Ley Habilitante contra la corrupción deja a la oposición en pelota

La ofensiva chavista contra la corrupción abruma a la oposición. Son muy importantes y, por supuesto, muy esperados los esfuerzos que se vienen haciendo, con el liderazgo del Presidente Maduro, para combatir esa vieja plaga. Por haber tenido siempre presente que la Revolución Bolivariana prorrumpió de las reservas éticas de la Patria, cuando el régimen puntofijista se había hundido completamente en la podredumbre de la corrupción, nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez se propuso en todo momento con firmeza, incluso hasta en sus últimos alientos, extirpar ese tumor; es una de las enseñanzas doctrinales fundamentales que nos dejó.

Si no fuera porque es un tema muy serio, pudiéramos decir que ya es un lugar común decir que la corrupción en Venezuela tiene raíces históricas. El escritor Luis Britto García hizo un recorrido rápido por ellas: “La Conquista fue una colosal operación de saqueo, que apropió por la fuerza los bienes y el trabajo comunes para beneficio de una minoría ínfima. En la sociedad colonial de castas los cargos se vendían, y su estratificación discriminatoria se prolongó durante la República, dejando como principal recurso de ascenso social la riqueza rápida…proveniente del latrocinio. Con la irrupción de la economía petrolera y minera, los bienes e ingresos públicos superan a la economía privada, y surge una hornada de nuevos ricos y nuevos corruptos del tráfico de concesiones y del ordeño del Estado.”

El anuncio del Presidente Maduro que acudirá a la Asamblea Nacional a solicitar una Ley Habilitante para legislar contra la corrupción dejó a la oposición en pelota. Esta derecha, heredera de la corrupción de la IV, afirma que se trata de un plan para acentuar una supuesta persecución política. Es muy evidente que la oposición pretende, con ese falaz argumento, defender a troche y moche a sus corruptos, como de manera desvergonzada lo hizo ante las denuncias contundentes contra algunos de sus líderes en la misma Asamblea Nacional.

Para alcanzar las 3/5 partes que habilitan al Presidente de la República (artículo 203 constitucional) contra la corrupción sólo falta un voto para los 99 necesarios. Los diputados opositores que se opongan pasarán a ser sospechosos como lo dijo el vicepresidente Arreaza. Ya oímos decir por Globovision, el pasado día 22, al diputado Carlos Andrés Michelangeli que se opondrá a la Ley Habilitante anticorrupción, la calificó de “innecesaria”; por algo será. Este adeco, aspirante a alcalde de Barcelona, es heredero de Gonzalo Barrios quien expresó sin tapujo: “en Venezuela no hay razones para no robar”. Barcelona, cuidado con este parlamentario fracasado y holgazán.


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Irán Aguilera


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