Cómo un país en ruinas puede erradicar el hambre o “engaños” de la FAO sobre Venezuela

“El país está arruinado”, “este país está empobrecido”, “este país se acabó”, “aquí no hay esperanzas ni futuro” son frases que repiten algunos con una convicción y una certeza como si de un país del África subsahariana se tratara.

Hace unas semanas atrás se divulgó a través de algunos medios, mientras la canalla mediática ocultaba la información, la noticia de que Venezuela recibiría nuevamente este año 2015, en julio, un reconocimiento de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO por sus siglas en inglés, por sus avances en la lucha contra el hambre y por garantizar la soberanía alimentaria. ¿Un país en ruinas podrá recibir reconocimiento de la FAO por las políticas alimentarias implementadas?

A propósito de esta noticia, poco difundida por las cadenas de comunicación privada, Marcelo Resende, representante de la FAO en el país declaró “Ya el hambre en Venezuela no es un problema y este un logro importante por parte del Gobierno venezolano. También debemos destacar de este gobierno el compromiso político con la agricultura, por eso es que Venezuela está logrando combatir el hambre”.

Desde el año 2012 Venezuela está recibiendo reconocimientos de la FAO; por la reducción del hambre y de la pobreza extrema; por ubicarse entre los 15 países que han realizado progresos excepcionales por reducir la subnutrición; y en 2014 un reconocimiento especial a la Misión Alimentación. Pero para algunos en el país no hay esperanzas y el chavismo destruyó a Venezuela.

Misión Vivienda, un programa social del gobierno venezolano ha entregado más de 700.000 viviendas a familias, muchas de las cuales permanecieron en refugios adecuados por el Estado, después que los ranchos que habitaban fueron destruidos por las lluvias o fueron desalojados de las mismas por razones preventivas, y algunos aún se atreven a señalar esta “Gran Misión” sólo porque una insignificante proporción de los adjudicados han “vendido” a otros su derecho a ocupar la vivienda otorgada. Sólo almas mezquinas y miserables, contagiadas del egoísmo y la miseria, se atreven a condenar un programa que tantos beneficios supone a tantos venezolanos y venezolanas a las que hoy les ha cambiado la vida la vivienda que le otorga el Estado. ¿puede un país en ruinas otorgar 700.000 viviendas a su pueblo y continuar un feroz plan de construcción y otorgamiento de soluciones habitacionales?.

Que en Venezuela el modelo económico vigente, capitalismo rentístico petrolero, por cierto, está en crisis y atraviesa la coyuntura de la caída de los precios del petróleo nadie lo pone en duda, pero es este modelo el único que ha “fracasado rotundamente”, no puede achacársele sus fallas y deficiencias a la propuesta de Socialismo que desde el año 2006 el pueblo mayoritariamente viene votando.

Triste por quienes formando parte de la clase trabajadora, la mayoría de venezolanos, por desencanto y desilusión caigan en las redes del engaño de apólogos de “ideologías liberales” que intentan hacerles creer que el desabastecimiento y escasez que padece Venezuela se resolverá mágicamente si Maduro sale de Miraflores y Venezuela vuelve al paraíso en el que ellos mismos dicen que vivíamos antes de 1998.


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Carlos Luna Arvelo


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