Crónica de la gran revancha (VI)

Dentro de esta gran revancha entre Chávez y Bush, a quince asaltos, hemos venido exponiendo, a bulto, los diversos embozos de los que se ha valido el contrincante… ¡gringo capitán! para tratar de vencer al gladiador de Sabaneta. Ninguno de esos enmascaramientos le ha dado resultado alguno, y sólo lo que ha ganado hasta ahora -y muy bien merecido, por demás- es que, con cada día que ha pasado, la Comunidad Internacional se haya dado cuenta de lo ineficiente que ha resultado este mequetrefe como pendenciero, además de lo tanto que logra menoscabar un cierto prestigio de su país que, mal que bien, y aunque con grandes ambigüedades y tretas, había venido forjándose. Pero no podemos (parafraseando al novísimo proverbista Rosales) pedirle ni siquiera un cuarto de pera a ese “horno”…

Pues bien, observando que se trata entonces de un proceso electoral, donde lo que procede es que los electores nos detengamos en el análisis de las diferentes ofertas para ver cuánto el país pudiera progresar aplicándolas, nos toca ahora un poco tratar de exponerlas, al menos en todo cuanto las haya habido hasta los momentos.

Por parte del candidato Chávez, está la obra revolucionaria de gobierno en sus líneas estratégicas hasta ahora; a saber: haberle devuelto la dignidad, la alegría al pueblo de Venezuela; haberle devuelto su potencialidad económica al país a través de su lucha ideológica en favor del precio justo del petróleo y la incorporación de PDVSA a la soberanía plena de la nación; su sentido de justicia social al haber inclinado la dinámica obra de su gobierno revolucionario preferentemente en favor de los excluidos de siempre, a través de creativos programas de salud (Barrio Adentro) y educación (las diversas misiones educativas), además de luchar enconadamente para darles un nivel de vida decoroso a través de promover con ideas y recursos financieros proporcionales el empleo, a través de las medianas y pequeñas empresas y cooperativas, cancelando poco a poco la gran deuda social acumulada durante largo tiempo de injusticia y parcialidad; su lucha por hacer nacional la economía del país y preservarla de las agresiones esquilmadoras del gran capital nacional y transnacional explotador y dominador; haber emprendido su gobierno el desarrollo económico endógeno (recientemente recomendado por la ONU ante el fracaso del Consenso de Washington) mediante estrategias de mediano y largo plazo (industria, agricultura, minería, ciencia y tecnología) y, en infraestructura, metros, trenes, autopistas, carreteras, trolebuses, puentes sobre el Orinoco, represas, hospitales con sus modernísimas dotaciones; haber desarrollado una política exterior que colocara al país en los primeros planos de la realidad internacional con el objetivo de un mundo multipolar; su apasionada y productiva acción en favor de la integración latinoamericana y, en especial, de la sudamericana; haber convertido a la Fuerza Armada de ser una fuerza de ocupación del imperialismo, en un verdadero “Ejército libertador”; haber saneado la economía, a extremos tales, que el crecimiento ha alcanzado niveles sin precedentes, la inflación bajado considerablemente, y las reservas internacionales hallándose en niveles también sin precedentes, lo que ha convertido a Venezuela en un país solvente.

Y en lo que correspondería a su oferta concreta de campaña para el 3 de diciembre próximo venidero, comunicó que, “en el próximo período, aplicará el proyecto Simón Bolívar, que consta de siete puntos estratégicos para la nueva etapa de la Revolución, a saber: la nueva ética socialista, una convocatoria (esta vez suya) a su propio referéndum revocatorio, un nuevo modelo socialista de producción, la democracia protagónica revolucionaria, una nueva geopolítica nacional e internacional y, Venezuela, como una potencia energética mundial”.

Por parte ya del contrincante Bush, además de sus constantes amenazas, sólo pudimos evaluar, como lo más valioso e ingenioso, y además, hasta como lo más serio de toda esa vaina, la de su operador candidatoso apodado Er Conde, quien ofreciera “prohibir los frijoles y las caraotas para que no existan más peos”… Y que, si no fuera porque Er Conde echaría con Venezuela el chiste más asqueroso de su repertorio, preferible habría sido que fuera el candidato único, porque, lo otro, lo que le sigue en relevancia a lo de la prohibición de las caraotas y los frijoles, es lo del cestatiket con su derivación en tarjeta de débito, ambos instrumentos de naturaleza petrolero-financiera creados por el vulgar ingenio demagógico de Petkoff y Rosales, y, a última hora, bautizada en el Eurobilding (con derroche de mucho más ingenio demagógico) como “Mi negra”; y ella, dentro de una muy “ingeniosa” concepción general parida ya por Primero Justicia en el seno de su “tanque de pensamiento”, con su enjundioso “programa de gobierno basado en la justicia, oportunidades y empleo para todos…” por lo que se deba quizás, a estos tiempos actuales de convergencia intertropical, que se vea tan nuboso y espeluznante ese programa… Además, se sospecha que la única “verdad” que haya dicho Rosales, “el tenebroso”, hasta ahora, sea que su programa de gobierno “no estará lleno de mentiras”…

¡Qué horror! por no proferir otra expresión que, con más valor que yo, seguro articularía Barreto, el alcalde que la más cruda gazmoñería patria pretende desacreditar por vulgar.

Y a propósito de lo vulgar, podría decirse que:

¡Vulgar es la manada de burros y burras que se llevara Er Conde al CNE, y que pudo haberse "armado" toda allí… Claro, al menos los burros!..

¡Vulgar resulta el tono gangoso del otoñal patiquín Marcel Granier cuando expone sus sospechosas fruslerías políticas como avezado y presunto braguetero que es!

¡Vulgar resulta esa figura esperpéntica que mientan La Bicha!

¡Vulgar es la cara de “león bisco” esa que pone Alberto Federico Ravel cada vez que trata de explanar sus “agudas” coartadas con su ya habitual ira culpable!..

¡Vulgar, en fin, resulta Manuel Rosales, “el tenebroso”, quien con su aturullamiento al avanzar en sus escuálidas caminatas, a lo único que se asemeja es a un becerro urgido al que se le hubiera extraviado la ubre de su madre!..

Continuará…



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Raúl Betancourt López


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