niño lo engolosinaron y ya rechonchito, lo conducen al matadero! ¡Al final con ese dinero no se quedará! Para Donald Trump, ese triunfo sobre Venezuela TODA, sería una verdadera y definitiva estocada en la campaña electoral estadounidense, contra los Demócratas y todo el sistema de derecho internacional.

No sé ustedes, pero a mí; cada vez me late…, como chocolate, y esa intuición durante estos últimos veinte años, pocas veces falla. A Guaidó; estaría más pila que el gato de Rayo-Vac, no sea cosa que de verdad, ‘verdaita’, su emperador y compinches, en aras de concretar la tan anhelada y solicitada intervención militar extranjera, para goce y disfrute de Allup o Borges, estén prestos, listos para ejecutar, en tu contra, tan macabro y despiadado plan, eres uno más de los sacrificables, desechables, y sabes bien que Allup y Borges nunca te dejarían llegar y ejercer la presidencia de la República fuera de lo mediático y caricaturesco. ¡Es hora de saber dónde están los amigos y quiénes son los verdaderos enemigos!

A quiénes siguen y leen estas líneas piénsenlo: «Desde el escenario farandulero y caricaturesco con el que Donald Trump desde los Estados Unidos pretende gobernar al mundo, no es descabellado; ¿verdad?»



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Felipe Marcano


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