El fantasma del betancourismo ronda las primarias

Si por alguna posibilidad negada dentro de los millones de venezolanos que apoyan al Presidente Chávez para su reelección, se generará algún descontento por contradicciones internas o decepciones posibles antes de la contienda electoral para elegir al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela en octubre del presente año, difícilmente apoyarían a la MUD por la sencilla razón de que no esconden, sino más bien se ufanan, que son más de lo mismo.

Recientemente llegó a mis manos un material de un analista de la oposición que apoya a Capriles Radonski en el cual no tiene empaches en insistir como un mérito que su candidato se parece a Rómulo Betancourt porque este al lanzarse a la Presidencia, al igual que el militante de Primero Justicia, no dejaba ver claro cuál era su programa de gobierno sino que hablaba de generalidades con el fin de atraer a un número grueso del electorado.

Según este analista, Radonski sigue la misma “exitosa” estrategia, lanzando señas tanto a los que están con el gobierno como a los que están con la oposición, la cual le garantizaría el mismo triunfo electoral de quien llegara del exilo para apropiarse de las luchas de las jóvenes bases adecas contra Pérez Jiménez. Pero este análisis es tan superficial como aquel de María Corina cuando le escribe una carta a Fidel recientemente y le dice que los países “democráticos” de la región lo “derrotaron” cuando América Latina estaba plagada de dictaduras militares. A qué se refiere, sólo ella lo sabe.

Hoy día Cuba tiene relaciones comerciales con toda América Latina y la totalidad de los países miembros de Naciones Unidas, a excepción de EEUU e Israel, condenan el bloqueo a Cuba que propusiera vergonzosamente precisamente Betancourt hace cincuenta años en la desprestigiada OEA, medida que hoy la candidata a las primarias de la MUD se vanagloria sin nombrarla y más bien reta a ese pequeño país asediado por el gobierno más poderoso de la tierra, a volver a derrotarlo (¿?).

Machado, finaliza esa carta, rematándola con la mención del Padre de la democracia puntofijista, el mismo de “dispare primero, averigüe después”, quién según ella triunfó sobre el autor de la Historia me absolverá. Comentario aún más pobre que el anterior y que sólo refleja la profunda ignorancia que ambos aspirantes tienen sobre la historia nacional e internacional. Y es que no es por casualidad que en sus intervenciones públicas ambos prácticamente no comentan ni opinan sobre política internacional porque aunque comparten la concepción betancourista del fatalismo geopolítico y del anticomunismo, prefieren no tocar esos temas, sino “para después”.

El fatalismo geopolítico, término que quizás jamás ellos escucharon mencionar en las aulas universitarias que frecuentaron, pero que bebieron de las fuentes puntofijistas que los nutren, consiste en creer que Venezuela y América Latina tienen un destino inevitable ligado al de EEUU por su posición geográfica, al cual no se puede renunciar si no es “a costa de su paz y tranquilidad, de su desarrollo económico”.

Paz y tranquilidad que el Departamento de Estado garantizó a través de Betancourt con los primeros desaparecidos del continente, con los campamentos de torturas instalados en toda la geografía nacional, con los asesinatos de miles de dirigentes políticos, sindicales, campesinos, jóvenes y mujeres. Sí, y además con un “desarrollo económico” que permitió mantener por décadas el precio del dólar a una suma irrisoria para garantizar la subvención del desarrollo industrial del país de la bandera de barras y estrellas ubicado en el hemisferio norte. Fatalismo geopolítico que se une al anticomunismo que ambos no disimulan en su odio a la Cuba revolucionaria.

Y es que lamentablemente, Capriles y María, pretenden alcanzar a Hugo Chávez Frías quedándose en el pasado, acusando a este gobierno de abusos y corrupción, cuando se abanderan en ejemplos como el de Betancourt cuyo gobierno nada menos y nada más legitimó la repartición de comisiones entre empresarios, gobierno y sindicatos para garantizar la pax democrática. Qué falta de creatividad. Es evidente que quienes los asesoran son los mismos, las recetas un poquito diferentes, pero el menú se lo sirvieron en la misma mesa.

Mientras sigan creyendo que América Latina es el patio trasero de EEUU, están desfasados de un tiempo histórico y jamás serán alternativa a Hugo Chávez Frías porque no comprenden los profundos cambios habidos en el continente. Mucho menos en Venezuela, donde su percepción se reduce a ver al presidente como un dictador y a nuestro territorio como una nación destruida. Así ni p’la esquina convocan al pueblo venezolano que entendió que de su soberanía depende su bienestar y felicidad.

Y es que la soberanía para la mayoría de los venezolanos ya no es un término abstracto, se traduce en un número matemático y como dice Chávez a través de ellos habla Dios. El precio del barril a 6 dólares que dejó la llamada IV República o el precio al cual lo llevó la Revolución Bolivariana que en 13 años ha oscilado entre 50 a 100 dólares. Gracias a ello es que este proceso político ha podido invertir en el área social una suma multimillonaria que los tiempos exigen y su proyecto bolivariano también.

sathya954@yahoo.com


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Carmen Cecilia Lara

Profesora de comunicación social de la UBV

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