Médicos Cubanos Esperanza de los Pueblos


Citando el juramento hipocrático: La misión del médico es salvar vida sin importarle color, raza o clase social a que pertenezca. Este juramento, son escasos los médicos que lo practican ya que para ello la motivación es el dinero a costa del dolor ajeno; martirio que han soportado los pueblos de escasos recursos económicos a quien solo le espera una casi segura muerte. Todas estas penas por décadas la ha tolerado la patria de Simón Bolívar careciendo de las ciencias médicas al servicio de su pueblo debido a la tóxica inclemencia de quienes gobernaron a nuestra patria.

Hoy este flagelo está quedando en el pasado, ya que el gobierno revolucionario que rige el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, creo con sabia visión la Misión Barrio Adentro, incorporando millares de médicos cubanos para prestar sus invalorables servicios en esta misión que hoy está a la disposición de gente de escasos recursos económicos cumpliendo con el convenio Cuba – Venezuela firmado por el presidente Chávez y el Comandante Fidel Casto Ruz.

Al cumplir 7 años de permanencia en nuestro país los médicos cubanos exhiben resultados obvios al cuantificar las consultas realizadas para prevenir y curar las enfermedades que estaban diezmando a niños, jóvenes y ancianos que se encontraban lejos del alcance de centros hospitalarios y que solo los médicos cubanos han sido capaces de trasladarse a sus residencias, pues la mayor parte de esos pacientes carecen de los medios necesarios para ser atendidos. Para los médicos de Barrio Adentro no hay días de fiesta, ni descanso cuando se trata de llevar la salud al paciente ya que ellos saben que si el enfermo no está en condiciones de ir a la consulta por cualquier motivo ellos se trasladan a su lecho de enfermo para diagnosticarlo y llevarle los medicamentos necesarios para su recuperación.

Quien escribe estas líneas es uno de los beneficiados por Barrio Adentro, encontrándome en mal estado de salud fui atendido en mi hogar por el médico cubano Dr. Ovidio Core, que para esta fecha estaba recién llegado a nuestro país a penas comenzaban las misiones, siendo atacadas por los que nunca hicieron nada en bien del pueblo venezolano. Al examinarme el médico me hizo recordar al Dr. José Gregori Hernández que al escuchar su voz de aliento, comencé a sentir síntomas de recuperación, en su consulta descubrió que el dolor que me aquejaba provenía de la vesícula de inmediato comenzó a realizar los trámites para trasladarme a Cuba gesto que rechace por encontrarme sólo en mi centro de trabajo. En virtud del inconveniente que perturbaba mi traslado a Cuba me hizo la sugerencia de ver a un cirujano de inmediato con tan buena suerte que fui atendido por el Dr. Mora quien me intervino quirúrgicamente, dejándome en perfecto estado, curándome el mal que padecía.

Al transcurrir el tiempo note que estaba quedando ciego lo primero que hice fue ir a la Misión Milagro en San Félix, siendo atendido por la Dra. Cubana Maricel Pérez Fonseca quien me diagnóstico un glaucoma crónico simple y catarata en ambos ojos informándome que no se me podía operar por el momento, había que hacerme un tratamiento médico hasta bajar la tensión, desesperado por la ceguera que se apoderaba de mi vista me traslade al Hospital Clínico San Bernardino en Caracas, donde la Dra. Que me examino, me informo también que no se me podía operar en el momento ya que estaba padeciendo de un glaucoma crónico simple diagnóstico que la oftalmóloga cubana me había hecho, desesperado por la poca visión que me estaba quedando me comunique con el ministro del trabajo para ese entonces el Dr. José Ramón Rivero quien muy gentilmente me atendió y me envío al Hospital Pérez Carreño, siendo examinado por la Dra. Hidalgo, quien también me confirmo el diagnóstico de glaucoma y me aconsejo lo mismo respecto al tratamiento. De pronto me sobre vino un ataque de asma ya que sufro de esta patología desde niño y como estaba haciendo frío para esa época, la Dra. Hidalgo me aconsejo que me regresara a Puerto Ordaz hasta recuperarme del asma y la tensión ocular ya que en esas condiciones de salud que estaba no se me podía operar.

Al llegar a Puerto Ordaz visite a un amigo quien me recomendó la clínica Santa Fe explicándome que eso era lo máximo en oftalmología sin perder tiempo me dirigí a la clínica, sorprendido quede al ver tanta gente haciendo su cola para ser atendido; pues me convencí que aquí era donde estaba la “ciencia de la oftalmología“ de inmediato me coloque en la cola de pacientes y al llegar mi turno fui atendido por el Dr. Vallejo quién me informo que había que operarme de los dos ojos , primero el izquierdo y después el derecho, cuando me dijo que había que operarme quise darle una explicación relacionada con los informes que había recibido de los oftalmólogos que me habían examinado con anterioridad y sin dejarme hacer comentario, de inmediato me mando a la dirección para que me dieran el presupuesto, lo primero que pensé ¿este Dr. tiene razón?, me va a devolver mi vista, me traslade a la compañía de seguro, solicite mi carta aval la que me fue entregada el segundo día, trasladándome con ella a la clínica. La operación realizó el tercer día de la entrega as de la carta aval.



Ellos cobraron su operación pero lamentablemente me apagaron mi ojo. Esto me sucedió por no escuchar a la Dra. Cubana Maricel Pérez quien me informo que con un buen tratamiento médico debía compensar mi glaucoma como me lo está haciendo con el otro ojo, el que se ha estabilizado la visión y la presión ocular, para operar la catarata en el momento adecuado.

Nuestro pueblo debe tener confianza en los médicos cubanos ellos son tan buenos como los nuestros, lo que pasa es que ellos atienden a sus pacientes y los nuestros a los clientes, que les producen buenas remuneraciones económicas para eso se formaron para ganar dinero, los cubano para salvar vida; pero muy pronto tendremos muchos médicos venezolanos graduados y especializados en Cuba cumpliendo con el juramento hipocrático.

Quien tenga duda de lo que escribo visite el CDI de Castillito, con el mal que este padeciendo, donde se encontrará con la Dra. Marlene Campa ó la Dra. Yamila, o con cualquiera que los atienda y se convencerán que es puro amor lo que despiden que con sólo escucharla uno comienza a sentir alivio del mal que le aqueja.

Hasta la Victoria Siempre

Patria Socialismo o Muerte.



(rangeljuan1@hotmail.com)


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Juan Rafael Rangel Ortiz


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