El fraude preventivo

La oposición venezolana ha entrado en un túnel peligroso del cual le va a ser muy traumático salir.
La sobrestimación de los resultados en las primarias del pasado 12 de febrero, en un porcentaje cercano al 35%, ha consumado una peculiar táctica fraudulenta, que tiene como objetivo principal el desconocimiento de los resultados de las elecciones presidenciales del próximo 7 de octubre.

Sin ningún pudor la cúpula derechista destruyó los cuadernos de votación para borrar todo vestigio de su fechoría. Los primeros reclamos vinieron de sus propias filas, donde tres aspirantes a alcaldías denunciaron irregularidades y no pudieron verificar la certeza del cómputo final.
El apuro en quemar los soportes hasta dejar sólo las cenizas, pone en duda la transparencia de la consulta y señala de pícaros al cogollo de la MUD.

Recomiendo revisar la explicación técnica ofrecida el lunes 13 en el programa de VTV La Hojilla, por el doctor Jorge Rodríguez (hijo), alcalde del municipio Libertador de Caracas, quien desmontó el fraude impuesto en las primarias de la oposición.

La incompatibilidad numérica y la imposibilidad material de haber sufragado tal cantidad de personas en el tiempo de realización del acto, dejan al descubierto la trampa descomunal que se pretende hacerle creer al país.
Queda absolutamente cuestionada la credibilidad de esa candidatura.
Recordemos que el candidato salido del fraude es un hijito de papi y mami sin méritos para haber llegado a donde llegó.

Su aparición en la escena política fue resultado de la compra del cargo. Dirigentes copeyanos del Zulia denunciaron a comienzos de 1998 que el cogollo de su partido vendió por cien mil dólares el primer puesto de la lista a diputados para este Enrique Capriles.

Fuese cierto o no lo del fajo de billetes verdes, lo cierto es que el chamo Capriles no había hecho mérito alguno para encabezar la postulación a diputado de un estado en el cual nunca vivió.
Para rematar, el último Congreso de la IV República lo eligió para presidir la Cámara de Diputados a cuenta de nada que no fuera llevar sus apellidos y tener sus propiedades.

¿De cuál vocación de servicio o espíritu de lucha por el colectivo podía ufanarse este imberbe de 26 años a quien nunca vimos hacer política y mucho menos labor social?

No nos extraña que toda la aristocracia caraqueña se haya volcado a apoyarlo, particularmente los medios de comunicación privados, que no han ahorrado loas para acrecentar la imagen pública de su pupilo.
Ahora bien, en este país todo el que tenga dos dedos de frente sabe que la reelección de Chávez el 7 de octubre es un hecho inevitable.

Nuestros números tienen la solidez y el brillo del mármol. En los comicios presidenciales del 2006 Chávez sacó 7.309.080 votos, un 62,84%. Ese es nuestro piso para la convocatoria de octubre.
Las encuestas de opinión dan un alto nivel de aceptación para el Presidente Hugo Chávez. Todo indica que vamos a la victoria más contundente desde 1998 para acá. Vamos hacia los diez millones de votos para Chávez.
Intentar un fraude en octubre con base en la farsa del 12 de febrero, no les dará resultados y podría costarles cien años de soledad.

caciquenigale@yahoo.es


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Yldefonso Finol

Economista. Militante chavista. Poeta. Escritor. Ex constituyente. Cronista de Maracaibo

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