Otra prueba de fuerzas

Ayer, segundo fracaso consecutivo del paro convocado por la Mud y cierre de campaña del Psuv con la Avenida Bolívar y adyacentes inundadas por la marea roja. Hoy, llamado de la oposición a "La toma de Venezuela", en simultáneo con una concentración frente al palacio de Miraflores, a realizarse a las 13hs en homenaje al cumpleaños de Hugo Chávez.

Imprevista y aparentemente no preparada, "La toma de Venezuela" fue convocada por algunos dirigentes de la Mud minutos después de concluida la concentración masiva en apoyo a la Constituyente. Al final de su larga alocución, el presidente Nicolás Maduro hizo un último llamado a constituir una Mesa Nacional de Diálogo y Reconciliación, dirigida explícitamente a los presidentes de los cuatro partidos opositores integrantes de la Mud.

Mientras tanto se reportaban tres policías muertos a balazos en el estado Mérida, un muerto y 131 detenidos en el estado Zulia, heridos en diferentes ciudades, un adolescente muerto en El Paraíso y otros dos muertos en Caracas. Algunas de estas informaciones provienen de portales informativos crudamente opositores, así como de diarios y canales de TV enfrentados al gobierno; sus datos no siempre pueden ser confirmados, aunque está fuera de duda la persistencia de la violencia tras más de 100 días de intento insurreccional, hasta el momento no concretado.

Las autoridades cuentan alrededor de 110 muertos. Los guarimberos, a los cuales el gobierno califica como terroristas, incendiaron 29 personas, de las cuales 9 fallecieron y varias continúan en grave estado. Jóvenes ("algunos casi niños", dice un corresponsal argentino, sin ahondar en las razones de tal característica) han incendiado más de 5 mil pequeños negocios que se resistieron a cumplir órdenes de paro de los guarimberos, 500 autobuses, un número indefinido de camiones de carga, varios jardines de infantes y hasta una maternidad con madres y bebés dentro.

El hecho es que todo parece haber desembocado ayer en la multitudinaria marcha de respaldo a la Constituyente y el fracaso del paro opositor. Hoy habrá una nueva prueba de fuerzas, cuyo resultado dará más y mejores indicios de lo que ocurrirá el domingo 30, a la hora de votar por 545 constituyentes y la perspectiva de una aceleración del proceso revolucionario.

Incógnitas

No es posible traducir directamente a cantidad de votos la oleada nacional de inmensas manifestaciones a favor de la Constituyente. Dos factores llevan a pensar en una respuesta altamente positiva. Uno es que además de marchas, actos y concentraciones, se puede percibir un renacimiento de la esperanza –en muchos casos dubitativa- en el pueblo no politizado. El otro, la formidable maquinaria de concientización y movilización que ha armado y puesto en marcha el Psuv. Y lo ha hecho, esta vez, de manera austera y con notable eficiencia.

Combinados, estos nuevos datos de la realidad permiten creer que el domingo 30 será una jornada de gran participación, lo cual implicaría a priori un éxito vital para el gobierno y el presidente Nicolás Maduro.

Hay condicionantes, sin embargo, que impiden un optimismo ingenuo. Son muy hondos los efectos de las penurias económicas que ha vivido la mayoría de la población que durante dos décadas apoyó a Hugo Chávez y luego a Maduro. Sobre todo porque fueron a la par con manifestaciones de burocratismo, corrupción, indolencia e ineficiencia de funcionarios a todos los niveles. Esas lacras parecen estar en vías de superación, pero sus responsables no han sido sancionados a la luz de las masas.

Las carencias materiales, que comienzan por la falta de alimentos básicos, o la dificultad para obtenerlos, o los precios inalcanzables, desanimaron, desmoralizaron e incluso empujaron a la oposición a una parte considerable del chavismo de base. Este debilitamiento provocaría –y a la vez se complementaría- con la fuga de no pocos intelectuales y funcionarios oficialistas convencidos de que el barco se hundiría irremediablemente.

De hecho esto obró como una suerte de depuración indolora en el gobierno y el Psuv y tal vez haya sido la causa de la posibilidad entrevista por Maduro y su núcleo más próximo, para relanzar el proceso revolucionario apelando a una herramienta inusual, inesperada para muchos, que convoca al conjunto social con eje en explotados y oprimidos y les propone ser los artífices de un nuevo contrato social, a partir de sus intereses.

La caída en el funcionamiento productivo y la distribución de bienes fue provocada por razones de arrastre pero detonada por la caída de los precios del petróleo, aprovechada por la burguesía y el imperialismo mediante una feroz guerra económica. Y fue tan vertiginosa como puede indicar que el precio del petróleo se derrumbó de más de 100 dólares el barril a menos de 30.

Este simple dato, que está lejos de explicar la totalidad y hondura del problema, hace más revelador un hecho que ocurrirá también esta tarde: Maduro entregará las llaves de la casa 1.700.000 construida por la Misión Vivienda Venezuela y entregada a las familias más pobres y desposeídas de la nación.

La vocación plebeya, proletaria, revolucionaria y socialista del equipo dirigente está resumida en este dato crucial, aunque no ha convencido a ciertos sectores de izquierdas antes asociados al gobierno, que hoy llaman a abstenerse en la elección.

Falta un día y medio para que se inicien los comicios constituyentes. Hasta este momento, "La toma de Venezuela" anunciada por la oposición para hoy no pasa de una balandronada más de figuras sin condiciones de ningún género y, ante todo, sin apoyo social de ningún tipo. Penden de la voluntad de unos pocos grandes capitalistas locales y de confundidos funcionarios del Departamento de Estado estadounidense.

Una gran movilización opositora o hechos de violencia mayor podrían afectar la elección. Hasta último momento, con el saboteo y actos terroristas contra centros de votación, el gobierno deberá afrontar el riesgo de una confrontación inevitable, evitando a la vez la tentación de utilizar una fuerza abrumadoramente superior para aplastar a los grupos pseudoinsurgentes y el peligro de que la permisividad consolide el miedo de un sector muy amplio de la sociedad amenazada para no votar. El destino está en juego. Y no sólo para Venezuela.



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Luis Bilbao

Escritor. Director de la revista América XXI

 luisbilbao@fibertel.com.ar      @BilbaoL

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