La guerra psicológica y la escisión sicótica

Lo que esta claro para la mayoría de los venezolanos, es que existe una guerra psicológica para destruir los gobiernos progresistas. Y cuando esto suceda, tender en bandeja de plata la alternativa capitalista. Esta guerra esta dirigida a todos los venezolanos, lo que indica que quienes los promueven son los países bajo la óptica capitalista, que infieren el problema potencial que se le avecina, al no poder controlar los grandes reservorios de recursos naturales.

Esta funciona dependiendo del grado de credibilidad del receptor. En caso contrario, se busca una nueva alternativa, algo que sea creíble. El QUE esta perfectamente determinado. La enfermedad mental que produce la guerra psicológica, la sufren la clase media y la clase popular opositora, mientras que la clase popular bolivariana están inmunizados a los efectos devastadores de este flagelo.

Como especialista, puedo inferir en sentido figurado, que hay que suministrarle la misma vacuna a la clase media y populares opositoras. Me refiero a crear facilidades de reconocimiento donde los hay, trabajo donde se pueda y un puesto de lucha en el proceso revolucionario que vive el país (donde no conspire) y hay que hacerle comprender que este proceso no tiene marcha atrás y por todos lados se palpa el desarrollo. Y lo que se persigue es una revolución en paz, como se indica en los principios originales del Socialismo histórico.

El COMO eliminar los efectos negativos de la guerra psicológica, está en determinar el tipo de enfermedad mental que genera y como desarrollar el tratamiento adecuado. Se dice que es una disociación sicótica, es decir; la interpretación temporal de dos realidades diferentes, por influencia codificada de los medios comunicacionales. Posición defendida por connotados médicos y psiquiatras del país.

Goebbels (asesor alemán de Adolfo Hitler) manejó códigos para crear la disociación sicótica, por lo que la sociedad alemana llegó al convencimiento pleno de que los judíos eran los únicos responsables de la crisis económica de 1929, que tenía por finalidad imponer el comunismo en Alemania. Para ello se creó una matriz de opinión según la cual el sionismo era un instrumento de la Unión Soviética, quien aspiraba imponer el sistema comunista a escala mundial.

Si se compara con el caso venezolano, ni Chávez es un tirano, ni existe una crisis económica, no existe ningún organismo político internacional que quiera crear en Venezuela espacio para otra cultura, ni se pretende imponer el comunismo y la matriz de opinión es generada externamente. Por lo tanto si se esta aplicando los mismos códigos, se puede inferir que la interpretación de disociación sicótica en el caso venezolano, requiere estudios de mayor profundidad, porque lo que se presenta es dos percepciones diferentes de la realidad.. Pienso que lo que existe es una escisión sicótica, como lo interpreta en el discurso del delirio psicótico y sus manifestaciones en el lenguaje, estudiado por la Dra. Lerner.

Adicionalmente, si se analiza el modelo cognitivo que propuso Maher (1974) para la formación de creencias, aplicable al caso del delirio. Dice que cuando un individuo se ve confrontado por hechos nuevos e inexplicables (como el Socialismo del Siglo XXI), lo primero que se debe hacer es un examen por hipótesis explicativas, examen que culmina cuando se halla una hipótesis capaz de explicar lo nuevo. Y que voluntariamente internalice esta explicación como verdadera y su certeza aumenta con los hechos que la confirman. Como en el caso venezolano, a medida que se desarrolle el Socialismo del Siglo XXI, disminuirá progresivamente las escisiones sicóticas.

El interés de presentar la o las ideas delirantes, es que rigen la conducta y, en gran cantidad de casos, limitan una feliz evolución de la personalidad. En la mayoría de los casos según estudios de la Dra. Lerner, los casos de delirio coexiste con una psiquis capaz de desempeñarse satisfactoriamente en áreas ajenas al tema delirante, por lo que se habla de un proceso de escisión de conciencia, donde el sujeto puede admitir la irrealidad de lo que afirma por su formación intelectual, pero olvidar totalmente esta comprensión en el momento en que el delirio hace su aparición, por ejemplo, ante estímulos inducidos por los medios de comunicación.

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Basilio Lezama


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